Año Nuevo chino

Más allá de los bazares y restaurantes chinos de Navarra

Con motivo del año nuevo chino, se ha puesto sobre la mesa la realidad de esta comunidad que suma 2.000 personas en toda Navarra. En una mesa redonda se reflexionó sobre sus trabajos, costumbres, familias y grado de integración

De izda a dcha: Maite Huang (presidenta de la Asociación de chinos en Navarra), Idoia Saralegui (directora del Servicio de convivencia intercultural del Gobierno de Navarra) y Begoña Ruiz de Infante (mediadora y experta en mundo chino), el miércoles en la librería Katatrak
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De izda a dcha: Maite Huang (presidenta de la Asociación de chinos en Navarra), Idoia Saralegui (directora del Servicio de convivencia intercultural del Gobierno de Navarra) y Begoña Ruiz de Infante (mediadora y experta en mundo chino), el miércoles en la librería Katatrak
De izda a dcha: Maite Huang (presidenta de la Asociación de chinos en Navarra), Idoia Saralegui (directora del Servicio de convivencia intercultural del Gobierno de Navarra) y Begoña Ruiz de Infante (mediadora y experta en mundo chino), el miércoles en la librería Katatrak

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 06/02/2022 a las 06:00

Cuando Maite Huang llegó a Pamplona, en la ciudad solo había 172 chinos que habían abierto una docena de restaurantes. Corría 1996 y ella, que sumaba 14 años, se había instalado en casa de su tía, que viajó desde el sur de China una década antes para emprender en España. “Yo vine para estudiar pero, por el idioma, me resultaba muy difícil. Y dejé los estudios”, confiesa. Hoy, con 38 años, casada y madre de tres hijos (una chica de 19 y dos gemelos de 15) es la propietaria de un bar emblemático en el barrio de San Juan (’La taberna del cuto’) y de una inmobiliaria en Pío XII. Además, desde hace tres años, preside la Asociación de chinos en Navarra. Y representa a esta comunidad de unas 2.000 personas. “No solo tenemos bazares y restaurantes. Hacemos muchas más cosas”, defiende. Así lo explicó recientemente y con motivo del comienzo del año nuevo chino del tigre, en una mesa redonda sobre ‘Cómo potenciar la inclusión de la nueva ciudadanía. El conocimiento y la interacción como herramientas para una convivencia cohesionada”. Organizada por la Fundación Qili, de divulgación de actividades del mundo chino, contó con la colaboración del departamento de Políticas Migratorias y Justicia del Gobierno de Navarra. En la mesa, además de Maite Huang, participaron la secretaria de la asociación, Mónica Yu; la mediadora y experta en comunidad china Begoña Ruiz de Infante y la directora del Servicio de convivencia intercultural y lucha contra el racismo y la xenofobia del Gobierno foral, Idoia Saralegui.

“NOS GUSTA TRABAJAR”

La presidenta de la Asociación de chinos en Navarra recordó que a sus compatriotas les gusta trabajar. “No disponemos de tanto tiempo para tener una ‘vida normal’. En nuestro calendario no hay vacaciones. Mis hijos se quejan...”, lamenta. Su comunidad, insiste, está integrada por personas “que siempre quieren mejorar” y “aprender cosas nuevas”. “Al principio, solo teníamos restaurantes chinos pero ahora regentamos muchos locales de aquí. Nosotros aprendimos del dueño anterior a hacer las cortezas de cerdo. ¡Y mi marido hace unas tortillas de patata buenísimas para el bar!”, se ríe. Una opinión similar sostiene su compatriotra Mónica Yu, de 40 años y con la mitad de su vida en Pamplona. Casada con ‘un PTV’ y madre de dos hijos de 11 y 8 años, es profesora de chino en su propia academia (’Nihao Pamplona’, en Iturrama) y coordinadora del Aula Confucio de la UPNA. “Le puse este nombre (Nihao significa ‘hola’ en chino) a propósito. Para mostrar la interculturalidad y el entendimiento entre las dos culturas”. En su caso, llegó a la capital navarra para estudiar Psicopedagogía (ya que su universidad en Taiwán mantenía entonces un convenio con el campus navarro) y después cursó un máster en Traducción e interpretación en Barcelona. “Me gusta mi vida y me considero muy afortunada. Siempre me he sentido muy acogida”.

Un acogimiento que impulsa el servicio que dirige Idoia Saralegui, con campañas, folletos, vídeos e información traducida al chino, árabe, rumano... La comunidad china, recuerda la responsable del servicio, es la octava nacionalidad de Navarra (tras Marruecos, Ecuador, Colombia...) Sin embargo, añade, ocupa la segunda posición, después de los españoles, en el régimen de autónomos de la Seguridad Social, lo que demuestra que son “especialmente emprendedores” y “muy visibles en los negocios”. “La coexistencia es muy buena y son poco problemáticos”.

A este respecto, la mediadora y experta en el mundo chino Begoña Ruiz de Infante explicó cómo el comercio es para ellos un “vehículo y una puerta de entrada” muy importante para el desarrollo social y cultural. “Los negocios de los barrios permiten un intercambio de cultura”, apuntó esta mediadora en los Ayuntamientos de Barcelona, Badalona y Santa Coloma de Gramanet. “Las asociaciones de comerciantes y el comercio de proximidad facilitan puentes entre culturas (por ejemplo, organizando cuenta cuentos en bibliotecas u otras actividades, como el Año nuevo chino)”, recalca e insiste en la importancia de “mostrar lo que hacen y lo que son”. “Para que la gente no tenga desconfianza, lo importante es conocer”, apostilla.

Y ofrece algunas ideas, que ya se han puesto en práctica en otros lugares, como organizar talleres de cocina o colaborar en escuelas o asociaciones. “Muchos chinos son pobres de tiempo porque trabajan mucho”.

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