Covid-19
Los expertos piden más restricciones para Navidad en Navarra y evitar la relajación
Alertan de que la vacunación masiva ha contribuido a que se tomen menos en serio las conocidas medidas preventivas


Actualizado el 22/12/2021 a las 07:25
La proximidad de las celebraciones de la Navidad y el gran cantidad de contagios por covid en Navarra componen un peligroso cóctel que tiene muy preocupados a los profesionales de la salud. En el horizonte próximo se dibuja un escenario muy complicado con un sistema público saturado y una población que, cada vez en mayor número, ha relajado excesivamente las conocidas medidas de prevención, en parte por hartazgo y en parte por falta de civismo. Los expertos consultados ayer apremiaban a las autoridades a tomar medidas, aunque también entendían que resulta muy complicado conciliar intereses contrapuestos, sobre todo cuando las restricciones pueden poner en jaque a muchos negocios al límite de sus fuerzas.
“El problema de base es que la población general está recibiendo un mensaje contradictorio que genera dudas. En los telediarios, Navarra lleva en rojo desde hace semanas con cifras de contagios altísimas y, al mismo tiempo, la gente percibe que no se está tomando medidas de ningún tipo. Aunque se mantienen algunas pautas mínimas, el único mensaje de las autoridades es que se sigue vacunando a la población”, destacaba José Luis del Pozo León, director del servicio de enfermedades infecciosas y microbiología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).
Según explicaba este experto, existe desde hace mucho tiempo un amplio consenso entre los científicos médicos de la necesidad de más medidas restrictivas para reducir los contagios. Unas medidas que, según Del Pozo, tienen que “estar balanceadas con la economía, la industria y el ocio”. En ese sentido, descartaba los confinamientos “como en marzo del año pasado”, pero se mostraba partidario de “posiciones intermedias” para el control de aforos y recuperar un uso más estricto de las mascarillas o la distancia social.


Para Pepa Redín Sagredo, presidenta de la junta directiva Sociedad Navarra de Medicina de Familia y Comunitaria (namFYC) y médico en el centro de salud de Lodosa, podría tener sentido “reducir aforos y limitar la circulación a ciertas horas”, pero era contraria a volver a hacer obligatorio el uso de las mascarillas en exteriores. No obstante, Redín se mostraba más partidaria de reforzar los rastreos y facilitar que los contactos estrechos puedan hacer un aislamiento. “Con el actual sistema, se cuelan casos”, alertaba. La presidenta de la junta directiva de namFYC recordaba que, en anteriores momentos de la pandemia, tras un positivo se llamaba a todos los contactos estrechos al día siguiente, “más o menos”, para hacerles pruebas. “Ahora no se hacen a los vacunados hasta el séptimo día, lo que es un periodo demasiado largo sin tener noticias. Además, los vacunados, aunque sean contactos estrechos, pueden hacer vida normal yendo al trabajo y llevando a los hijos al colegio. Eso genera mucha inseguridad”, comentaba.
Ante el natural impulso de celebrar las fiestas con familiares y seres queridos, Grazyna Kochan, investigadora en Navarrabiomed, pedía mucha prudencia a la población y recordaba que la covid se trata de un patógeno “muy contagioso”. Frente a la percepción crecientemente generalizada de que “el peligro ya no existe”, sobre todo a partir de la vacunación masiva, esta experta advertía de que todavía persistían graves riesgos para la salud: “Las vacunas no previenen el contagio ni la transmisión de la enfermedad a terceros. Tampoco ofrecen una seguridad al 100% frente a enfermedad grave o muerte. La mortalidad se ha reducido, pero las estancias en las UCI se han alargado y eso, si se extiende excesivamente el coronavirus, puede contribuir a su saturación”. No obstante, Kochan se manifestaba una firme defensora de la vacunación por su eficacia en la mayoría de la población y apuntaba que su administración estaba funcionando “muy bien en Navarra”. Su principal preocupación se centraba en aquellos grupos minoritarios que han rechazado ser inoculados.
José Luis del Pozo reclamaba mantener el ritmo de las vacunaciones, en especial hasta completar la dosis de refuerzo en toda la población adulta. “Lo que no nos podemos permitir es que haya personas en la calle que se quieran poner la tercera dosis y no haya sido citado todavía. Lo vemos con los profesores, que están en primera línea de riesgo por la cantidad de contagios que se están dando entre los niños”, indicaba. Pese a admitir que la vacunación “no es la solución definitiva”, si reconocía que era una pieza muy importante para “arreglar el problema”. Sobre todo porque los cuadros clínicos de pacientes vacunados son “más leves” y la probabilidad de ingreso y muerte por coronavirus “mucho más baja”.
FATIGA SOCIAL Y SATURACIÓN SANITARIA
Por desgracia, la eficacia demostrada por las vacunas no está siendo suficiente para contener la transmisión comunitaria de la covid por la relajación de las medidas preventivas. Del Pozo señalaba que, pese a la menor presión hospitalaria gracias a la vacunación, esta seguía siendo muy elevada al sumarse el restablecimiento de algunos programas paralizados en los momentos más duros de la pandemia y la reactivación de las consultas. Todo ello ha provocado un problema creciente de falta de personal, agudizado por las bajas, en especial en el área de enfermería. “La situación actual es mala, sin paliativos, al contrario de lo que se está transmitiendo. Es verdad que ahora hay la cuarta parte de paciente hospitalarios covid, pero en las anteriores oleadas estábamos siendo arrasados por el coronavirus y se paralizó todo. Ahora se está intentando recuperar el resto de actividades hospitalarias, pero hay tal saturación que no se puede atender bien a los pacientes”, lamentaba.
La fatiga pandémica es uno de los principales motivos esgrimidos entre quienes se han hartado de restricciones, pero los profesionales sanitarios, que llevan desde el primer momento en contacto directo con la enfermedad, viven una situación “de bloqueo físico y mental”. Pepa Redín destacaba que los sanitarios de atención primaria acumulan “muchos meses tensionados”. Al contrario que los hospitales, que se han ido cargando “poco a poco”, los médicos y enfermeras en los centros de salud tienen que lidiar todos los días con “muchos casos diarios a los que hay que hacer seguimiento telefónico y presencial”. “Hay una fuerte sobrecarga”, remataba. La saturación del sistema también ha tenido consecuencias entre los pacientes, entre los que cada vez resultan más comunes las malas formas: “Todos entendemos que la gente esté nerviosa. Llevamos dos años con mucha presión y cambios en nuestras vidas. Estamos con la mecha muy corta, tanto profesionales como pacientes. Con los médicos, la gente se corta un poco más, pero el personal de admisión y los compañeros de enfermería sí que ha tenido que soportar más frecuentemente malos modos incluso de personas que nunca antes habían dado problemas”.
Para complicar aún más el panorama, parece que la nueva variante ómicron resulta mucho más contagiosa que la presente hasta la fecha. Tres veces más, según los datos disponibles. Del Pozo advertía de que ello provocará que surjan muchos más casos entre los que, por pura estadística, aparecerán más personas a las que sea necesario ingresar. Estos malos augurios, sin embargo, pueden venir acompañados de novedades esperanzadoras. Y es que, aunque parezca contradictorio, las nuevas variantes por llegar pueden contribuir al final de la pandemia. El microbiólogo de la CUN explicaba que lo esperable es que los nuevos linajes del coronavirus se transmitan cada vez mejor, pero también causen patologías menos graves.
“El problema es que nadie sabe el tiempo que va a durar este proceso hasta que la covid se transforme en una epidemia estacional más como la gripe. Puede ser un año, dos o tres”, adelantaba. La explicación es sencilla: el virus que tiene más probabilidades de persistir es el que no mata al huésped, algo que le permite tener mayor capacidad de transmisión. Precisamente, los datos preliminares indican, según los expertos consultados, que ómicron podría ser un paso adelante en la buena dirección. Así, van a convivir durante una temporada dos realidades contrapuestas. Una mala, con hospitales sobrecargados, personal sanitario saturado y una atención primaria “devastada”, que se contrapone a la buena, con niveles de vacunación altos y nuevas variantes predominantes del virus a priori más benignas.
SENTIDO COMÚN PARA LA NAVIDAD
Con todo este contexto en mente, los expertos sanitarios consultados recomendaban no bajar la guardia en las celebraciones de Navidad. El punto de partida no es bueno, ya que Navarra se encuentra en una “situación epidemiológica mala”, con un gran número de contagios y una amplia difusión del coronavirus. Para empezar, las personas no vacunadas deberían evitar el mayor contacto social posible e incluso ausentarse en las celebraciones familiares. Cumplir este requisito no es suficiente para unas Navidades seguras, según los expertos consultados. “Cuanta más gente se junte, más posibilidades hay de que haya alguien que pueda haber un positivo inadvertido, es decir, asintomático. porque la infección está muy extendida ahora mismo”, aconsejaba Del Pozo. Por prudencia, también es recomendable eludir las cenas de empresa o cualquier evento o situación en la que se reúna mucha gente sin mascarillas. Los encuentros en exteriores tampoco son aconsejables si no se puede guardar una distancia mínima de metro y medio. En los domicilios donde se reúnan dos núcleos familiares, será necesario mantener una ventilación frecuente, distancia social sin besos o abrazos y uso de las mascarillas tras la comida.
Los test de antígenos pueden ser un aliado para detectar a personas contagiosas, pero deben usarse con prudencia y justo antes de los encuentros, “sin interacciones sociales intermedias”. Lo malo es que cada vez resultan más difíciles de encontrar por su gran demanda, aunque la presidenta del Colegio de Farmacéuticos, Marta Galipienzo, informaba ayer de que una de las principales distribuidoras se había comprometido a enviar “material suficiente” entre hoy y mañana como “para llegar a Nochebuena”.