Pandemia
Jesús Castilla, epidemiólogo: “La bajada de casos no tiene que ser constante, puede haber oscilación”
La circulación de covid podría prolongarse varias semanas más aunque los niveles ahora son bajos


Publicado el 17/03/2022 a las 06:00
Todavía estamos en invierno, un tiempo propicio para la propagación de los virus respiratorios. Por eso, que siga habiendo casos de coronavirus e incluso de gripe y otros virus entra dentro de lo “previsto” por los especialistas y más cuando la vuelta a la normalidad, sin medidas restrictivas en aforos, sin cuarentenas, etc., da más oportunidades a los virus para transmitirse, explica Jesús Castilla, epidemiólogo del Instituto de Salud Pública de Navarra.
Tras nueve semanas de descenso en los casos de covid ¿qué está ocurriendo?
Todavía hay recorrido para los virus respiratorios durante varias semanas. Que la tendencia descendente sea suave no es malo ya que si se acelera el descenso deja más hueco para que puede haber nuevas subidas.
¿Influye la variante BA.2, que supone dos tercios de los nuevos casos?
Cada variante genera una nueva situación. Puede intentar mostrar su capacidad de difusión. Es un elemento que puede influir. Pero, además, se ha ido abriendo en las últimas semanas la actividad social y cada vez hay más interacción de la población. Muchas personas ya no usan la mascarilla en muchos entornos y todo ello da más oportunidades para la transmisión.
¿Entonces empeoramos?
Ahora hay que focalizar la vigilancia en la gravedad. Cada vez se va disociando más la circulación del virus de los casos más graves. Esa proporción va bajando. En realidad, el impacto este año de los virus respiratorios en mortalidad y hospitalizaciones ha sido relativamente normal. Ha cambiado el agente pero la situación no ha sido muy distinta a la de otros años.
¿La variante BA.2 causa casos menos graves?
Eso estamos viendo. Con ómicron bajó mucho la proporción de casos graves respecto a las anteriores y la BA.2 está bajando respecto a ómicron. Además se sigue avanzando en la vacunación. Todo contribuye a esa disociación entre la gravedad y la incidencia, que no es tan negativa.
¿En qué sentido?
Tiene un componente malo, que es que algunos casos precisan hospitalización, pero en cambio esa circulación refuerza la inmunidad de la población. La inmunidad solo de la vacuna no controla suficientemente la circulación del virus por lo que la inmunidad de la exposición natural añade un componente que hace que una persona tenga menos probabilidad de infectarse.
¿No es más lógico que hubiesen seguido bajando los casos?
Una tendencia a largo plazo descendente no tiene que bajar cada semana. Puede haber oscilaciones o pequeñas mesetas. Siempre hay un componente de incertidumbre pero que no sea un descenso rápido no es negativo. Es más llevadero un descenso suave o con alguna meseta hasta que llegue el buen tiempo que una bajada rápida y otra subida.
El límite entre estabilización y ascenso es muy sutil. Estamos en ese límite, en una meseta. No es negativo a largo plazo y permite mantener un poco más las medidas de prudencia ya que si la bajada es rápida todo el mundo se relaja.
¿Los carnavales han influido?
Es una realidad que hay una progresiva normalización de la vida y se han más oportunidades a la transmisión. Incluso puede ir a más.
En breve se van a quitar las mascarillas de interiores...
Hay que separar la obligatoriedad del sentido común y las lecciones aprendidas. Me parece positivo que se pase de obligatoriedad a un elemento de educación sanitaria, como una decisión individual. Es un hábito que tendrá recorrido en el futuro. Y es bueno que la lección la aprenda cada uno. Se da con el ejemplo. Si una persona no quiere contagiarse ya sabe qué tiene que hacer. A estas alturas cada uno asume el riesgo que quiere.