Obituario
Agustín Imízcoz, pionero de la moderna Cirugía Ortopédica en Navarra


Publicado el 04/09/2023 a las 09:16
Agustín Imízcoz Barriola nació en Irurita, valle del Baztán, en 1925, siendo el cuarto de seis hermanos y nos dejó el día de su onomástica, el pasado 28 de agosto, a los 97 años de edad.
Comenzó su carrera como médico siendo parte del equipo de cirugía del doctor Alfredo de Federico en el entonces Hospital de Navarra. Su formación como especialista fue de primer nivel y se desarrolló en Florencia con una de las figuras mundiales de aquella época, el profesor Óscar Scaglietti.
En 1958, la Universidad de Navarra comenzó a diseñar el plan de construcción de una clínica propia y en 1960 se impulsó la puesta en marcha de sus departamentos, incluyendo Cirugía Ortopédica y Traumatología (conocido como “COT”) y Agustín Imízcoz fue llamado para crear este Departamento. En 1962 arrancó la Clínica Universidad de Navarra (“Escuela de Postgraduados” en aquella época) con el Dr. Imízcoz como jefe de Traumatología. En 1964, con la necesidad de crecer bien, propuso la incorporación de su hermano Jesús Luis Imízcoz (Pipo), que fue un pilar del Departamento durante 18 años. En los primeros años de andadura de la Clínica, fue inestimable la ayuda del Hospital de Navarra, que cedió su pabellón F para atención a pacientes y práctica clínica.
Entonces, la Traumatología en Europa, España y Navarra, en general, se centraba en las fracturas, luxaciones... es decir, las lesiones traumáticas del aparato locomotor. Pero la Cirugía Ortopédica como es hoy empezaba a bullir estimulada por que había que “espabilar” para tratar las secuelas de la polio y la parálisis cerebral infantil, las deformidades y los primeros intentos de sustitución protésica de cadera. Así, con su formación altamente especializada con Scaglietti, el Dr. Imízcoz fue uno de los pioneros en España y el primero en Navarra en impulsar la moderna COT en todos los sentidos.
En 1968 se incorporó a la Clínica Universidad de Navarra un especialista de relumbrón con alto perfil académico, el Dr. José Cañadell, quien acabó de estructurar el Departamento con Jesús Luis Imízcoz, Higinio Ayala y José Luis Beguiristain. Estos dos últimos fueron dos de los médicos internos que tuvo entonces Don Agustín (junto con Joaquín Mendiluce) y, ajustando la plantilla a las posibilidades del momento, que en cuestión de personal “staff” eran escasas, se añadió al Dr. Juan José González Iturri como rehabilitador; con él se completó la estructura de COT de la Clínica en aquel momento.
El Dr. Imízcoz, dando un gran ejemplo, en ocasiones poco valorado o desapercibido, fue capaz de hacerse a un lado y dejar hacer al Dr. José Cañadell para crear el futuro Departamento a su gusto. Don Agustín quedó adscrito al Departamento como consultor externo y participando en labores docentes en la Facultad de Medicina y en la formación de los residentes siempre que se le requirió. A partir de entonces su labor profesional se desarrolló en la Residencia Virgen del Camino -con un cupo de COT en el ambulatorio- y en la Clínica San Juan de Dios. Yo iba a prácticas con traumatólogos en Vitoria desde 1º de Medicina y conocí a Don Agustín en 4º curso, acompañándole en mis prácticas en la consulta del ambulatorio y ayudándole a operar en San Juan de Dios los sábados. Fue como un padre para mí. Su relación con José Cañadell y el resto del Departamento fue siempre excelente y era también un padre para todos los que nos formábamos aquí. Su categoría humana era extraordinaria.
Con un gran sentido transcendente de la vida, era un hombre familiar. Compartió su vida con María Esperanza Beunza Pérez, con quien tuvo 9 hijos, de quienes tuvieron 22 nietos y 6 biznietos. En el plano familiar -no hay duda- dejó una huella magnífica.
En el plano profesional, dado que su larga vida como médico se desarrolló en Navarra, también dejó gran poso. El Dr. Agustín Imízcoz ha hecho mucho por los pacientes, porque era un profesional de alto nivel y con gran vocación, convencido de la necesidad de trabajar con amor al paciente.
En nuestra profesión, cuando nos jubilamos o morimos sólo quedamos en el recuerdo de quienes se formaron con nosotros, de nuestros compañeros -que envejecen y se van como nosotros- y de nuestra familia. Don Agustín, con 97 años, apenas está en el recuerdo de colegas mayores con buena memoria. Sin duda se merece este “in memoriam”... ¡Para que la Universidad y los navarros estén bien orgullosos hoy de quien fue Don Agustín Imízcoz Barriola!
*Carlos Villas Tomé, antiguo director del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra