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Camino de Santiago

Coreanos en lunas de miel, duelos por fallecidos, búsqueda de aventuras... mensajes del Camino desde Roncesvalles

En los 14 días de apertura del albergue de la Real Colegiata de Roncesvalles se han registrado 428 peregrinos de 37 países

Ampliar Peregrinos que recorren el Camino de Santiago
Peregrinos que recorren el Camino de SantiagoIván Benítez
Publicado el 27/03/2022 a las 06:00
"Estoy de luna de miel”, profiere un peregrino surcoreano al pisar el rellano del albergue de la Real Colegiata de Roncesvalles. Sus primeras palabras, con una sonrisa de oreja a oreja, las recibe una hospitalera holandesa de 74 años, sin dar crédito a lo que acaba de escuchar. “¿Luna de miel? ¿Y su mujer?”, interpela, en inglés. “Viene por detrás”, asiente el caminante. Pero, pasa una hora y no aparece nadie. La voluntaria le anima a entrar y registrarse. Ahora le atiende Marisol Goikoa, responsable desde hace 23 años de este refugio que conforma la puerta del Camino después de Valcarlos. 
“¿Te acabas de casar y dejas a tu mujer atrás? Así no llegas casado a Santiago”. Goikoa no lo dice, pero lo piensa. Teme que la peregrina coreana se aleje de la carretera y se desoriente al caer la noche. En ese momento, por suerte, se presenta Txetxu, uno de los “custodios” de la ruta jacobea. Un inspector de la Policía Nacional de Fronteras encargado junto a su unidad de la asistencia a peregrinos. El policía pregunta por su mujer y éste asegura que ya se encuentra en Valcarlos. Aún le quedan por delante tres horas de subida, calculan. La lluvia, el frío, el cansancio, la noche, la montaña, todo ello conforma una ecuación peligrosa a esta altura de travesía y jornada. El policía y el peregrino suben a un todoterreno y se dirigen en su búsqueda. Dan con ella a la entrada de Valcarlos, “agotada”.
347 EXTRANJEROS
“Muy poco a poco el camino va recobrando el pulso”, reflexiona Marisol Goikoa. La recuperación se refleja en los datos de los 14 primeros días de apertura. Del 4 de marzo al 18 el flujo por la Real Colegiata ha sido de 428 peregrinos y 37 países: 81 españoles, 347 extranjeros (262 hombres y 166 mujeres). Si el 17 de marzo de 2022 dormían en este lugar 38 personas, en marzo de 2019 y en 2018, ese mismo día, fueron 59 y 50.
“Después de dos años están volviendo los coreanos, incluso los americanos”, sigue explicando la responsable del albergue, leyendo la lista de países que han entrado en esta comunidad por Roncesvalles estos días: Albania (1 peregrino), Alemania (62), Argentina (2), Australia (4), Austria (1), Bélgica (6), Brasil (5), Canadá (8), Chequia (2), Chile (1), Corea del Sur (36), Dinamarca (4), Eslovaquia (1), Eslovenia (1), España (81), Estonia (1), Francia (48), Gran Bretaña (19), Holanda (15), Hungría (4), Irlanda (10), Islandia (1), Italia (39), Kirguistán (1), Lituania (1), México (9), Noruega (2), Nueva Zelanda (1), Polonia (2), Portugal (3), Sudáfrica (1), Suecia (3), Suiza (2), Taiwan (1), Uruguay (2), Estados Unidos (46) y Venezuela (2). El año pasado, incluso, sellaron sus credenciales en este tramo 28 ucranianos y 14 rusos.
Al entrar al albergue, el cansancio de los peregrinos cae en brazos de los hospitaleros. Acto seguido, rellenan una ficha, toman una bebida caliente y continúan a una segunda estancia, según establece el protocolo covid. Marisol les asigna una cama y les informa de lo necesario. En realidad, las necesidades más apremiantes no van más allá de la cama, ducha, limpieza de ropa y cena caliente. Ella se encarga también de las reservas en los restaurantes y distribuir los tickets, entre otras cosas.
El 17 de marzo, a las siete de la tarde, una vez que Marisol se queda sola frente al ordenador, no duda en confesar un secreto. “He cumplido mi sueño”, sonríe, al principio tímida. “He conseguido viajar a Santiago... y sola”, se sincera, ahora emocionada. “Quería saber qué sienten los peregrinos que pasan por mis manos. Llegar fue una liberación. Me quedé 45 minutos apoyada en la baranda, observando la catedral. Sentí una paz...”.
-¿Por qué liberación?
- Porque siento fobia a viajar.
- ¿Consiguió superar este miedo?
- Sí, lo conseguí, pero viajé en tren (ríe).
-Conoce perfectamente el Camino, incluso organiza itinerarios a sus amigos. Sin embargo, no lo ha hecho nunca. ¿Por qué?
- De niña me mandaron a un campamento a Orio y lo pasé tan mal... Nunca lo superé. Ahora me estoy picando y seguramente haga un tramo caminando.
Se suspende la charla. Ha entrado un nuevo matrimonio coreano, que también viaja de luna de miel. Ella toma la palabra. Se hace llamar Alicia y es profesora de Pilates. “¿Qué buscamos en el Camino?”. La pregunta salta entre las literas de la primera planta del albergue de la Real Colegiata.
Max, estudiante de ingeniería de 23 años
Max, estudiante de ingeniería de 23 añosiván benítez

“Mi padre ha muerto, necesito estar solo”

Fue gracias a un amigo del equipo de fútbol como conoció el Camino de Santiago. Y fue al fallecer su padre, hace tres meses, cuando decidió dar un portazo a la vida. Entonces, Max, estudiante de ingeniería de 23 años, preparó una pequeña mochila, principalmente de recuerdos, y se puso a caminar. Conversa sentado en una de las literas que le cobija la noche del 17 de marzo en la Real Colegiata de Roncesvalles. “Necesito romper con las redes sociales, estar solo, conectar con mi padre”, asiente. “Y al terminar el viaje regresaré a Alemania y continuaré con los estudios”.
Jos, antiguo profesor
Jos, antiguo profesoriván benítez

“El Camino es medicina para la cabeza”

Entre los hospitaleros que estos días ayudan a los peregrinos en Roncesvalles, se encuentra un matrimonio holandés de 84 y 80 años. Jos, antiguo profesor, pasea por la primera planta del albergue, saludando a los recién llegados que descansan antes de cenar. Jos y su mujer se quedarán hasta el 29 de marzo. “¿Cómo empezó todo?”. Sonríe. “Cuando me jubilé, con 61 años, cerramos la puerta de casa y nos pusimos a caminar. Y aquí encontré comunicación y espiritualidad. El Camino es la mejor medicina para el cuerpo y la cabeza”.
Alicia, profesora de pilates, y Kyeongbook, ingeniero
Alicia, profesora de pilates, y Kyeongbook, ingenieroiván benítez

“Estamos de luna de miel, buscamos calma”

Alicia, profesora de pilates, y Kyeongbook, ingeniero, se casaron hace un año y por la pandemia retrasaron su luna de miel. Este mes de marzo los dos peregrinos surcoreanos lo celebran caminando a Santiago. ¿Por qué en este lugar? Alicia, así dice llamarse, toma la palabra. “Mi marido lo ha recorrido en dos ocasiones y se enamoró de una forma de vida completamente diferente a la nuestra en Corea. Allí la vida es complicada, con mucha competitividad y estrés”, explica. “Y aquí encontró humanización y calma. Esto es precisamente lo que buscamos. En Corea la vida es muy simple: dormir, comer y trabajar”.
tres jóvenes de 22 años, estudiantes de Políticas, Inglés y Construcción
Tres jóvenes de 22 años, estudiantes de Políticas, Inglés y Construccióniván benítez

“Necesitamos experiencias, sentir el otro lado de la vida”

Descubrieron el Camino de Santiago a través de un programa de televisión en su país, Corea del Sur. Estos tres jóvenes de 22 años, estudiantes de Políticas, Inglés y Construcción, se adentran estos días en un mundo interior que -reconocen- están descubriendo paso a paso. “Buscamos experiencias, cultura, gastronomía... Necesitamos sentir el otro lado de la vida. Porque la nuestra en Corea es muy simple”, detallan, coincidiendo con el matrimonio coreano en luna de miel. “Además, después de la universidad empezaremos la formación militar durante un año y medio”. Entonces, cuando les toque, Ji Sung, Woo Jin y Jeong Hyeon sabrán que más allá de sus fronteras existe otro lado.
Pierre, abogado de 38 años
Pierre, abogado de 38 añosiván benítez

“No podía más, lo dejé todo, ahora busco respuestas”

“Quemado” por un trabajo que no le llenaba en lo personal, subió a una bicicleta hace seis meses y empezó a rodar desde Bruselas. “Mi trabajo como abogado no cumplía el requisito esencial: poder defender a quien más lo necesita”, explica Pierre, de 38 años. “Ahora, mientras hago el Camino, decido qué hacer. Busco respuestas. Quiero encontrar algo que tenga sentido”, aclara el peregrino belga. Empujado también por un motivo espiritual, asegura que mientras pedalea trata de ayudar. De hecho, a lo largo de este recorrido ha encontrado a personas literalmente tiradas en la cuneta del olvido. Y él no pasa de largo. Se acerca y les estrecha la mano.
Paula y Marc son amigos, tienen 25 años y vienen de Barcelona
Paula y Marc son amigos, tienen 25 años y vienen de Barcelonaiván benítez

“Desde hoy empezamos un viaje personal de conexión”

Paula y Marc son amigos, tienen 25 años y vienen de Barcelona. Él auxiliar de farmacia, ella dependienta y estudiante de Psicología, cuentan que han tomado unos días de vacaciones y que llevan dos meses organizándolo por etapas. “Supongo que aspiramos a vivir una experiencia individual . Y por lo que hemos escuchado y leído, el Camino ayuda a conectar con uno mismo. Así que creemos que desde hoy empezamos un viaje muy personal”, reflexionan, despojándose de las mochilas en sus literas, antes de salir a toda velocidad para poder cenar el menú del peregrino, que se sirve puntualmente a las siete.
Pilar y Paqui, 46 y 50 años, trabajan en un gran supermercado en Madrid
Pilar y Paqui, 46 y 50 años, trabajan en un gran supermercado en Madridiván benítez

“Buscamos vivir un poco de aventura y dejar el estrés”

Pilar y Paqui, 46 y 50 años, trabajan en un gran supermercado en Madrid y confiesan sentirse agotadas psicológicamente. “Por eso estamos aquí. Buscamos dejar atrás el estrés y vivir un poco de aventura”. Después de dos años de pandemia, han decidido parar. “Han sido dos años convulsos donde la gente está sacando lo peor. Estamos viendo mucho egoísmo”, lamentan. Este 17 de marzo arrancan en Roncesvalles un peregrinaje al que no se acostumbran por los horarios. Y eso que no han hecho más que empezar. “¿Cómo vamos a acostarnos a las diez y cenar a las siete?”, expresan su indignación. Y sus mochilas superan los 8 kilos de peso.
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