Conflicto
Denys Smesky, que ha vivido veranos y navidades desde 2010 en Pamplona, empuñará su fusil
Denys Smesky telefoneó muy asustado a su familia pamplonesa el jueves de madrugada. “Estamos en un búnker. Hay bombas y disparos’. Este ucraniano de 17 años ha vivido los veranos y la Navidad en Pamplona desde 2010. Ahora prevé ir a la guerra


Publicado el 26/02/2022 a las 06:00
El teléfono sonó a las cinco de la madrugada del miércoles al jueves en casa de los Ros Villanueva. Sobresaltados escucharon al otro lado del hilo la noticia que nunca hubieran querido conocer: Rusia había invadido Ucrania. El portador de la información era Denys Smesky, su hijo de acogida desde 2010, huérfano, y que ahora suma 17 años. “Estamos escondidos en un búnker. Hay disparos. Todo el mundo está muy asustado. Gritando y llorando”. Él también. “No nos los podíamos creer. Denys es un niño que nunca ha tenido miedo y, por primera vez, le notamos muy asustado. Estuvimos un rato hablando con él y poco a poco se fue calmando”. Quien habla es la pamplonesa Ana Villanueva Eraso, de 55 años, con cuatro hijos de entre 25 y 18 años, y un quinto de acogida, Denys, que pasa con ellos los veranos y la Navidad desde los 6 años. “¿Cómo es posible que en Ucrania, a dos horas de avión, esté ocurriendo esto? ¿Que tengan que protegerse de los disparos y las bombas? Los civiles son los perjudicados”, lamenta Ana, enfermera en la Clínica Universidad de Navarra. Junto con su marido, el empresarios Diego Ros Lampreabe, de 56 años; y sus cuatro hijos: Borja (25), Pablo (23), Adriana (21) y Guillermo (18) esperan poder abrazar pronto a Denys.
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El chico ha vivido siempre en un orfanato de la zona de Chernóbil (al norte del país) pero desde hace poco, resume Ana, reside en una casa de acogida, una granja, con otros menores. “Nos dijo que ya le han dado un traje militar y un arma y que va a luchar a las trincheras. ¡No lo podemos creer!”, lamenta Ana. “Ellos tienen un sentimiento muy patriótico y él cree tener el deber de defender su país. ‘Os quiero mucho. No os olvidéis nunca de mí’. Eso nos dijo...”, se emociona al recordarlo. El menor se comunica con ellos por ‘wasap’, aunque solo dispone de una hora de Internet al día. “Ojalá se creen corredores humanitarios para poder sacar a los niños de allí. Si eso ocurre, pedimos que se agilicen los trámites”. E insiste en la necesidad de ayudar. “No queremos sacar a los menores de su país para que no vuelvan. Solo para que mejoren un tiempo y que regresen. ¿Tú qué harías si estuviéramos en guerra? ¿No enviarías a tus hijos a otro lugar?”, lanza la pregunta retórica al aire.
Los Ros Villanueva llevan sin abrazar a Denys desde enero de 2020. “Por la pandemia han estado dos años sin venir. En Navidad regresaron pero él no pudo porque no quiso ponerse la vacuna rusa. No se fiaba. Y mira ahora...”