Economía

La Cuenca de Pamplona salva de la ruina la cosecha de cereal en Navarra

El agua de junio arregla una campaña con preocupantes precios a la baja

Una cosechadora recoge cereal en un campo de Zariquiegui, de la Cendea de Cizur. Al fondo, se ven los edificios de Pamplona
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Una cosechadora recoge cereal en un campo de Zariquiegui, de la Cendea de Cizur. Al fondo, se ven los edificios de Pamplona
Una cosechadora recoge cereal en un campo de Zariquiegui, de la Cendea de Cizur. Al fondo, se ven los edificios de Pamplona

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M. Carmen Garde

Publicado el 16/07/2023 a las 06:00

Corría marzo, con temperaturas inusualmente altas y precipitaciones escasas, cuando las alarmas se encendieron. La sequía se propagaba como la pólvora por los campos de Navarra, de sur a norte, diezmando o arruinando la cosecha de trigo y la cebada, los cultivos que ocupan la mayor extensión en el agro foral (160.000 hectáreas). Llegó junio, con daños irreversibles en secanos de la mitad sur. Las esperanzas menguaban a la par que el grano, pero obró el cielo. 

Justo cuando se tambaleaban la Cuenca de Pamplona y el Valle de Yerri -los graneros de Navarra- llegaron las ansiadas precipitaciones. El agua de junio ha sido determinante para salvar del desastre la cosecha de cereal en Navarra. “Quizá suene mal, pero somos una comunidad privilegiada si tenemos en cuenta la debacle de otras comunidades”, comenta el director de cereales del Grupo AN S. Coop, Juan Luis Celigueta. 

El mayor comercializador de cereal de España explica que en, el conjunto del país, la cosecha será el 50% del año anterior, mientras que en Navarra la merma se estima que ronde el 20%.

Paradójicamente, en las últimas dos semanas, con el grano ya hecho, el agua ha dejado de ser un aliado porque “ha mermando la calidad” y está generando problemas de humedades, lo que está retrasando la recolección en la Cuenca de Pamplona y en Yerri, donde se espera una cosecha “normal o tirando a regular”. No será hasta final de julio cuando se ponga punto final a una atípica cosecha en la Comunidad foral.

La cosecha de 2023 de cereal, además de poner en relieve que el enorme valor del agua, ha estado marcada porque los agricultores han gastado más dinero que nunca en sembrar, con importantes subidas en semillas, abonos, gasoil... Ahora, la preocupación es la deriva bajista de los precios del cereal que ponen en jaque la rentabilidad del cultivo. “A nivel mundial la cosecha es muy buena. Los precios de los mercado internacionales están bajando detalla Celigueta.

CELIGUETA (GRUPO AN): "PRECIOS MUY SENSIBLES" 

“Hay una disponibilidad muy alta de cereales en el resto del mundo. Eso hace que los puertos españoles, ya desde ahora mismo, están llenos de mercancías con precios en torno a los 215 euros la tonelada de cebada , 230 la maíz y 240 la de trigo. Pero, insisto, son precios que están en los puertos. Luego ese cereal tiene que venir hasta las fábricas y ahí pueden aparecer problemas logísticos. Nunca hemos tenido tanto cereal para traer de los puertos al interior”, apunta.

Para el gestor, la elevada necesidad de logística es “una de las pocas razones” que pudieran hacer pensar en alguna alza en los precios. “En esta situación, los precios a nivel nacional están empezando en torno a los 225 euros la tonelada de cebada y 250 la de trigo”. “Seguimos muy sensibles a lo que pueda ocurrir con la guerra: corredor sí, corredor no. Esto puede seguir influyendo en los precios y cambiar la tendencia en cualquier momento. España es el principal destino de cereales de Ucrania”.

YERRI: "FLOJA, UNOS 4  O 5 MILLONES DE KILOS MENOS"

La cooperativa cerealista de Yerri cuenta con unas 4.000 hectáreas de cereal en secanos frescos. “Estamos en plena campaña. Sacaremos entre 18 y 19 millones de kilos cuando una cosecha normal puede estar en torno a 22 o 23 millones de kilos, aunque con la nuevas exigencias de la Política Agraria Comunitaria (PAC) hemos tenido que poner más superficie de forraje, vezas, avena y eso genera menos kilos”, comenta el gerente, Carlos Tudela,

El directivo explica que los agricultores, más que mirar al cielo, se han pasado la campaña mirando las aplicaciones de previsiones meteorológicas del móvil . “Al final la lluvia ha llegado y nos ha arreglado un poco. Así como el año pasado hasta abril era un cosechón y luego se estropeó, aunque aún cogimos 20 millones de kilos.

Este año ha sucedido justo al revés: venía fatal pero se ha arreglado en el tramo final. Y, ahora el agua ha generado humedad en la tierra, y muchas cosechadoras no pueden entrar hasta el mediodía o la tarde”, indica.

TAFALLA, DE COGER 25 MILLONES DE KILOS A 18

La cooperativa La Sarda, de Tafalla, prevé cerrar la cosecha de cereal con unos 18 millones de kilos de cereal, en lugar de los 25 o 26 millones de kilos, entre trigo, cebada y “algo de avena y guisante pienso” que se deberían haber cosechado en sus campos de Tafalla, Beire y Pitillas. Su gerente, Manuel Ainzúa, explica que la sequía ha hecho mella. Cuenta que la cooperativa suma 8.000 hectáreas, de las que unas 5.500 son secanos y unas 2.500 se riegan del Canal de Navarra- Itoiz. 

“En esos regadíos tenemos maíz, algo de trigo, donde sacamos 8.000 kilos por hectárea frente a 3.800 de los secanos. Y tenemos hortalizas para empresa. El agua es fundamental”, detalla el gerente de La Sarda, con una veintena de agricultores profesionales, de los que tan solo “unos cuatro” tienen menos de 40 años.

SESMA COSECHADOS UN TERCIO DE LO HABITUAL 

La cooperativa de Sesma ha sufrido la sequía. Si lo habitual es cosechar entre 17 y 18 millones de kilos de cereal, el balance se va a cerrar con un tercio aproximadamente, con entre 6 y 7 millones de kilos. “La afección de la sequía ha sido muy grave. Son ciclos. Es una zona donde el agricultor tiene muy interiorizado la necesidad de contar con seguro, pero aún así es un mal año”, comenta el gerente, Javier Macua. “Creo que es una de las peores cosechas que recuerdo. Si no me falla la memoria, en 2021 no llegamos ni a 5 millones de kilos. Fue peor todavía”, añade.

Macua muestra su preocupación por las cuentas de los agricultores. “Venimos de una campaña con poca producción y con unos costes muy altos y con una gran caída de precios. Me temo que los agricultores pasarán un mal año”.

ORVALAIZ, 10 MILLONES DE KILOS MENOS 

En los campos de la cooperativa de Orvalaiz están saliendo entre 5.000-5.500 kg/ha en la Cuenca de media y entre 4.000-4.500 kg / ha en Valdizarbe y Tierra Estella. “No obstante, hay diferencias de 2.000 kilos en fincas de la misma zona según el tipo de tierra”, indica el gerente, Andrés Barnó.

“Es un año algo por debajo de la media que tenemos, pero es más de lo que pensábamos en abril que iba a salir. Mayo nos ha ayudado mucho y las últimas lluvias de junio nos han estropeado la calidad de la cebada”, agrega. El gestor prevé unos 170 millones de kilos, 20 millones más que en 2022, pero 10 millones menos que un año normal. “Los agricultores están preocupados porque el precio del cereal está bajando mucho y no saben si podrán hacer rentable la cosecha”.

CARCASTILLO, UN 40% MENOS DE COSECHA

Agrícola San Isidro prevé recoger 12 millones de kilos, en lugar de los 18 o 20 millones habituales. Supone perder el 40% de la cosecha. La cooperativa cuenta con 4.800 hectáreas de cereal entre Carcastillo, Mélida y Murillo El Fruto. “De cebada en secano tenemos 2.800 hectáreas y en total hemos cogido 1.500 toneladas, prácticamente una cosecha perdida”, cuenta el gerente David Revuelta, que señala que los agricultores de la zona “no recuerdan un año tan malo”. “También se ha reducido mucho, casi a la mitad, la superficie de arroz y maíz porque regamos de Yesa y no había seguridad de agua”.

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