Tribunales
Un juzgado de Pamplona concede la incapacidad absoluta a un enfermo de fibromialgia
La sentencia destaca que el hombre, de 43 años, es “incapaz para realizar ninguna actividad laboral, por sencilla que sea, debido a su deterioro”


Actualizado el 04/05/2022 a las 07:51
El Juzgado de lo Social nº 4 de Pamplona ha concedido la incapacidad permanente absoluta a un operario de 43 años que padece fibromialgia (afección crónica que causa dolor en todo el cuerpo, fatiga y otros síntomas), lo que le afecta de tal manera que le hace “incapaz para realizar ninguna actividad laboral por sencilla que sea, ya que su deterioro es severo, irreversible, incapacitante y progresivo”. El fallo, que es firme, da la razón al demandante frente al Instituto Nacional de la Seguridad Social, que había rechazado la pretensión del trabajador.
El operario sufre una de carácter moderado y fatiga crónica que se manifiesta en un cuadro clínico en el que figuran, entre otras, hiperlaxitud ligamentosa (movilidad articular de rango excesivo), síndrome seco (los síntomas más habituales suelen ser sequedad ocular y oral), distimia (un tipo de trastorno depresivo), fascitis plantar, déficits de atención, concentración y memoria inmediata, insomnio... La sentencia, en resumen, destaca que está afectado “por un conjunto de enfermedades de origen neurológico y de curso clínico relacionadas entre sí”, lo que le afecta de una forma muy marcada “a las actividades físicas, especialmente a las neurocognitivas, dificultando la memoria de retención y la concentración mental, no tolerando el ejercicio y reduciendo su actividad global al 50% de actividades previas, que le dificulta para adquirir nuevos conocimientos”.
Con este cuadro clínico, la sentencia añade que no ha mejorado durante la baja laboral prolongada ni al dejar su actividad laboral, ya que fue despedido de su trabajo de operario en una fábrica en septiembre de 2019 por “ineptitud sobrevenida”. Previsiblemente, añade la sentencia, “sea una enfermedad persistente con oscilaciones sintomáticas”, de la que está siendo atendido en Medicina Interna, Rehabilitación, Otorrinolaringología, Reumatología y Traumatología.
El demandante solicitó la incapacidad permanente absoluta, o de forma subsidiaria la incapacidad permanente total, por enfermedad común. El instituto Nacional de la Seguridad Social se opuso, entendiendo que su cuadro clínico “no tiene la suficiente entidad para que se declare que afecta a una incapacidad”.
La sentencia recuerda que la incapacidad permanente absoluta para todo trabajo “inhabilita al trabajador por completo para toda profesión u oficio”, mientras que la permanente total para su profesión habitual le inhabilita para su profesión, “siempre y cuando pueda dedicarse a otra”. Y concluye que el demandante, según acreditan los informes, presenta unos padecimientos que “le impiden realizar cualquier trabajo por la limitación de su capacidad funcional que presenta a nivel intelectual y físico”. Y añade que según el informe neuropsicológico, “es incapaz de realizar ninguna actividad laboral por sencilla que sea, ya que su deterioro es severo, irreversible y progresivo”. Y le concede la incapacidad permanente absoluta.
La abogada del demandante, Concha Vidaurre, con 35 años de experiencia, subraya que es la primera sentencia que concede esta incapacidad a un enfermo de fibromialgia que no presente además otras patologías traumatológicas, reumatológicas y psiquiátricas. “Hace 20 años llevé la primera incapacidad absoluta por fibromialgia y es la primera vez que lo veo. Esto abre muchas posibilidades”