Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Armas

La caza reaviva el interés por las licencias de armas en Navarra tras la pandemia

Navarra cuenta actualmente con cerca de 27.800 permisos en vigor

Ampliar Un cazador a la espera en la zona de Ayegui
Un cazador a la espera en la zona de AyeguiMONTXO A.G.
  • Paloma Dealbert
Actualizado el 22/08/2022 a las 19:38
Confinamientos, restricciones de aforo, miedo al contagio… Con la llegada de la pandemia muchas personas se refugiaron en las actividades al aire libre para desarrollar su ocio a salvo de la covid-19. En la Comunidad foral, tierra en la que la caza goza de una larga tradición, muchos apostaron por acercarse a los cotos. Al menos este es uno de los motivos que baraja la Guardia Civil de Navarra para el repunte en la demanda de exámenes para obtener las licencias de armas de fuego. Hay cerca de 27.800 permisos en vigor.
“Este es un deporte que se puede realizar en el campo y no entremezclarte. Creemos que por eso se empezaron a solicitar y se inició un boom”, señala Francisco Colmenero, teniente de Intervención de Armas y Explosivos. La Benemérita tiene exclusividad de competencias en este ámbito. Desde la crisis del 2008, entre 280 y 295 personas intentaban obtener la licencia de forma anual. En 2021 fueron 479; más de la mitad, jóvenes que optaban a la Autorización Especial para Menores (AEM). En la primera mitad de este año se ha inscrito un total de 190 personas.
“La mayoría de los chavales son hijos de gente de caza mayor [mamíferos de gran tamaño] y acompañan a los padres, muchos van con los perros. Debería haber mucho más relevo, pero está habiendo un repunte porque había bajado bastante”, indica Carlos Irujo, de la Asociación de Cazadores de Navarra (Adecana). La presencia de mujeres, añade Irujo, también está incrementando.
Armas de fuego en Navarra
Armas de fuego en NavarraDN
PARA LA PRÁCTICA SOCIAL
Aunque la caza empieza a reactivarse, todavía es un deporte con un perfil de practicantes envejecido, por lo que las nuevas incorporaciones no compensan las bajas. En 2016, las licencias rozaban las 28.400. “La edad media es muy alta, hay muchísima gente de 50 y 60 para arriba, hace falta una renovación”, determina Irujo. Fomentar la caza, indica, puede ayudar a combatir el fenómeno de la despoblación rural. Por eso la asociación aboga por introducir en el temario medioambiental de los colegios la caza cinegética, es decir, para el control de especies depredadoras.
Como se practica por cotos, añade, ofrece la posibilidad de socializar al aire libre. “Hay ganas de salir al campo, al monte, estar con los amigos... La caza tiene una parte social que va desde las reuniones para ver cómo se va a hacer la estrategia de la actividad hasta ya la propia actividad”, explica José Ángel Remírez Arana, presidente de la Federación Navarra de Caza. “En el norte, hay muchos sitios que la caza es una religión casi, como toda la zona de Irati”, señalan desde Adecana.
En casi la totalidad de los casos la licencia no se otorga para la autodefensa ni para practicar la puntería por cuenta propia, como en otros países. Para el permiso F, por ejemplo, es necesario demostrar que se practica una de las disciplinas deportivas, expone el teniente de la Guardia Civil. El solicitante debe presentar el certificado de que está federado. En el caso del deporte cinegético, se precisa obtener además una licencia de caza. La renovación del interés provocó que el año pasado alrededor de 600 personas se apuntaran a la Federación Navarra de Caza. Y en lo que llevamos de 2022, apunta José Ángel Remírez, ya se ha superado el cómputo total de 2021. “En agosto de 2021 hubo un momento de colapso, de gente que quería federarse”, asegura.
“Los jóvenes tienen mucho interés en la parte deportiva”, matiza el presidente de la federación. Las modalidades con perros experimentan un auge; la de agility -en la que el animal debe superar una serie de pruebas guiado por el dueño- y la de San Uberto -caza salvaje o sembrada de aves como el faisán o la perdiz- son las más populares. En cambio, los recorridos de caza, en los que se dispara a platos, se mantiene en cifras similares.
ESTABILIDAD EN EL TIRO OLÍMPICO
Según el tipo de licencia, las personas pueden registrar a su nombre varias armas. En Navarra, la inmensa mayoría eran largas. Solo entre las correspondientes a las licencias D y E (rifles para caza mayor, escopetas, ballestas) de los residentes en Navarra suman 49.607 de las 51.682 contabilizadas al excluir las pertenecientes a fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. El permiso D ampara hasta cinco armas y el E, hasta 12. Las cortas se enmarcan sobre todo entre las de colección y las armas de concurso, categorías que también comprenden algunas largas.
Las modalidades del tiro con pistola de aire 10 m o pistola Standard son dos de las más populares entre quienes acuden a los campos de la Federación Navarra de Tiro Olímpico (FNTO), junto con tiro al plato en foso olímpico o el universal. En la entidad no han percibido un crecimiento postpandemia, indica el presidente del organismo, Miguel Ángel Ruiz Sasturain: “Mantiene desde hace años un crecimiento bastante constante de alrededor un 4% neto anual”.
La FNTO cuenta con 1.850 deportistas federados; aunque en 2020 la participación cayó a la mitad, el año pasado recuperaron las cifras previas a la llegada de la covid. “Las nuevas incorporaciones son personas entre los 20 y 50 años, a las que de siempre les ha llamado la atención el tiro deportivo y que más o menos han llegado a un momento de estabilidad para poder practicarlo”, detalla Ruiz. La presencia femenina, agrega, cada vez es más notable.
ARMAS QUE ACABAN FUNDIDAS
Los candidatos a portadores de licencia han de presentar un certificado de aptitudes psicofísicas que deben volver a obtener cada vez que renueven el permiso. En caso de que luego consten ciertos antecedentes penales o se exhiba una conducta reiterada que demuestre incapacidad, se puede revocar. La vigencia de las licencias D y F duran cinco años hasta que el titular supere la edad de 60. Luego se reduce a periodos de dos años y, a partir de los 70, a la revisión anual.
El control de armas es tan minucioso que se exige a los propietarios que informen en caso de pérdida o sustracción. Los objetos se pueden vender o regalar si no se renueva el permiso, pero a veces, en especial cuando el dueño fallece, nadie se hace cargo de las gestiones y la Guardia Civil los incluye en una subasta pública. No se había organizado ninguna desde 2019, hasta el pasado febrero. La edad o los gastos que conlleva la actividad -tasas, material, desplazamientos, cotos- son motivaciones frecuentes para deshacerse de estos objetos en vida. Desde Adecana explican que es lógico retirar el arma de casa porque “es un problema si entran a robar y te la quitan”.
Las que no se venden o superan el plazo en depósito acaban por destruirse -el año pasado así terminaron 1.000-, que es el destino habitual para aquellas incautadas a un grupo criminal. El juez determina el destino del material, y las armas sin numeración o con modificaciones, como un silenciador, solo pueden ir a la fundición.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE