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Daño cerebral

Paciente afectada de movilidad: "Ahora siento la mano tras el ictus"

La asociación Adacen trabaja con un exoesqueleto industrial que puede cambiar la vida de personas con Daño Cerebral Adquirido

Ampliar Vídeo con el uso de un exoesqueleto en una paciente de Adacén
La fisioterapeuta Amaia Aguas Ayesa y Julia Ngui Bisobe muestran el funcionamiento del exoesqueleto.JESÚS CASO
Actualizado el 14/12/2022 a las 10:13
En enero de 2020, Julia, de 54 años, sufrió un ictus. Perdió parte de la movilidad de su brazo izquierdo y dejó de sentir la mano. Dos años después, justo antes del verano, el cerebro de Julia recibió una información inesperada, que no tardó en descodificar: su brazo y su mano seguían ahí.
Vídeo con el uso de un exoesqueleto en una paciente de AdacénIVÁN BENÍTEZ
“Si este proyecto avanza podrá cambiar la vida de muchas personas con discapacidad”, reflexionaban ayer algunos periodistas que acudieron a la sede de Adacen en Mutilva para presenciar la exhibición de un exoesqueleto de uso industrial colocado en el cuerpo de Julia Ngui Bisobe. Minutos antes de esta demostración pública, Andrés Ilundáin, Director de Adacen, César Gonzalvo, director comercial de Iruña Tecnologías de Automatización, y Javier Fernández Valdivielso, de Fundación Caja Navarra, se encargaban de presentar el proyecto de Autonomía al Cuadrado, desarrollado con el apoyo del programa Innova Social de la Fundación la Caixa y Fundación Caja Navarra.
Presentaron nada menos que un exoesqueleto ligero (1.9 kilogramos), ergonómico y con potencial para un cambio radical en rehabilitación, cuyo coste no supera los 5.000 euros, mientras que el exoesqueleto de uso médico puede llegar a alcanzar los 100.000. Un dispositivo, en definitiva, que lleva meses proyectando esperanza en 30 personas usuarias del centro que forman parte de un estudio y sufren hemiparesia. Se trata de una de las secuelas más predominante por Daño Cerebral Adquirido, principalmente de ictus, aunque también otras muchas enfermedades (esclerosis múltiple, tumores, parálisis cerebral, etc). La disminución del movimiento del brazo y la mano es lo más habitual y al no ser funcional dejan de usarlo, perdiendo la capacidad neurológica y motora.
¿EXOESQUELETOS EN CASA?
Si finalmente se confirma su utilidad, el proyecto Aunomonía al Cuadrado pasará a una segunda fase más vinculada a la realidad de la vida diaria. “Pero esta posibilidad es aún lejana”, aclaraba el director de Adacen, reconociendo a su vez que si llega el momento su impacto podría ser enorme puesto que posibilitaría la realización de muchas acciones que ahora los pacientes no pueden ejecutar de forma autónoma, como comer o asearse. Tendría también grandes beneficios para las familias.
Es decir, este nuevo exoesqueleto industrial podría potenciar autonomía por dos vías: en el hogar, como ayuda para la vida diaria, y en Adacen como herramienta revolucionaria en la rehabilitación. “Todo ello, en cualquier caso, conllevaría importantes efectos a nivel cognitivo y emocional puesto que se recupera la conciencia de una parte del cuerpo que ya no percibe”.
MECÁNICO, SIN MOTORES
Los periodistas pudieron conocer los efectos de este dispositivo, pero sobre todo escucharon a Julia. “Es muy ligero, se coloca muy fácil”, comentaba Amaia Aguas, rehabilitadora de Adacen, mientras Julia levantaba el brazo y agarraba un objeto. “No requiere de motores ni de carga. Es una herramienta mecánica que asiste de manera sencilla y rápida dos de los movimientos que más utilizamos en rehabilitación en el miembro superior”. La terapeuta puntualizaba también que el proyecto está en una fase muy inicial y a partir de enero se comenzará a trabajar de una manera intensiva, con objetivos más individualizados con diez candidatos. Mientras, Julia seguía concentrada en el ejercicio. “De la primera vez que me pusieron el aparato recuerdo que mi cabeza directamente me dio información de que tenía otro brazo, el izquierdo, porque apenas lo movía. Y ahora gracias a este artilugio siento incluso la mano”, describía. Asimismo, la rehabilitadora precisaba que es necesario que exista un mínimo de movimiento para que proporcione un mínimo de beneficio. En este contexto, las fisioterapeutas proponen mejoras para seguir avanzando, “siempre basadas en las sensaciones y las necesidades de los usuarios”, y en Iruña Tecnologías realizan las adaptaciones.
Para finalizar, Ilundáin afirmó que “en Adacen nos gustan mucho este tipo de proyectos que unen a empresas y entidades como la nuestra porque, además de que ofrecen beneficios para ambas partes, demuestran que las entidades sociales tienen mucho que aportar a las empresas, a las universidades y a la sociedad”.
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