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Prisión para el detenido por matar a su pareja y socia en un bar de Pamplona

La magistrada imputa al arrestado, que sigue sin prestar declaración, un delito de asesinato con la agravente de género y otro de malos tratos

El suceso ha ocurrido en un bar situado en la calle Francisco Alesón
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El suceso ocurrió en un bar situado en la calle Francisco Alesón
El suceso ha ocurrido en un bar situado en la calle Francisco Alesón

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Gabriel González

Actualizado el 03/07/2023 a las 23:14

El juzgado de guardia envió este lunes, 3 de julio, a prisión al hombre que el sábado mató a su pareja en el bar del barrio pamplonés de Ermitagaña que ambos habían abierto hace un mes. El procesado, de 51 años, sigue sin prestar declaración. Las únicas palabras que ha dicho hasta ahora son las que pronunció en su precario español cuando se entregó en la comisaría de la Policía Municipal sobre las nueve de la mañana. “Yo problema socio bar, con cuchillo cortar cuello”, recoge el auto que acertó a decir en un estado de nerviosismo, con heridas en la cara y sangre en las manos, mientras ofrecía a los agentes las llaves del bar.

La policía acudió al bar Anayak y descubrió a la mujer fallecida en el suelo de la cocina. Tenía un corte en el cuello. Para la magistrada del Juzgado de Instrucción nº 3, el medio empleado en el crimen (un machete), la posición de la víctima (tumbada en el suelo y ocupando prácticamente toda la cocina) y las características del lugar (un habitáculo muy estrecho y con una sola salida) hacen que el suceso pueda ser calificado como un delito de asesinato.

Además, le aplica la agravante de género. El auto recoge que según las declaraciones de allegados, entre víctima y procesado había una relación sentimental que pudo comenzar entre marzo y abril a través de una aplicación. La pareja había convivido junta hasta el pasado jueves. Ese día, la mujer comunicó al arrestado su decisión de terminar la relación y llegó a pedir a sus hijos (tenía 4 de una relación anterior) que no abrieran la puerta al hombre. Según contó a otra familiar, al día siguiente quería hablar con un abogado y tramitar la separación del negocio.

La magistrada también aprecia indicios de un delito de maltrato habitual. Aunque no hay constancia de agresiones físicas, detalla, sí que eran frecuentes las discusiones, en una de las cuales el arrestado rompió el teléfono a la víctima y se puso un cuchillo en su propio cuello “en un gesto de amenaza”. Allegados destacan que el hombre “se ponía muy nervioso y gritaba mucho” porque el negocio todavía no iba muy bien, y que dejaba constancia por mensaje de que “no iba a permitir que una mujer de menor edad (la fallecida tenía 47) le mandara”.

El jueves, día en el que la mujer puso fin a la relación, su familia la vio “especialmente nerviosa y alterada”. No solo pidió a sus hijos que no abrieran la puerta, sino que contó a un amigo “el temor que sentía al escuchar (al detenido) afilar los cuchillos cada mañana”. Cuando el hombre recogía sus pertenencias, la mujer le recordó que cogiera sus medicinas, a lo que él respondió con la frase “las medicinas para ti”, que en la cultura china, destaca el auto, es “una ofensa equivalente a que tome las medicinas y muera al tomarlas”.

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