Condenas

Elena Murillo, abogada: "Para las familias es algo demoledor"

Defendió hace años a un navarro condenado por drogas en Marruecos

Penintenciario Pamplona I, construido en 2012
AmpliarAmpliar
Vista exterior de los muros de un centro penitenciario
Penintenciario Pamplona I, construido en 2012

CerrarCerrar

Gabriel González

Publicado el 10/08/2023 a las 06:00

La abogada pamplonesa Elena Murillo defendió hace años el caso de un navarro condenado por drogas en Marruecos. “Un caso así no se olvida, porque además de lo profesional te exige un plus personal porque son situaciones muy dolorosas en las que hay mucho sufrimiento añadido al propio jurídico”. A las complicaciones del propio caso, hay que añadir la distancia geográfica -“creo que hice cinco o seis viajes a Marruecos, y para las familias es muy duro tener que organizar tu vida para hacer visitas a cientos o miles de kilómetros ”- y las diferencias de idioma y legales. Sobre el lenguaje, resalta el “desconcierto inicial” que experimentan las personas que son arrestadas en el extranjero. “Están desorientadas, perdidas. No saben muy bien qué te están preguntando ni si te estás haciendo entender. Desde el primer momento es algo complejo y por eso es muy importante contactar con buenos profesionales del país. Pero siempre hay que salvar ese hándicap grandísimo de la diferencia cultural, idiomática, social, legal... a todos los niveles”. 

En el aspecto legal, Murillo destaca que en estos países las garantías judiciales “no tienen nada que ver con las de los sistemas europeos”, no se sabe la fiabilidad de la traducción de esa primera declaración, por ejemplo, y los sistemas penitenciarios no se parecen al español. “Las visitas, las llamadas... es todo distinto. Yo entré en aquella cárcel y no tenía nada que ver con las de España. Recuerdo que las familias en muchos casos tenían que llevarles la comida”. Tampoco ayuda a la defensa, cree, “el recelo que puede causar en otro país que igual vayas a cuestionar su sistema judicial”. 

En el plano anímico, la abogada subraya “el desamparo y la soledad” que pueden vivir los presos en cárceles de otros países, sobre todo si no se comparte idioma. “La cárcel te marca siempre, es una experiencia traumática. Y aquí tienes los añadidos de estar en un país que no es el tuyo, con tus allegados lejos, no hay personas que compartan tu idioma... Tienes que sentirte como una isla”. Para la familia, en la distancia, es algo “terrorífico, demoledor”. “Su estado anímico pasa por situaciones dramáticas. Es muy doloroso”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora