Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Lotería de Navidad

25 años de la primera lluvia de millones en Navarra

La memoria de la Lotería de Navidad, cuyo sorteo se celebra el jueves, retiene los 1.440 millones de pesetas de Tafalla de hace 25 años. Fue el primer premio de importancia en Navarra

Ampliar María Ángeles Celaya Erro, empleada en la Administración de Lotería de Tafalla, vendió boletos premiados en 1997.
María Ángeles Celaya Erro, empleada en la Administración de Lotería de Tafalla, vendió boletos premiados en 1997. alberto erro
Actualizado el 18/12/2022 a las 09:48
Cuando se acerca el 22 de diciembre, las supersticiones comulgan con deseos de buena suerte en el sorteo de la lotería más esperado del año. “Puede volver a caer el 42088. Tiene las mismas posibilidades que el resto”. María Ángeles Celaya Erro confía en la fortuna repetida como, cuando hace 25 años, por sus manos pasaron boletos con los dígitos grabados a los que el azar, siempre caprichoso, convirtió en portadores de una buena noticia para quienes comenzaron a ver los desafíos de la vida con desahogo.
Ese día, cien décimos del segundo premio regaron con 1.440 millones de pesetas (8,6 millones de euros) Tafalla, Santacara, Berbinzana y Miranda de Arga, entre otros puntos. Por el milagro de la multiplicación que obran las participaciones, en este caso vendidas en la mercería de Isabel Erro, la alegría estuvo muy repartida. Atendiendo a las informaciones dadas en ese momento, de la Administración partieron 864 millones de pesetas y de la mercería, 518.
La Lotería de Navidad no ha sido especialmente benévola con Navarra. Expresiones tan manidas como el Gordo pasó de largo acabaron por convertirse en leyenda repetida en las cabeceras de periódico del día siguiente. Y eso que hubo cinco ocasiones –la primera de ellas en 1829 con 80.000 pesetas en Pamplona o los 37,5 millones de pesetas que viajaron desde la estación de Alsasua en 1963- que invitaron a soñar con un idilio entre Navarra y el premio más copioso y celebrado.
Pero las grandes sumas de dinero se resistieron en llegar. La pita se abrió en Tafalla el 22 de diciembre de 1997. Superar los cuatro dígitos en el recuento de millones, aunque fuesen de pesetas, provocó hace 25 años un mareo de los que son recordados. Por la confabulación de los astros en la coincidencia de las bolas de los números y sus parejas de premios, la suerte se multiplicó al año siguiente por diez hasta los 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros) que agraciaron a Betelu y Leitza con décimos adquiridos en la localidad guipuzcoana de Villabona. Aunque holgado, no alcanza el pico del gráfico de mayores fortunas. El top está encabezado por los 82,6 millones de hace seis años en San Adrián y Azagra.
Lo que es cierto es que hasta 1997 “no había tocado un premio tan importante en Navarra por Navidad”, señala María Ángeles Celaya. No es difícil imaginar el impacto emocional que se extendió desde la Administración Número 1, de su aún titular Cristina Moreno de Monroy, y del efecto amplificador que halló en la venta de las participaciones en la mercería de Isabel Erro, distante apenas unos pocos metros en la calle Mayor.
Pronto, de mañana, la radio encendió ese día un hilo de sospecha en Uxua Ciérbide Górriz. En su “tienda, entonces chiquitica” de Floristería Acacia, supo de la novedad, replicada por las ondas con las localidades afortunadas: “Ha caído en La Coruña, Tafalla…”. De repente, la calle prorrumpió en una explosión de júbilo: “Ha tocado la lotería en Tafalla”. La mujer atendió aquel estruendo “sin saber” –como dice- que la fortuna le había saludado. “Había comprado dos participaciones en la mercería y me tocó 4,8 millones de pesetas. Tenía un piso recién comprado, de 14 millones. Quitarle a esa cantidad 4,8 fue algo importante. Ese día invité a todos los clientes y a amigos a bombones”. El detalle endulzó una mañana en la que acabó sin voz de tanto corresponder las felicitaciones recibidas.
"DIO VIDA AL COMERCIO"
La lluvia de millones, presentada como tal en la portada del 23 de diciembre de 1997 en Diario de Navarra, regó el poder adquisitivo de los agraciados para, sin hacer grandes excesos, “arreglar cocinas, comprar algún coche...”. El comercio se empapó del aluvión con compras que antes eran impensables. Ya había dicho el entonces alcalde, Luis Valero Erro, del beneficio que en la vida social, en general, y en el comercio, en particular, iba a procurar un premio torrencial. “Fue una gran inyección económica. Dio más alegría a la hostelería y al comercio”, rememora hoy desde detrás del mostrador del establecimiento que regenta. No olvida dónde y con quién compartió la buena dicha compartida con sus cuatro hermanos. “Me acuerdo que ese día tenía una entrevista con Ramón Bultó,el consejero de Industria, por un asunto del polígono de Tafalla. Según le vi, ya le dije: ‘Ramón que me ha tocado la lotería’”.
La distancia del tiempo permite relativizar momentos y analizar el pasado con perspectiva relajada. Lógicamente por haber sido una de las personas en repartir la suerte desde ventanilla, que hoy sigue compartiendo con su hija Nuria Arrizubieta en calidad de empleada, María Ángeles Celaya sintió la satisfacción de todo buen lotero que empatiza con un cliente agraciado. Pero lo que son las cosas, su nombre no figuró entre los agraciados porque a última hora renunció al número 42088. Días antes del sorteo, fue donde su tía Isabel Erro para comprar participaciones. Ya no quedaban. “‘No te preocupes tía, que me quedo con un décimo de la Administración’”. Lo que es la conciencia, que aparece como una voz que anima a la cordura cuando se intuye una desmesura, que decidió a última hora ponerlo a la venta. Eso ocurrió en la víspera a que los Niños de San Ildefonso cantasen la buena nueva para Tafalla. La memoria, infalible en la lotera, le hizo caer en la cuenta de que había dado un premio. “Memorizo muchos números y cuando lo escuché, me dije: ‘El de la tía Isabel’”. Su ordenado almacén de recuerdos retiene la anécdota de aquel “chico que disfrutó con el segundo premio en Tafalla y que había comprado ese mismo año un décimo del primer premio en Granada”. Casualidades de la vida, “una señora a la que también le tocó, logró también un segundo premio de la lotería del jueves. Décimo que le daba yo, premio que salía”, sonríe la lotera.
Lo que es la superstición, que también juega en los sorteos, desde que fuese premiado aquel 42088 no ha faltado en la ventanilla del local de la calle Mayor. “Hay gente que sigue jugando al mismo número porque le tocó”.
Aquel segundo premio de la Lotería de Navidad, amén de generar el típico efecto de atracción en la Lotería del Niño de ese año entre tentadores de la suerte, ocupa el primer lugar en el escalafón de cuantías repartidas desde Tafalla. Hace diez años, la cantidad distribuida fue de 500.000 euros con la venta de una serie del 64084. Antes, en el año 2007, llegaron hasta sus calles 3,3 millones con once décimos adquiridos por Pedro Vilas García, conocido como El Gallego, y su hija Aurea Vilas Lantes, en su localidad de origen, Carballo (La Coruña). En su regreso de un funeral, viajó junto a padre e hija el Gordo de Navidad, envuelto en los once boletos del 6381.
EL PANADERO DE SANTACARA
Otra casualidad cambió en 1997 la suerte de la familia de Manolo Marco Bezunartea, de Santacara. La tradición animaba a un cuñado suyo, transportista de profesión, a surtir a sus allegados con décimos de la Lotería de Navidad adquiridos en algún punto de su ruta. “Siempre me traía siete décimos para la familia y para tiendas que venían el pan que hacía”, rememora quien regentó la panadería que llevaba su nombre en la localidad.
“No sé muy bien si mi cuñado estaba enfermo o qué es lo que pasó, pero ese año no cogió la lotería”, rememora el afortunado de 74 años de edad desde el merecido descanso de la jubilación.
Descartada la vía habitual de adquisición, no tuvo otra que tomar la iniciativa y acercarse hasta la Administración de Tafalla. “Me ofrecieron un número que empezaba por 0, pero no lo quise. Luego me enseñaron otro. ‘Sí, dame ese”. Ante sus ojos apareció el 42088, que escondía una sorpresa. El asombro mayúsculo se tradujo en la consecución de 100.821.000 pesetas. “Además del segundo premio nos tocó 21.000 pesetas al recibir lo puesto con el premio Gordo”.
Hubo cambios de hábitos del panadero. El primero de ellos fue el descanso que se tomó ese día y otros posteriores, sin necesidad de levantarse a la una de la madrugada para preparar la hornada. Regresó a la actividad tras el paréntesis voluntario. “Pudimos irnos de vacaciones”, cosa que supuso una novedad en la dedicación sacrificada de un oficio que se desempeña cuando descansa la mayoría. Acondicionó la panadería e introdujo maquinaria para suavizar el esfuerzo. “Mi mujer, María Trinidad Osés Sanz, bajó menos a la panadería. Pasó a vender el pan”. Y hasta la jubilación fue más llevadera por la seguridad proporcionada por la suerte millonaria.
La lotería fue benévola con un hombre que hizo del esfuerzo máxima de su rutina y que tenía cambiado, por la obligación nocturna, su rutina de sueño. El día del sorteo había regresado de trabajar para reponer fuerzas con el almuerzo antes “de tomarse la pastilla de dormir” con la luz del día. Una sucesión de llamadas le impidió conciliar el sueño, arrebatado como estaba por una súbita emoción. “Ese día no dormí”, se ríe.
Es lo que tiene el brusco cambio que comporta cuando se escucha un número premiado y, en un segundo, las penas quedan arrinconadas por una sensación de alegría que solo la pueden contar aquellas personas que en alguna ocasión la experimentaron. “Ahora para celebrar las bodas de plata de aquel premio tiene que volver a tocar”, desea María Ángeles Celaya Erro en la Administración de Tafalla. Quien sabe. Todo es posible.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora