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Reducción del IVA

La cesta de la compra en Navarra no baja sin el IVA

El descuento en alimentos básicos aplicado por el Gobierno central no compensa la subida de precios en los bolsillos de los consumidores. Cambios de etiquetado y género pagado por adelantado traen de cabeza a los comerciantes

Ampliar A la derecha, Javier Bermejo Garcés acerca una bolsa con la compra recién hecha a dos clientes en su punto de venta del Mercado del Ensanche
A la derecha, Javier Bermejo Garcés acerca una bolsa con la compra recién hecha a dos clientes en su punto de venta del Mercado del EnsancheJesús Garzaron
Publicado el 08/01/2023 a las 06:00
La cuesta de enero seguirá empinada por muchas medidas fiscales adoptadas para aliviar la riñonada que supone subirla cada año. “Diez o veinte céntimos de descuento. ¿Eso es bajar?, si todo está por las nubes y con los sueldos que tenemos las viudas”. Carmen Orella Fernandino, que nació hace 88 años cerca del embalse de Alloz, acude a diario al Mercado del Ensanche para abastecer su despensa. Con los ecos recientes de las fiestas navideñas, responde con cierto escepticismo a la contención de precios en alimentos básicos perseguida por el Gobierno central con la eliminación o reducción del IVA. Su parecer no es aislado en una encuesta aleatoria entre consumidores y comerciantes justo al día siguiente de la última escala en el atracón navideño que deja secuelas en el aumento de tallas y en el desequilibrio de las balanzas comerciales. Lo que sigue adelgazando son las carteras pese al ahorro fiscal introducido hace justo ocho días en un intento gubernamental por hacer frente a una crisis que parece enquistarse entre picos de inflación y escalada de intereses bancarios.
“Cuatro céntimos” -que es, en realidad, lo que ha provocado la disminución del 4% en fruta y verdura- es “una miseria. Inapreciable en la compra para dos personas”, opina una pareja, escudada en el anonimato del trajín de un sábado de aprovisionamiento.
El escaso margen de diferencia de cuatro céntimos se aprecia en el coste del kilo de la verdura en el puesto de Frutas y Verduras Zabalza del Mercado Santo Domingo, por ejemplo. “En el tomate es tal vez algo más”, aclara a una indicación de un recién llegado Amaia Vita Muñoz que interrumpe su labor de limpieza de acelga.
Amaia Vitas Muñoz, en el Mercado de Santo Domingo
Amaia Vitas Muñoz, en el Mercado de Santo DomingoJesús Garzaron
Con el cambio de año, pan, harina, leche, queso, huevos, legumbres y patatas se venden a un 4% también más barato. La nueva fase del plan anticrisis implica asimismo una disminución del 10 al 5% en el precio de pasta y aceite. Lo demás sigue igual. El pescado y la carne, dos de los productos con mayor peso en el bolsillo de los consumidores, siguen gravados con el 10%. “Está bien que se bajen las legumbres pero si se sigue pagando igual la carne y el pescado o si la gasolina tiene un impuesto del 21% es difícil que baje la cesta de la compra”. Javier Bermejo Garcés, miembro de la sociedad limitada que da soporte jurídico a la frutería del mismo nombre, trata de justificar la reacción silenciosa de los compradores. “La gente no dice nada. La gente viene, compra y ya está”, apunta. De lo escasa que es, la variación pasa desapercibida. El día a día consume a los usuarios. “Cojo lo que necesito y no me fijo en el precio. Bueno me fijo un poco pero no le doy importancia”, se excusa una mujer, acogida a su derecho de preservar su identidad.
“No se nota el precio”, confirma Ion Ander Luis López de Zubiria tras retirar una bolsa con los pedidos realizados al propio frutero. “La inflación está bajando, ¡pero lo que ha subido durante un año!”, ofrece como explicación de la descompensación de la balanza de ahorro fiscal y el coste real de los alimentos. Su mujer, Nati Erdozia Anso, resuelve el resultado de una ecuación sujeta a variables encadenadas durante un año de subidas: “La cesta de la compra está más cara, claramente. La carne y el pescado no han bajado. Al contrario han ido subiendo a lo largo del año y subieron un montón antes de las Navidades. Me imagino que seguirán igual. La verdad, no he pasado por sus puestos de venta”. Ofrece su opinión en un paréntesis de la rutina de compra familiar, solicitada vía on line y entregada en su domicilio de Bakaiku.
Maite Jurio Marín atiende en Huevos Raquel
Maite Jurio Marín atiende en Huevos RaquelJesús Garzaron
EL PRECIO DEL PAN
La desaparición del IVA ha llegado como un recién nacido con un pan bajo el brazo en un símil adaptado allá donde se hornean barras. La elaborada con leña ha bajado “de 1,45 a 1,39 euros” en el punto habitual del Mercado del Ensanche donde compra Gema Gracia Aranguren. “Es una ayuda. Es poco, es verdad. Creo que esta bajada la iremos notando poco a poco aunque siempre notamos más las subida que las bajadas”. Una impresión coincidente con la expresada por Maite Jurio Marín desde detrás del mostrador de Huevos Raquel. “La gente se da cuenta cuando sube, pero cuando baja, no dice nada”, apostilla. Como sucede con el pan, el ahorro del IVA es más notorio en los huevos. En los últimos ocho días, una docena es más barata 10 céntimos.
La perspectiva varía en una observación de la realidad más amplia. Lola Aranzibia Arciénega, que este sábado compró huevos junto a Pablo Alexandre Pinto, agradece su abaratamiento pero no olvida el peso rotundo de la economía sobre el sostenimiento de los hogares. “La economía -dice- está fatal. Los sueldos no suben y todo está carísimo. Es una barbaridad. Yo me pregunto: ¿Cómo llegan los mileuristas o las familias monoparentales a final de mes? No lo entiendo. Los precios han subido desorbitadamente”.
Cristina López Rico este sábado tras comprar el pan
Cristina López Rico este sábado tras comprar el panJesús Garzaron
“Unos céntimos de rebaja es muy poco. Si fueran 50...”. La frase de Cristina López Rico queda en el aire como suspense de una solución imposible por los costes de elaboración en los obradores pero útil para comprender el efecto que tendría en los bolsillos de los ciudadanos. “¿Cuesta más hoy día la cesta de la compra?”, recibe por cuestión. “Sí, sí”, responde sin titubeos. “Creo que hay que tener una huerta”, se ríe. “En verano la tengo, pero ahora en invierno....”, lamenta.
Por no ser tan acusado el ahorro y haber transcurrido pocos días desde su instauración hay consumidores que reaccionan con desconcierto, producto de la falta de información. En tal tesitura se encuentra Idoia Agudo Gongoleix, que no aprecia novedad alguna como si el cuadro de precios hubiese permanecido inalterado. “Sigo comprando lo mismo y gastando prácticamente lo mismo”, asegura.
Idoia Agudo abona la compra con tarjeta
Idoia Agudo abona la compra con tarjetaJesús Garzaron
CAMBIO DE ETIQUETADO
La cautela se impone con una compra más selectiva en quienes están advertidos por el crecimiento exponencial de un año azotado por la crisis de la Guerra de Ucrania y lastrado por las consecuencias de la pandemia. “Se mira un poco más la compra, el gasto del día a día, pero con la subida tan gorda, la reducción de ahora es insuficiente”, indica, a su vez, Santi Cenoz Imaz. Con todo, considera que realizar una valoración es tarea difícil por los múltiples factores que influyen, bajo su perspectiva, en la fijación de precios.
Los cambios que se han ido produciendo en los últimos meses han puesto a prueba la paciencia a los situados a ambos lados del mostrador. Reconoce Merche Zabalza Goñi que en el puesto del negocio familiar que regenta en el Mercado del Ensanche ha tenido que cambiar el etiquetado a “más de 300 productos”.
El anuncio del Gobierno central cayó de “sopetón” en el sector con una respuesta acelerada de los profesionales para adaptar precios en el mostrador y en los tickets. En el Mercado de Santo Domingo, Frutas y Verduras Zabalza solicitó con premura el código de la caja registradora al técnico encargado de su funcionamiento en el necesario ajuste de costes para que los clientes estuviesen al corriente de los nuevos valores. La petición del código tuvo un efecto de ahorro porque “el técnico cobra la salida. De haber venido le hubiésemos tenido que pagar”, aclara Amaia Vita Muñoz.
La intención de Mari Paz Sola Armiño y Edurne Urzaiz Fraile, de Gaztaleku, en el mismo recinto de venta, es precisamente adecuar los tickets a la nueva realidad. No es labor fácil, como aprecia. Supone incorporar el nuevo precio por kilo artículo por artículo dentro del amplio surtido de venta susceptible de la reducción del 4%. La amalgama que define su oferta incluye género que mantiene el 10% del IVA y, por tanto, no cambia.
La respuesta a las nuevas condiciones fiscales es compleja dentro de las variaciones de precio que a lo largo de los últimos meses ha experimentado el queso y que, por lo que dicen, seguirá sufriendo desde mañana. “El queso lleva subiendo un año muy a menudo. Si no sube la leche es el plástico. Cada dos por tres estamos cambiando de precios”, apostillan.
Mari Paz Sola Armiño y Edurne Urzaiz Fraile, de Gaztaleku
Mari Paz Sola Armiño y Edurne Urzaiz Fraile, de GaztalekuJesús Garzaron
Hay además una segunda consecuencia directa de los cambios de política fiscal para los comerciantes. Parte del género puesto ahora de la venta fue pagado por adelantado con el 4% del IVA que estos días no pueden gravar a su clientela. Como dicen, “nadie nos ha explicado si lo que hemos comprado por adelantado con ese 4% de más va a repercutir cuando hagamos las cuentas trimestrales del IVA”.
Admite Javier Bermejo Garcés las complicaciones y el esfuerzo añadido que ha comportado para su personal modificar las etiquetas. “Me sale más caro cambiar todos los letreros, más allá del tiempo dedicado a hacer esa tarea, que aplicar directamente un descuento al consumidor. No merece la pena cambiar un precio de 2,90 euros a 2,86 el kilo de unas naranjas. Es preferible mantener el precio y decirle al cliente que tiene descuento”, agrega.
Las medidas del Gobierno de España alimentaron en un primer momento un estado de confusión, sobre todo después de haber realizado con proveedores las previsiones de compra de determinados productos. Con todo, introduce un matiz, que puede interpretarse como un alivio para las sociedades limitadas como la suya: “Es posible recuperar el 4% del IVA”. Todo depende -señala- del “régimen en el que se está”.
El frío de este sábado por la mañana, que dejó tiritando los termómetros a un grado de temperatura en determinados puntos de la ciudad, no es tan helador como la reacción del cuerpo al comprobar la cuenta de la compra de las Navidades. La cuesta de enero espera.
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