Cuentas públicas
Las arcas forales se recuperan tras la caída de 422 millones en 2020 por la pandemia
En junio y julio de 2020 los ingresos acumularon un desplome del 23,7%, lo que llegó a “tensionar peligrosamente la tesorería” de Hacienda


Publicado el 17/02/2022 a las 06:00
La recaudación tributaria en Navarra terminó el año pasado un 5,8% por encima de 2019, año en el que se alcanzó un máximo histórico hasta la fecha. El dato contrasta con la caída sufrida en 2020, cifrada en 422 millones de euros, debido a la pandemia que mandó al traste la previsión de un aumento de los ingresos del 5,8% para convertirse en un brusco descenso de casi el 8%. Los datos los facilitó el director general de Intervención del Gobierno de Navarra, Ignacio Arrizabalaga Rodríguez, y el gerente de la Hacienda Foral de Navarra, Óscar Martínez de Bujanda Estenoz, durante la jornada organizada por la Cámara de Comptos en Baluarte sobre las consecuencias socio-económicas de la covid-19.
Cuando estalló la crisis sanitaria en marzo de 2020, la Hacienda Foral trabajó con la hipótesis de un importante aumento del gasto en áreas como educación y salud, algo que finalmente no tuvo consecuencias importantes en el gasto total al registrarse un incremento que Arrizabalaga tildó de “insignificante”. Sin embargo, sí que se sufrió un brusco descenso de los ingresos tributarios, que pasaron del 89% del total al 77%, brecha que se cubrió con una “importantísima” transferencia de recursos del Estado.
“De toda esta situación, se puede sacar la conclusión de que la Administración Pública es capaz de seguir prestando sus servicios, pero con una estructura financiera insostenible. Es decir, no se puede seguir dependiendo del endeudamiento indefinidamente ni de las transferencias del Estado. Eso hay que arreglarlo de alguna manera”, advirtió Arrizabalaga. El gerente de la Hacienda Foral de Navarra explicó que la covid obligó a tomar medidas fiscales para “insuflar o aliviar la liquidez de empresas y contribuyentes”. Así, además de las ayudas directas, hubo incentivos fiscales como “ampliaciones del plazo de presentación o aplazamientos especiales”. Todo ello se hizo a costa del endeudamiento público, lo que “agudizó aún más” la caída de la recaudación tributaria.
APRIETOS TRIBUTARIOS
Martínez de Bujanda reconoció que la grave situación recaudatoria tocó suelo en junio y julio de 2020, cuando el descenso de los ingresos superó el peor escenario posible con un desplome del 23,7%: “Esto empezaba a tensionar peligrosamente la tesorería y coincidió con el momento en el que había que tomar una decisión sobre la campaña de la renta”. Tras darle “una patada adelante” a la recaudación del primer trimestre de 2020, que se pospuso hasta agosto en algunos impuestos como el IVA, el Gobierno de Navarra decidió no posponer la campaña de la renta a después del verano para “no perjudicar” a los contribuyentes con declaraciones a devolver, una medida que llevó a que “sufriera todavía más la recaudación”.
El gerente de la Hacienda Foral detalló que las principales caídas que se experimentaron en 2020 fueron en IVA e impuestos especiales, que rondaron el 15%, mientras que impuestos directos, fundamentalmente el IRPF, se limitaron a descender un 0,35%. “Las retenciones del trabajo tuvieron un buen comportamiento con un incremento del 1,79%”, añadió.
Por su parte, Fermín Cabases Hita, asesor económico de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, abundó sobre el efecto de la pandemia en los ingresos de las entidades locales. Estos se vieron afectados por el descenso en las tasas por servicios y aprovechamientos, como así sucedió con “la suspensión de las zonas de aparcamiento regulado”. “Algunos servicios sufrieron enormemente, como el transporte público, las escuelas infantiles y de música o la atención a domicilio de dependientes. Ello supuso un aumento de los gastos para la contratación de más personal”, aclaró.
Reforma de las Administraciones locales
La necesidad de aplicar cuanto antes la reforma de las administraciones locales fue una de las conclusiones más relevantes de la jornada de la Cámara de Comptos sobre las consecuencias socio-económicas de la pandemia. Así lo defendió Fermín Cabases Hita, asesor económico de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, quien vivió “en primera persona” los problemas que se plantearon para la gestión de los servicios que proporcionaban las entidades locales. “Todo eso hubiese sido muchísimo más fácil si hubiese habido unas entidades que prestaran esos servicios en el ámbito que les corresponden, llámese comarca o como se quiera. Esa agrupación de lo funcional hubiesa facilitado mucho las cosas de haber existido”, recalcó. También abogó por implantar la Administración electrónica y lograr que la ciudadanía “tenga la cultura de utilizarla”.