Fermín Garcés Hualde, camionero y Guardia Civil
“Llamarles asesinos me salió por humanidad”
La Guardia Civil le ha preparado un uniforme a medida. Lo lucirá ufano en una ceremonia que se celebrará mañana en Madrid y en la que este valtierrano de 87 años, que se enfrentó a los pistoleros de ETA en 1968, será condecorado.


Publicado el 12/04/2022 a las 12:18
Fermín Garcés Hualde , nacido en Valtierra hace 87 años, era un camionero de 39 que el 7 de junio de 1968 regresaba de Francia con su tráiler cargado de maíz. Realizaba uno de sus itinerarios profesionales y, en esa ocasión, se dirigía a una fábrica de piensos en Alcorcón (Madrid), cuando de improviso fue testigo de un asesinato que le cambió la vida.
A escasos metros de un control policial en una zona de obras próxima a Villabona (Guipúzcoa), un pistolero de ETA terminaba con la vida de José Antonio Pardines, guardia civil de 25 años. Éste había sospechado del vehículo y pedido la documentación a los dos etarras que lo conducían camino a San Sebastián, donde pretendían matar al inspector de policía Melitón Manzanas. Pardines fue disparado y quedó tendido boca arriba, muerto. Garcés lo vio todo y se enfrentó a los dos jóvenes, que acababan de cometer el primero de los más de 800 asesinatos de la banda. “No pude soportarlo. Me bajé del camión y fui a por ellos, llamándoles asesinos”, explicaba ayer por teléfono desde su casa, en Madrid.
Con motivo de esa acción, meses después dejaría su empleo como camionero e ingresaría en la Guardia Civil, cuerpo en el que desarrolló toda su vida profesional posterior. Mañana es el instituto Armado el que le rinde homenaje. Fue condecorado con la medalla al mérito de la Guardia Civil con Distintivo Rojo por su acción el día del asesinato de Pardines, pero nunca se le llegó a entregar físicamente la insignia. Mañana, en un acto con motivo de los 75 años del servicio de Información, se le impondrá definitivamente. “Estoy muy contento. Siento que fui muy atrevido y que me merezco el homenaje. Viendo lo que vi no pude reaccionar de otra manera. Lo que hice me salió así por humanidad”. relataba. Acudirá al acto acompañado por su mujer, la valtierrana Pilar Azcárate Arian, sus dos hijos y sus 3 nietos. “Me han hecho un traje a medida y me hace mucha ilusión. Me siento como un héroe”.
“Fueron años duros, pero estoy encantado de hacer lo que hice”, relataba. Garcés se bajó de su camión, se encaró con los terroristas y acto seguido salió en busca de ayuda. Así relató la acción al investigador Alfredo Hedroso en 2013 y el martes la recuperaba Europa Press para anunciar el homenaje al navarro, afincado en Madrid desde hace años, pero que acude con frecuencia a la Comunidad foral, donde residen varios de sus hermanos. “A la entrada de Villabona, a la altura de una yesería, un guardia civil había parado un Seat Coupé blanco. De repente, oigo un disparo. Yo creía que era el ruido de la rotura del buje de alguna ballesta del camión y miré hacia atrás, comprobando que la carga estaba bien. Al volver la vista hacia adelante veo al guardia civil caído en el suelo y que dos individuos están disparando contra él. Me bajo del camión y les grito: “¡Quietos, asesinos, quietos!”. Y agarro a uno por el hombro, pero el otro me apunta con su pistola y tengo que soltarlo. A continuación, uno tira al suelo la moto del guardia y los dos huyen en el coche”.
Tras su ingreso en la Guardia Civil, Garcés fue destinado a Madrid, donde estuvo dedicado al mantenimiento del parque automovilístico del Instituto Armado. “Ser guardia civil me ha permitido ayudar a mucha otra gente a lo largo de mi vida. Hay muchísimas anécdotas. Una vez, subiendo de Madrid a Valtierra me encontré a una mujer con la rueda pinchada. Se la cambié y quería pagarme. Me quedé muy sorprendido. Pero señora, le dije, que soy guardia civil y mi trabajo es intentar hacer el bien”.