Afección de la pandemia
José Vicente Moreno, paciente con cáncer: “Si no hubiera covid-19 la analítica me la habrían hecho antes”
Los dolores de espalda fueron el síntoma que llevaron a Moreno a acudir a consulta. Cuatro meses después le detectaron un cáncer de pulmón con metástasis que le ha llevado a extremar sus cuidados por miedo al contagio


Publicado el 16/03/2022 a las 06:00
El pasado septiembre José Vicente Moreno Ávila se jubiló de forma definitiva, ese mismo mes le detectaron un cáncer de pulmón con metástasis en los huesos. A sus 66 años, este ex asesor comercial pamplonés admite que la enfermedad, sumada a la pandemia, le produce temor, pero va a hacer todo lo que esté en su mano “para seguir viviendo”. Pasada la covid en enero, planea retomar sus clases de bailes latinos y continuar disfrutando de la compañía de sus nietos, de 16 y 13 años.
¿Cómo fue su diagnóstico?
Empecé con dolores en la espalda. Como lo del covid era desconocido, no salía y lo achacaba al sedentarismo. Con la pandemia en centros sanitarios no te atendían personalmente, cambiaban mucho los facultativos y cuando llamaba decían que seguramente sería artrosis. Pasaron casi cuatro meses y fui a pedirle a nuestra doctora de toda la vida un volante para ir a la sanidad privada. Dijo de esperar y hacer una analítica. En septiembre me dijeron que tenía cáncer de pulmón con metástasis en los huesos, que no me podían operar porque estaba muy extendido, y que tenía en la espalda lesiones múltiples.
¿Cree que funcionó con la suficiente rapidez?
Si no hubiera covid, la doctora que me atiende siempre hubiera estado más en el sitio porque nunca fallaba. Si no hubiéramos atravesado esto la analítica me la habrían hecho antes.
¿Cómo afecta una sexta ola en todo este proceso?
De forma muy fuerte. Te entran miedo por si tienes algo y te tienen que atender; por la pandemia están saturados, posponiendo visitas. Y si tengo que ir corro riesgo. Hace mucho que entendí quién muere con covid y quién muere por covid. Si antes te cuidabas, ahora más. Tengo 66 años, soy hipertenso, cojo ahora el covid y me voy. Y yo no me quiero ir. Ni estoy preparado ni quiero estarlo. No te creas una burbuja, porque hay que vivir, tengo dos nietos, pero tampoco puedes hacer la vida normal, te sientes mucho más frágil y vulnerable.
¿Qué solución has tomado respecto a tus nietos con el covid?
Sigo teniendo trato con mis hijas y mis nietos; cuando han venido, siempre tomando las medidas oportunas, con mascarilla, distancia, la vacuna. Pero no quiero alejarme. El chaval tiene 16 y la nieta 13. Mi vida con mis nietos y mis hijas todavía ha ganado más; unidos hemos estado siempre, pero por la pandemia, por lo mío, quizá ahora soy más consciente de lo que tenía.
¿Cómo ha influido en su vida?
Es un cambio en el que procuro no pensar mucho. Estoy acostumbrado a solucionar cosas, como no entiendo esto no hay solución, lo único que puedo hacer es guiarme por lo que me dicen los médicos. Cambia todo. Me gusta el mar, tenía planes de irme fuera ahora con mi mujer y estar a salto de caballo entre Pamplona y aquel sitio donde me vaya bien; todos esos planes se han ido a paseo. Tengo fe en los médicos que me están tratando aquí y tengo a mi familia aquí. Me ha cambiado todo. Lo que quiero es vivir, pero con ilusión.
¿Continúa con esa ilusión?
Sí, pero contenida, con prudencia. Soy consciente de que tengo unas limitaciones muy grandes. Lo único que importa es el día a día, no sé si esto se va a disparar y empezar a afectar órganos.
¿Cómo se encuentra ahora?
Me dijeron que me quitaban la quimioterapia y que me lo cambiaban por unas pastillas que se llaman Tagilisio, un inhibidor que ataca directamente al tipo de cáncer. Me pidieron cita para ver cómo ha evolucionado. Mi preocupación es ver cómo está mi cáncer en estos momentos. La estoy esperando porque el 5 de enero tuve la revisión, el 6 empecé a tener síntomas en la garganta y el 7, me detectaron covid.
¿Cómo lo ha pasado?
Pasé dos días con la garganta un poco mal, fiebre, pero para el tercero estuve bien. Fue bastante llevadero; si no hubiera estado vacunado con la tercera dosis las defensas de mi cuerpo se habrían cebado.
¿Qué planes tiene para este año?
Ver cómo voy. No puedo hacer planes, tengo ilusión en que este tratamiento esté haciendo lo que los médicos esperan, no en que me cure porque ya me dijeron que no hay cura. Pero si lo contengo… Firmo ahora mismo por quedarme como estoy. Y quizá vuelva a la academia de baile, a pasármelo bien porque me distrae, me divierte…
Continúa el retraso en los diagnósticos
El malestar emocional no se ha reducido, a lo largo de la pandemia va aumentando porque se está alargando mucho en el tiempo”, asegura Teresa Barrio Goñi, gerente de la Junta Provincial de Navarra de la Asociación Española Contra el Cáncer (Aecc). Las personas en tratamiento, explica, como inmunodeprimidas, tienen miedo a dar positivo, pero también a que se cancelen sus consultas y sus pruebas debido a la covid-19. Una aprensión que se extiende a los seres queridos, que temen ser los contagiantes, y para la que la sobreinformación resulta un factor de peso. Todos acusan soledad, que genera tristeza y ansiedad.
El número de atenciones psicosociales durante el año pasado, añade Barrio, aumentaron hasta las 1.400, cuando en 2020 fueron 1.220. Una cantidad que también supera las cifras anteriores a la pandemia. Pero uno de los temas que más preocupan a la Aecc son los retrasos en los diagnósticos, que aún no han cuantificado: “Uno de los factores puede ser la dificultad de acceso al médico de Atención Primaria, que es un tema que sigue sin resolverse. Telefónicamente no se puede diagnosticar un cáncer”. Y cuanto más se tarda en detectar el cáncer, recuerda la gerente, “más se complica el tratamiento y el pronóstico”.
Además, el programa de atención precoz del cáncer de colon del departamento de Salud se reanudó solo en marzo de 2021. “Según ellos están a ritmo de la prepandemia. Queremos destacar que se ha perdido un año y eso es irrecuperable”, defiende Teresa Barrio.
La entidad admite que no cuenta con problemas de financiación. Cerca del 75% de sus ingresos vienen de las cuotas de socio. Porque la llegada de la covid “ha puesto de manifiesto la importancia de la ciencia para avanzar”, apunta Barrio, la asociación ha incrementado el dinero destinado a la investigación; de los 16 millones de euros del 2020 pasaron a cerca de 20 millones al año siguiente. Y como otras entidades, la Aecc proyecta para 2022 una vuelta parcial y progresiva a las actividades presenciales, pero manteniendo la posibilidad de asistir de forma telemática a talleres, que beneficia sobre todo a quienes viven en las zonas más alejadas de Pamplona.