Residencias
“Ponemos todos los medios para que el residente siga disfrutando de sus aficiones y capacidades”
Jesús Cía, director de la Casa de la Misericordia, destaca las fortalezas del centro, ubicado en el corazón de Pamplona. “Intentamos ofrecer la mayor calidad de vida con variedad de servicios y de forma multidisciplinar, e individualizada, a cada residente”


Publicado el 26/03/2023 a las 06:00
La Casa de la Misericordia, una fundación enraizada en el corazón de Pamplona, junto a la Vuelta del Castillo, es una referencia a nivel asistencial. Atiende a personas mayores que lo solicitan en cualquier estadio vital. “Intentamos dar la mayor calidad de vida ofreciendo gran variedad de servicios, de forma multidisciplinar, e individualizadamente a cada residente, a cada persona”, destaca Jesús Cía Garza, su director, que nos cuenta las claves de este centro.
¿Cuál es el ADN de la Misericordia?
Ofrecer atención a las personas mayores vinculadas con Pamplona, prestándoles servicios de contrastada calidad, de forma proporcional a sus necesidades y a su situación. Procuramos el mantenimiento de su autonomía y se ofrecen los cuidados adecuados para incrementar su calidad de vida desde una visión humanista e integral. La Casa de Misericordia de Pamplona, gracias al conocimiento adquirido por la experiencia y al desarrollo de su capital humano, aspira a ofrecer a sus residentes una atención individualizada y excelente, y un trato humano y personal. Busca promover su autonomía en un espacio seguro y cómodo, innovando y mejorando sus servicios, para adaptarse a las nuevas necesidades del envejecimiento, y facilitar la relación con su familia y con el entorno social.
¿No es una residencia para personas que acceden en un estadio muy dependiente?
La mayoría de los ingresos son de personas mayores con una razonable autonomía. A partir de ahí intentamos mantener o mejorar ese estado, y retrasar todo lo posible la disminución de sus capacidades. En muchos casos el deterioro se va a ir produciendo, y garantizamos entonces que serán atendidas en esta institución hasta el final de sus vidas.
¿Qué servicios son los más destacados?
Contamos con diversos programas y servicios: la terapia ocupacional, servicio de rehabilitación, musicoterapia, servicio de enfermería, servicio médico, numerosas actividades para el tiempo de ocio y el tiempo libre, actividades culturales, de juego, informática, muchas que facilitan las relaciones entre los residentes. Fomentamos que los familiares acudan a la residencia. Tenemos una dotación muy amplia de jardines, salones, salas de estar, cafetería..., recursos que facilitan precisamente esa relación con las familias.
¿Con qué plantilla cuentan?
Contamos con 250 profesionales de Casa de Misericordia, más otros 70 empleados para determinados servicios con empresas especializadas, como los de la alimentación y la limpieza.
¿Qué proyectos tienen ahora mayor impacto en la institución?
Queremos comenzar lo antes posible la reforma del Pabellón “S”, que contará con cinco nuevas unidades de convivencia para personas con autonomía. Todas las habitaciones de la Casa de Misericordia son ya, actualmente, individuales. Pero con esta reforma se pretende ofrecer mayor amplitud de espacio en cada habitación, y eliminar las habitaciones que comparten un baño entre dos. A su finalización, todas las habitaciones dispondrán de un baño individual. Lógicamente, ello implica una reducción del número de habitaciones, concretamente, en esta reforma se pierden 55 habitaciones.
¿De qué otras instalaciones disponen?
Contamos con dotaciones como la sala de rehabilitación, la sala de terapia ocupacional, la biblioteca, la cafetería, la sala multiusos, la peluquería, ... En el salón de actos se proyectan películas, simultáneamente, en otras salas corridas de toros, partidos de pelota. Se ofrecen eventos de grupos musicales. No hay ningún día en que no haya actividades para el ocio de los residentes. Por ejemplo, en la sala polivalente, ofrecemos terapia con animales, robótica con Legos, juegos de mesa, manualidades, arcilla polimérica… La Casa de Misericordia es una pequeña ciudad dentro de una ciudad.
¿Qué programas innovadores se han implantado recientemente?
El programa de estancias temporales cuenta con un año de experiencia, y ha recibido una valoración altísima. Sirve para atender a personas que viven unas semanas con nosotros por diferentes motivos. Por ejemplo, hay personas que buscar un fortalecimiento tras pasar por un proceso de convalecencia. Se quieren sentir seguros antes de volver a su hogar. También acuden personas por respiro familiar en verano, o simplemente otros que tienen que abandonar temporalmente su vivienda para una reforma.
¿La ubicación es clave para que los residentes interactúen con la ciudad?
Sí, es una de nuestras características: el hecho de estar en el centro de la ciudad, extraordinariamente bien ubicados, permite a los residentes continuar con todas las aficiones, gustos y costumbres, o disfrutar de las oportunidades que ofrece Pamplona. Quienes disfrutan de la música clásica tienen, por ejemplo, muy próximos el Baluarte o el teatro Gayarre. Incluso contamos con algún socio de Osasuna que acude a El Sadar. El hecho de estar en el centro de la ciudad facilita la continuidad y el ejercicio de todas sus capacidades. La proximidad con el Ensanche o Iturrama les permite realizar compras y recados, y relacionarse también con otros residentes. Y de la misma forma, los colegios de la zona participan en programas intergeneracionales con la Casa Misericordia. En resumen, pretendemos cuidar a cada residente de la forma que desee ser atendido. Ponemos los medios para que siga disfrutando de sus aficiones. Además, invitamos, facilitamos y promovemos que las familias continúen la relación con el padre, madre, abuelos... Además, contamos con un amplio equipo de voluntarios que promueven una relación afectiva con residentes. Este es un programa que también está muy bien valorado. Y la cafetería, grande y abierta, es una de las más valoradas por todos.