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Consumo

La subida de precios, vista por los consumidores navarros: "No puedo ahorrar y a fin de mes voy a comer a casa de mis padres"

La lista de subidas que afrontan los ciudadanos es larga. Muchos economistas o políticos hablan de ello y vaticinan un invierno duro. En este reportaje, son los ciudadanos lo que toman la palabra y cuentan cómo viven esta situación.

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Una persona raliza la compra en un hipermercadodn
Actualizado el 19/09/2022 a las 07:52
Economistas, banqueros, políticos, etc. Todos hablan y hablan de la escalada de precios, de las dificultades económicas de las familias, del problema de los jóvenes mileuristas para pagar hipotecas o de los mayores que deben sobrevivir con pensiones bajas. Este reportaje da voz a los protagonistas, a una pequeña muestra de navarros que cuentan cómo se han empobrecido con la inflación, cómo hacen para estirar cada euro de su sueldo, de qué se están privando para pagar la hipoteca o de si han tomado medidas para rebajar el recibo de la luz. Íñigo Cenoz Huarte, Socorro Ruiz Arín, Jennifer Castro Ruiz, María Aguirre Goñi y José Carlos Amador López son cinco ciudadanos navarros que, a continuación, exponen en primera persona su vivencia de la crisis.

Íñigo Cenoz: "La hipoteca me ha subido 110 euros. No puedo ahorrar y a fin de mes voy a comer a casa de mis padres"

Los jóvenes españoles figuran entre los últimos que se independizan en la Unión Europea, hacia los 30 años, según datos de Eurostat, muy por detrás de los suecos que a los 19 abandonan el nido familiar. El pamplonés Íñigo Cenoz Huarte tiene 30 años y hace ya dos que decidió adquirir una vivienda propia para emanciparse. La hipoteca de su piso en el barrio de La Milagrosa se lleva buena parte de su sueldo y, desde hace unos meses, el pellizco es mayor con la subida de tipos de interés. “Pago ahora casi 110 euros más al mes que el año pasado al banco, pero es que la comunidad de vecinos también me ha subido 20 euros y ya pago 130 euros al mes”, comenta este joven mientras empuja un carro de la compra en un supermercado de Barañáin.
Íñigo cursó la carrera de Trabajo Social y lleva más de ocho años contratado en Nuevo Futuro, en Aizoáin. “Ir todos los días a trabajar en coche me cuesta el doble de dinero. Antes, gastaba unos 60 euros al mes en gasolina y ahora paso de los 120 euros. Cuando vi que subía tanto la gasolina empecé a replantearme mis gastos, a ver cómo recortar, porque antes podía ahorrar algo a final de mes, pero ahora hay muchas semanas a final de mes que me tengo que ir a comer a casa de mis padres porque no llega. Es una sensación de inestabilidad, de inseguridad sobre tu futuro, muy grande”, apunta.
El joven subraya que su situación es “similar” a la de su grupo de amigos. “Estamos todos parecidos, pasándolo mal. Tenemos sueldos desde 1.300 a 1.800 euros y todos hemos dejado de salir los fines de semana. En mi caso, antes salía una o dos veces a cenar fuera al mes, pero ahora quedo en casa con amigos y eso que en la compra la subida de precios es un goteo continuo. ¿Al cine? Ni me lo planteo. ¿Yropa? Pues hace un año que me compré por última vez. Y no es broma”, asegura. A Íñigo le preocupa un amigo que vive de alquiler. “Se lo suben y es que piden a los jóvenes nóminas estratosféricas para alquilar un piso. No puede ser”.
Para mejorar su situación laboral ha iniciado un máster en terapia sistémica. “Me siento frustrado y desencantado con todos los políticos porque no entiendo cómo no estamos todos en la calle para quejarnos. Estamos cada vez peor y todos quietos, rezando para no ir a peor pero no hacemos nada para que cambie la situación”.

Socorro Ruiz: "Me están agobiando mucho. Nos están metiendo mucho miedo con lo que va a venir"

Socorro Ruiz Arín tiene 66 años y es vecina de la calle Aralar, en Pamplona. Jubilada del mundo sanitario y viuda desde hace cinco meses confiesa que todavía no se ha detenido a “sacar cuentas” de cuánto dinero gasta de más en la compra. “Perdí a mi marido en abril. Él se encargaba de comprar. Todavía estoy como aterrizando. Sí que la fruta está carísima. A mí me encanta y como mucha, pero el otro día me pedían cinco euros por un mango y, con todo el dolor de corazón, lo dejé en la frutería. No me parecía un precio razonable”, apunta esta pamplonesa.
Vive sola y considera que su pensión como funcionaria le permite una cierta tranquilidad a pesar de que sus gastos han aumentado. “Sé que me gasto más en comida. No solo en fruta, pero también en la pescadería, en los lácteos y en la verdura. También en productos de higiene. Por ejemplo, el papel higiénico ha tenido una subida espectacular y creo que los rollos llevan menos papel. Estoy convencida porque compro la misma marca y los meto en el mismo armario de siempre y ahora me caben más rollos”, indica.
Su único hijo vive en un piso de alquiler. “Su sueldo es, como muchos jóvenes, de poco más de 1.000 euros y hago como muchas madres, le ayudo lo que puedo. El otro día el di 100 euros para gasolina porque vive en Ansoáin y va a trabajar a Noáin. Son cuatro viajes al día y lo está notando. Se fue a vivir solo a los 23 años y ahora tiene 35 pero ya le he dicho que en casa tiene su habitación. Ves el panorama que tienen los jóvenes y preocupa”.
El piso de Socorro cuenta con calefacción de gas individual. “La cuota de vecinos no ha subido, de momento, pero como la calefacción es particular este invierno me veo que me forraré de ropa para ponerla lo mínimo posible. Si sube mucho cogeremos la mantica”.
Para esta ciudadana lo peor es el “miedo que nos están metiendo”. “Hay mucha incertidumbre. Los telediarios están todo el día con lo mismo, que si los cortes de energía, que si el paro, que si las pensiones, que si los precios... Me están agobiando bastante y mi situación económica no es mala, pero me crea desasosiego lo que pueda venir porque pienso en familias con hijos pequeños e hipotecas o con varios adolescentes y universidades y me da mucha pena”.

Jennifer Castro: "Tengo 28 años y mi pareja 31 y esta situación no ayuda a que podamos formar una familia"

Jennifer Castro Ruiz , una joven natural de Miranda de Ebro (Burgos), vive con su pareja en un piso de alquiler en el Soto de Lezkairu. El martes realizaba la compra en un supermercado de la Comarca de Pamplona. “Antes compraba cuatro cosas y eran 30 euros. Ahora, esas cuatro cosas no bajan de 50 euros. Está subiendo todo y me hace gracia que lo achacan a la guerra enUcrania, pero todas estas subidas no solo son por Ucrania”, afirma.
Tanto ella como su pareja trabajan. “Yo hice un FP Superior en estética pero los sueldo son muy bajos. ¿Cómo vas a sobrevivir con 1.000 euros o poco más? Mi pareja tiene dos carreras y tiene un trabajo estable en la banca y se plantea hacer un máster para mejorar”, agrega. En su caso, empezó a trabajar el pasado mayo en Sangüesa. “El gasto en gasolina es de más de 200 euros al mes. Luego, si vamos a Miranda de Arga algún fin de semana pues es más gasto en gasolina, pero mi suegro tiene una huerta y nos traemos de todo: patatas, huevos, verduras... Ymi madre también nos ayuda. Me dice: ¿Quieres llevarte estos filetes que he comprado? ¡Aceptamos todo lo que nos dan!”, agrega la joven. El mes que viene, en octubre, se le acaba el contrato. “No sé qué va a pasar, pero si no me renuevan pues me tendré que buscar otra cosa. No queda más remedio”, indica con resignación.
Jennifer tiene 28 años y su pareja 31. Confiesa que le gustaría ser madre joven. “Mi madre ya era madre a mi edad, pero nosotros de momento no podemos formar una familia. Es imposible. Y toda esta coyuntura de crisis no nos ayuda. Tenemos amigos en la misma situación. Algunos han retrasado la boda, otros andan mal para pagar el piso... Somos una generación que lo tenemos complicado, con muchos cambios y que vamos a vivir peor que nuestros padres”.
En su caso, no le ha subido el alquiler y la cuota de la comunidad de vecinos la asume el arrendador. “Sí que notas la luz y la comida, pero intentamos ahorrar. Si vas al súper y hay un kilo de pechugas en oferta porque se va a caducar pronto pues lo compro y lo congelo. ¡Como hacemos todos! Luego, en lugar de tomarnos la cerveza en el bar, nos la tomamos en casa. No nos importa. Y lo mismo cenar: nos quedamos en casa y preparamos cena con los amigos”.

María Aguirre: "La carne y el pescado están por las nubes y busco otra sfuentes de proteínas más económicas"

“Está subiendo todo y lo vivo con angustia, preocupación e incertidumbre”. María Aguirre Goñi es una trabajadora de 55 años, con una hija en la universidad. “Lo que antes me costaba 60 euros ahora me cuesta casi 100 euros”, comenta mientras tira de un carro con cuatro paquetes de una marca de cereales para el desayuno. “Como tengo el vale del 30% de descuento pues aprovecho porque están carísimos. Pero cualquier alimento. Antes, una docena de huevos costaba 1,30 y ahora es un euro más”.
María explica que, a su edad, tiene la suerte de tener el piso ya pagado. “Es un descanso en esta situación, aunque mi hija va a la Universidad de Navarra y es el mayor gasto que tengo”. Esta vecina de Noáin, que dice ser “muy ahorradora”, explica que se plantea buscar proteínas alternativas más económicas a la carne y el pescado para que ni su salud ni su cartera sufran. “Es que la carne y el pescado están por las nubes y si puedo comer una proteína más económica pues lo haré”, señala.
En su caso, la comunidad de vecinos, de calefacción central de gasóleo, ha subido 50 euros. “Me temo que es la primera subida de otras que han de venir este invierno”, comenta. Para ella, lo peor es la sensación de “pesimismo” que hay en el ambiente. “Mira llevo más de 25 años fija, pero creo que ahora estamos todos en la cuerda floja, incluso los que llevamos tanto años en una empresa. Veo inestabilidad y un futuro poco halagüeño para las nuevas generaciones”.

Juan Carlos Amador López: “Quien tiene una huerta en este momento tiene un tesoro. Mis padres viven con 700 euros al mes”

Juan Carlos Amador López realizaba la compra en el mercado del II Ensache. “Normalmente hago una compra grande al mes en un supermercado y luego ya hago compras más pequeñas. La compra grande, de 10 litros de aceite, 24 cajas de leche, conservas y esas cosas para todo el mes, era de unos 170 euros. Ahora, lo mismo, son 200 o 220 euros”, comenta este joven de 41 años. Juan Carlos está soltero y vive en un piso de Buztintxuri que adquirió hace once años y del que paga una hipoteca “de poco más de 600 euros al mes”. “Estoy muy preocupado porque me toca renovar a primeros de año y me va a subir por lo menos 80 euros. Y si, como parece que los tipos van a seguir subiendo, pues no sé, porque ya se me lleva el 40% del sueldo.
En su caso, además, cuenta que la comunidad de vecinos se le ha encarecido en 60 euros al mes. “Es que va subiendo todo. También el seguro del coche me ha llegado con subida cuando no había tenido ningún incidente el último año. Es un suma y sigue. El coche casi no lo cojo. Si puedo voy andando a todos los lados o voy en villavesa. Entre la gasolina y el párking me sale un pico y prefiero evitar o reducir ese gasto”.
Juan Carlos, que trabaja en una empresa de servicios, explica que no puede recurrir al apoyo de sus padres, como otras personas más jóvenes. “Ellos viven con una pensión de poco más de 700 euros al mes. Bastante tienen. Y eso que un tío tiene una huerta y les da mucha verdura, lo que les permite ahorrar en comida. Hoy quien tiene una huerta tiene un tesoro”, señala.
Este verano, Juan Carlos no ha ido de vacaciones. “He preferido ahorrar la paga extra para tener un poco de remanente porque no sé qué puede pasar. Me he quedado en Pamplona y he hecho algunas salidas puntuales a ciudades cercanas en el día”, detalla. “Al final, te obligan a reducir el nivel de vida, a ser austeros. Luego, te dicen los políticos cosas como que no abras el frigorífico sin saber qué vas a coger para ahorrar. ¡Cómo si fuéramos niños pequeños que no sabemos cómo ahorrar! El bienestar que tenemos ahora no sé si lo vamos a mantener. Tengo dudas”.
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