Suceso
El policía nacional que salvó a un hombre de 72 años atragantado: "No respondió a la primera, cada vez se ahogaba más"
Un agente de la UIP que lleva 3 años destinado en Navarra logró que un comensal escupiera un trozo de carne en una graduación en Valencia


Actualizado el 21/06/2023 a las 11:33
Un policía nacional fuera de servicio, de 44 años y destinado en Navarra desde 2020, logró que un comensal atragantado escupiera el trozo de carne que le impedía respirar. La actuación con final feliz tuvo lugar hace unas semanas en una cena de graduación de Bachillerato que reunía a decenas de alumnos y sus familias, en Valencia, y donde un varón de 72 años manifestaba síntomas de asfixia después de que se le quedara un alimento obstruido en la garganta.
El agente, Miguel Ángel B. J., es policía nacional desde 2007 y hasta este incidente nunca le había tocado realizar la denominada maniobra de Heimlich en una situación real. “Era un viernes y yo, con mucha más gente, disfrutaba del evento. En mi caso era la graduación de mi sobrino, un acto académico y la cena en las distintas mesas, con los familiares. En ello estamos cuando comenzó un tumulto y empecé a escuchar los gritos de varias personas, muy exaltadas”. Miguel Ángel se levantó de su asiento y acudió al lugar del jaleo, donde pronto comprobó que probablemente un hombre estaba sufriendo un atragantamiento. “Lo primero que hice fue valorar el estado del señor, si se trataba de un atragantamiento parcial o total, y rápidamente vi que era total, se le había quedado encajado en la garganta. No respondía a los mensajes más básicos, como que intentara toser o respirar y solo se llevaba una y otra vez las manos al cuello”, relataba el policía.


Ante lo angustioso de la situación, Miguel Ángel se colocó por detrás y rodeó al hombre, a quien empezó a apretar para ver si lograba sacar el bocado. “No respondió a la primera, hubo varios intentos y cada vez se ahogaba más. Yo estaba a su espalda y no veía el color de su rostro, pero sí notaba que cada vez me pesaba más, estaba perdiendo el conocimiento y le vencía el cuerpo sobre mí”. Finalmente, su empeño tuvo recompensa y la agonía terminó cuando el hombre logró expulsar el trozo de carne. Miguel Ángel explica que lo supo cuando notó hincharse la cavidad torácica que seguía abranzando. “Se le abrieron los pulmones, respiró y la gente empezó a aplaudir, feliz porque se había resuelto la situación”.
En esos primeros instantes el atragantado todavía se encontraba algo aturdido y fueron familiares quienes se dirigieron directamente al policía, a quien sin duda agradecieron su intervención. Pasados algunos minutos, la propia víctima acudió en persona. “El hombre estaba todavía afectado y me comentó que se había quedado algo mareado. Me pidió disculpas por no haberse acercado hasta ese momento y me dijo que le había salvado la vida”. Con humildad, este agente no quiso darse más protagonista aquel día. “Menos mal que duró poco, no me gusta ser el centro de atención y menos en un día como aquel, pensado para celebrar el fin de estudios de los chavales”.
Como lección aprendida destaca el haber sabido poner en práctica un conocimiento muy útil de primeros auxilios, así como la sangre fría de recordar el procedimiento en un momento de gran nerviosismo. “Estoy orgulloso de lo que pasó. Me han dicho que había sanitarios entre los asistentes a la cena, pero fui yo, un policía, el que reaccionó”. Para darle las gracias, la sede de la Policía Nacional en Pamplona ha recibido cuatro cartas oficiales en las que se traslada ese mensaje de forma oficial al agente.
El propio afectado se expresó en estos términos: “Lo médicos que compartían mesa conmigo intentaron ayudarme pero fue al levantarnos y ponernos de pie cuando acudió rápidamente el Policía Miguel Ángel, quien me practicó una maniobra de Heimlich con total destreza y profesionalidad que resolvió el episodio de crisis aguda. Yo, me considero que he vuelto a nacer tras su decidida intervención”. También refrendan un escrito la hija de la víctima o la directora del centro educativo, Mas Camarena, que celebraba la graduación.