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Tras las raíces del tío Bernardo

Bernardo Urtasun Echeverría salió de Espinal en 1952, con 30 años, para emigrar a Argentina. Nunca regresó. Su hija María Nieves y su nieta Lorena viajaron para conocer sus orígenes y a algunos de sus primos

Ampliar PRIMOS A LOS 70 Marita Urtasun Ruiz (en el medio con jersey lila) conoció a muchos de sus primos Urtasun en su visita a Navarra. En la imagen, tras una comida en Abaurrea Alta, en la puerta de ‘Casa Kijo’
PRIMOS A LOS 70 Marita Urtasun Ruiz (en el medio con jersey lila) conoció a muchos de sus primos Urtasun en su visita a Navarra. En la imagen, tras una comida en Abaurrea Alta, en la puerta de ‘Casa Kijo’DN
  • Sonsoles Echavarren
Publicado el 30/11/2022 a las 06:00
Para cerrar un capítulo que aún estaba muy abierto y rendir un homenaje a su abuelo. Con ese objetivo, Lorena Barrozo Urtasun organizó y emprendió un viaje de más de 10.400 kilómetros. Los que separan Aguaray, en la provincia de Salta, al norte de Argentina, de Espinal, en el Valle de Erro y cerca de la frontera con Francia. “Era lo que siempre había soñado: traer a mi madre a conocer sus orígenes”. Lorena, de 36 años, habla así de María Nieves (Marita) Urtasun Ruiz, de 64 e hija de un emigrante navarro que nunca regresó a su tierra. “Siempre echó mucho de menos su pueblo pero no pudo regresar”, cuenta Marita de su padre. Bernardo Urtasun Echeverría tenía 30 años y estaba soltero, cuando en 1952 dejó su empleo en una serrería de Espinal, en la que trabajaba con su cuñado Rafael Urtasun y emprendió un viaje al otro lado del mundo. En el norte de Argentina, cerca ya de la frontera con Bolivia, también se dedicó a la tala de árboles y a la madera, se casó y formó su familia. Su hija y su nieta conocieron recientemente la casa natal de Bernardo, su pueblo, y a muchos de los primos que viven entre Pamplona, Espinal, Irún y Abaurrea Alta. “Ha sido una experiencia muy emotiva y estoy muy agradecida a todos los primos que lo han hecho posible”.
El origen de esta historia se remonta una década atrás, cuando Lorena Barrozo, que trabaja en prevención de Riesgos Laborales, envió un e-mail al concejo de Espinal contando su historia y buscando a sus familiares. Su tío segundo Peio Urtasun Urtasun, que ahora tiene 76 años, recogió el ‘guante’ y decidió organizar un viaje con sus hermanos (Bernardo y Casimiro) a Argentina. Con tan mala suerte que la aventura coincidió con el comienzo de la pandemia de la covid y, tras el emotivo reencuentro, los tres hermanos permanecieron “retenidos” en un hospital tres semanas por sospecha de coronavirus. “Lo pasamos muy mal. Menos mal que el viaje tuvo final feliz”, recuerda Peio. Así que para no quedarse con ese mal sabor de boca, invitaron a sus parientes de vuelta y, terminada la pandemia, han podido finalmente conocer sus raíces navarras.
EN LA CASA FAMILIAR María Nieves (Marita) Urtasun Ruiz posa delante de la casa familiar, ‘Casa José Manuel’, en Espinal. Ahí nació su padre, Bernardo, en 1922 y vivió hasta que cumplió 30 años y emigró a Argentina .
EN LA CASA FAMILIAR María Nieves (Marita) Urtasun Ruiz posa delante de la casa familiar, ‘Casa José Manuel’, en Espinal. Ahí nació su padre, Bernardo, en 1922 y vivió hasta que cumplió 30 años y emigró a Argentina .dn
EL PESO DE LA NOSTALGIA
Cuenta Lorena que hace una década, ella se marchó a trabajar a otra ciudad argentina, lejos de Aguaray y de su familia. “Entonces sentí mucha nostalgia de lo que dejaba atrás y empecé a pensar más en mi abuelo (al que apenas había conocido, ya que murió cuando ella cumplió 2 años) y en la añoranza tan grande que sintió por su tierra y su familia”. Y así, continúa su explicación, comenzó su investigación en Internet para dar con los parientes. “Ha sido maravilloso”.
Bernardo Urtasun conoció al poco de llegar a Argentina a su mujer, la indígena Pastora Ruiz. Y tuvieron dos hijos: Alberto (65 años) y María Nieves (64). Se da la circunstancia que una de las primas ya fallecidas, también se llamaba igual: María Nieves Urtasun Urtasun (hija de Cecilia y Rafael). Bernardo eligió el nombre de su sobrina, que era su ahijada, también para su hija, en honor a la Virgen de las Nieves, en Ochagavía y al comienzo de la Selva del Irati. “Era una manera de seguir aferrardo a sus raíces y su familia”, cuentan.
Marita, que siempre ha trabajado en las tareas domésticas, tiene cuatro hijos: Norberto Alejandro (47 años), María de los Ángeles (44), Mariana Alejandra (41) y Lorena Carolina (36) y ocho nietos (de entre 20 y 5 años). Lorena se ríe al hablar de la fuerza de la genética y recuerda que uno de sus hijos, Ramiro, de 17 años, mueve las manos igual que Beñat, de 35, su primero segundo (hijo de Peio).
Marita y su hija aprovecharon su estancia en Navarra para conocer la ermita de las Virgen de las Nieves, pasar la frontera con Francia y conocer otras localidades. Pero, sobre todo, para disfrutar de la casa natal de Espinal, ‘Casa José Manuel’, en la que ahora vive su prima Milagros Urtasun. “Nos ha encantado conocer la casa. Hay muchas partes antiguas que se conservan como hace décadas”. Quizá idénticas al día en que Bernardo se despidió de sus padres y hermanos, bajo ese mismo tejado a cuatro aguas, para emprender la aventura más definitiva de su vida.
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