Inundaciones

Los municipios inundados en diciembre no terminan de recuperar la normalidad

El campo fue uno de los grandes damnificados, con más de 10.000 hectáreas, según cálculos del Gobierno foral

San Adrián durante las inundaciones / Montxo A.G.
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Una terraza de San Adrián, completamente inundada
San Adrián durante las inundaciones / Montxo A.G.

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Agencia Efe

Publicado el 10/02/2022 a las 12:21

Los municipios más afectados por las riadas del mes de diciembre en Navarra no terminan de recuperar la normalidad, dos meses después, ya que el campo quedó anegado y, en muchos casos, no se han podido arreglar los diques o las motas de los ríos, lo que da pie a nuevas inundaciones.

Las inundaciones dejaron, además de dos personas muertas, cifras de récord en Navarra, tanto en la cantidad de precipitación registrada como la superficie afectada y los daños cuantificados.

La alcaldesa de Burlada, Ana Góngora, la de Buñuel, Mayte Espinosa, y el primer edil de Funes, Ignacio Domínguez, han hablado con Efe de la situación en la que se encuentran sus municipios tras las inundaciones, que en el caso de Buñuel se repitieron el 12 de enero.

Espinosa explica que "fueron riadas muy comunes, de las que habitualmente ni nos enteramos", pero al estar los diques del río reventados, "hubo casas a las que el agua volvió a entrar y también lo hizo en el campo".

Los agricultores son los más perjudicados en este caso, donde las viviendas han recuperado la normalidad, a pesar de volver a verse con agua, pero no lo ha hecho así el campo, donde la cosecha se perdió. "Aquí vivimos de la agricultura y el impacto ha sido grande", asegura.

En esta situación, el Ayuntamiento teme que con la llegada de la primavera y el deshielo puedan volver a verse afectados, aunque la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha hecho una reparación de emergencia para poder salvar esa situación, ya que para arreglar los diques es necesario que baje el nivel del agua y el entorno sea más seco.

Buñuel no ha tenido que modificar su plan de prevención y actuación ante estos casos, ya que "el problema no fue la falta de previsión". "Nosotros siempre estamos en contacto con el alcalde de Castejón, que nos dice cómo baja el río. Diez horas después, llega a Buñuel", añade. En su localidad fueron 65 las personas desalojadas en la riada de diciembre tras romperse la mota que protegía sus viviendas.

Burlada ha cuantificado en 4 millones de euros los daños producidos por la riada, únicamente teniendo en cuenta las instalaciones que dependen del Consistorio, como el conservatorio, el archivo o las piscinas.

En esta localidad, muchas de cuyas calles quedaron convertidas en ríos de más de medio metro de altura, el agua provocó el derrumbe del suelo del bajo de viviendas en la calle Santa Bárbara, en las que todavía son visibles los desperfectos causados por la inundación, pero la alcaldesa hace hincapié en que "hay que aprender a convivir con el río".

En este sentido, el Ayuntamiento de Burlada ha comenzado a tomar medidas para evitar que una riada de ese calibre sorprenda de nuevo: "Cuando el río se sale, poco podemos hacer, lo que sí está en nuestra mano es prepararnos para ello. Ahora el plan lo hemos revisado, lo hemos publicado para los vecinos y queremos normalizar el saber cómo actuar", afirma la alcaldesa.

El Consistorio además ha contratado a una persona externa para estudiar qué ocurrió, de qué manera habría que limpiar el río, analizar cuáles son los puntos débiles de la localidad y evitar así que vuelva a ocurrir.

Las actuaciones, según Góngora, deberían ser conjuntas entre Burlada, Villava y Huarte, ya que las tres localidades sufrieron daños considerables en las riadas de diciembre. Hasta el momento, el Ayuntamiento ha solicitado subvenciones para las actuaciones en el río, que no se han podido hacer todavía porque exigen maquinaria pesada y la colaboración de la CHE.

Con la CHE y Gobierno de Navarra se reunirá durante este mes el alcalde de Funes, Ignacio Domínguez, quien ya ha solicitado ayudas para reparar varias calles que se han quedado dañadas por la riada de hace dos meses.

Domínguez explica que en una semana se logró limpiar la vía pública gracias a la colaboración de los vecinos y "luego empezamos con las zonas que pertenecen al Ayuntamiento".

"La inversión necesaria para hacer frente a los daños ocasionados por las riadas es mayor a la que puede hacer frente el Ayuntamiento y estamos esperando a que lleguen las ayudas", señala.

En cuanto al plan de inundaciones, Domínguez explica que "tenemos sensores que detectan el nivel del agua en el cauce del río, pero, en esta ocasión, el agua que llegó iba por fuera del cauce".

En Pamplona, según el concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Labairu, el Ayuntamiento se está reuniendo con las comunidades de vecinos afectadas para cuantificar los daños y poder ofrecer ayudas y se trabaja en mejorar el protocolo de prevención en cuanto al tiempo que se tarda en avisar a los vecinos de que el río se va a salir.

El campo fue uno de los grandes damnificados, con más de 10.000 hectáreas, según cálculos del Gobierno Foral, aunque desde el sindicato agrario UAGN elevan esa cifra hasta las 15.000. Las lluvias provocaron daños cuantificados en 3 millones de euros en la Montaña y Pirineo navarro y de unos 8 millones en el centro y sur de la comunidad por el desbordamiento de los ríos Arga, Ega y Ebro.

Dos meses después, los agricultores lamentan que las ayudas públicas todavía no hayan llegado, mientras continúa la recogida de solicitudes para el pago de indemnizaciones por parte de los seguros.

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