Disturbios

Parte de la expedición España Rumbo al Sur, con 13 navarros, ya está en Madrid

La situación interna en Senegal ha obligado a este caravana de aventura formada por 140 jóvenes y liderada por Telmo Aldaz a buscar la salida del país, que hace unas horas se encontraba en el aeropuerto de Dakar

Los 13 navarros de la Expedición Rumbo al Sur en Senegal, en el poblado de la etnia Bassari.
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Los 13 navarros de la Expedición Rumbo al Sur en Senegal, en el poblado Bassari
Los 13 navarros de la Expedición Rumbo al Sur en Senegal, en el poblado de la etnia Bassari.

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Iván Benítez

Actualizado el 04/08/2023 a las 09:32

Al encuentro del otro para comprender que lo mío no existe. Este es uno de los objetivos principales de la expedición España Rumbo al Sur que cuenta este año con 140 jóvenes (13 navarros) de 16 y 17 años. Una caravana de sensibilización y educación que estos días recorría el corazón de Senegal en un viaje programado hasta el 8 de agosto y que ha sido truncado por la situación interna en el país. La tensión política, con disturbios y calles incendiadas, ha empujado a los extranjeros a buscar su inmediata evacuación.

Este jueves de madrugada ha aterrizado en Madrid una parte de la expedición y se prevé que el resto, que aún sigue en el aeropuerto de Dakar, lo haga la próxima noche.

“Ha sido una odisea, pero estamos bien”, tranquilizaba este jueves Telmo Aldaz. “Nos hemos quedado tres días atrapados por las barricadas y las carreteras, pero al final todo ha ido bien. Ya estamos en el aeropuerto de Dakar esperando un vuelo”, seguía detallando el director de este programa pionero que nació hace 18 años. “Los chavales están muy contentos, apaleados pero bien. La capital no sabemos cómo realmente está porque cortan continuamente Internet. El tema está muy revuelto en los países periféricos y se nota aquí dentro”.

Telmo Aldaz y el jefe de la aldea Bassari.
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Telmo Aldaz y el jefe de la aldea Bassarijosé cuesta/rumbo al sur
Telmo Aldaz y el jefe de la aldea Bassari.

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EL PRIMER DÍA DEL VIAJE

Después de unos días de adaptación por tierras cordobesas, esta columna de esperanza emprendía el vuelo a África el 19 de julio. ¿Qué es Rumbo al Sur?, le preguntaban entonces a Aldaz. “Un viaje lleno de incertidumbre en el que los chicos no saben qué se van a encontrar, donde pueden afrontar una nueva aventura cargada de valores relacionados con la lealtad, el estudio, el trabajo, la belleza, el bien, los sueños. Es verdad que esto no es una película de Disney –reía– y que se van a encontrar cosas duras pero siempre dentro de mundos mejores. No se puede avanzar si no hay locura. Estos chavales tienen toda la vida por delante. La clave no es tener miedo sino superarlo”. Tras la adaptación, Aldaz se adelantó con parte de su equipo a Dakar para terminar de ultimar los últimos detalles y organizar los vehículos de un viaje que trata de mantener la esencia de la aventura. “Llevamos meses preparándolo todo y somos conscientes de que el itinerario irá cambiando. Son muchos años por este continente hermano que nunca defrauda. Es una tierra que emociona y agota. Aquí se siente el pulso de la vida real”.

UNA EMISORA BAJO LAS ESTRELLAS

Los días pasaban rápido en Senegal. Agotados por las marchas pero ilusionados, los jóvenes acudían cada noche a los micrófonos de la emisora que los acompañaba. Algo así a un confesionario a cielo abierto donde podían relatar su experiencia. “Verles emociona. España Rumbo al Sur es una puerta abierta al despertar”, describía Isabel Ussia, responsable de comunicación. A su lado, la voz de Aldaz, siempre firme a pesar de “brutal calor” y la humedad, recortaba la madrugada. “Una misionera franciscana africana nos decía que su trabajo, en el fondo, no es más que acompañar... y vivir”.

Vidas anónimas que marcan a fuego por su entrega a los demás. “Hay tantas ganas de comerse el mundo. Aquí aprendes a valorar cada detalle. Cada día es diferente: la forma de vida, las costumbres, los paisajes. Qué afortunados somos. Hoy, por fin, nos hemos duchado... Pasan los días y cada vez nos acostumbramos más a este clima, a estos pueblos, y a esta gente. Pero también nos acostumbramos a España Rumbo al Sur, que es al fin y al cabo un estilo de vida. Vida en austeridad. Vida en abundancia. Estoy aprendiendo que, con pocas cosas, se hace mucho. Se hacen maravillas”. Reflexiones a paladas, contracorriente, encadenadas en oleajes interiores. Ninguno imaginaba lo que ocurriría en apenas unos días. “Hoy me he dado cuenta de las pocas cosas que hace falta... Una ducha con cubos con los que me he lavado el pelo me ha hecho tan feliz. Y esto realmente me ha hecho pensar”.

UNA PRUEBA DE VIDA

Los 140 aventureros continuaban frente al Atlántico. “¿Por qué nos hemos embarcado en esta aventura y por qué repetimos?”, interpelaba el locutor de la emisora a los responsables del programa académico. “Es una prueba de vida. Quiero recordar que hay otras sociedades, otras culturas, necesito saber que el mundo es más grande y que existen otras personas que me hacen como soy”, compartían. “El tema fundamental es el encuentro. Hay dos formas de entender a los demás: el enfrentamiento y el acercamiento. Y España Rumbo al Sur es una oportunidad única para inclinarse para un lado o al otro. Conocer otras culturas nos hace mejores. El programa pretende enseñar que somos diversos y que lo puro y lo mío no existe. Solo existe lo nuestro y lo de los demás. Creemos que después de diez días estos jóvenes están viviendo el viaje de su vida”.

Y vaya si lo ha sido. Las palabras  del director del programa el primer día del viaje han sido premonitorias.

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