Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Coronavirus

Vacunación infantil en Navarra: los primeros de la fila

La vacunación infantil arranca en Tafalla, Santesteban y Tudela entre nervios de los inoculados y un aporte de tranquilidad en su núcleo de convivencia

Ampliar Laia Gorri Jiménez recibió la vacuna arropada por su madre, Rocío Jiménez
Laia Gorri Jiménez recibió la vacuna arropada por su madre, Rocío JiménezAlberto Galdona
Actualizado el 16/12/2021 a las 09:04
Fue abandonar el polideportivo de Santesteban por su puerta trasera y una sensación de alivio inundó su rostro. El medio millar de menores de Baztan-Bidasoa aparcaron sus temores cuando comenzaron a ser inoculados contra el mal que aquieta al conjunto de la población desde hace dos años. “Mira a tu madre”, fue el consejo que recibió Julen Maya Martín, de Oronoz-Mugaire, de la enfermera que le inyectó la primera dosis de la vacuna en su brazo derecho. Obediente en la indicación halló en su madre, Gurutze Martín Goñi, el espejo del consuelo para pasar el apuro del momento en la primera de las jornadas dedicadas a proteger a la población de 9 a 11 años de edad de la amenaza del coronavirus. “Desde que comenzó la pandemia -decía la progenitora- hemos tenido suerte. Ahora, es verdad, que hay alumnos confinados porque sus padres han dado positivo, pero en Oronoz nos hemos salvado”.
Los primeros de la fila en el aprendizaje de la lección de protección sanitaria, que es poco menos que decir vida, fueron niños de Baztan-Bidasoa, Zona Media y la Ribera. Su ejemplo de descubrir el hombro cundirá este jueves en el ánimo de los citados de su edad en el Seminario de Pamplona, reconvertido en vacunódromo en una nueva fase.  Desde Elizondo, Iñaki Rodríguez Iratzoki acompañó a su hija Irati, de 11 años de edad, al centro de referencia para Baztan-Bidasoa seguro de estar haciendo lo que “es necesario”. “Conozco padres que han optado por no vacunar a sus hijos, pero yo estoy más seguro por ella. Hemos estado preocupados por los hijos”.
Iñaki Rodríguez Iratzoki y su hija, Irati
Iñaki Rodríguez Iratzoki y su hija, IratiJ. A. Goñi
El parecer fue común en los consultados a la salida de la vacunación de ayer, con el recuerdo añadido, en algunos casos, de las cuarentenas realizadas por contacto estrecho de algún compañero de aula. “Nos da más seguridad, sobre todo, pensando en mi sobrina que está inmunodeprimida. Tiene las defensas bajas”, ofreció por explicación Miren Oiarzabal Ibarra, farmaceútica en Urdax, que acompañó a su hija Bahia Alzuyet Oiarzabal. Su cuñada, Arantza Alzuyet Torres, hizo lo propio con su sobrina, Izaro Etxegarai Alzuyet. La sensibilización y el compromiso familiar adquirido insufló, en su caso particular, de aliento y protección a la menor.
Sara García Sanzberro, resuelta toda ella a ofrecer explicaciones de la experiencia vivida a sus 10 años de edad, confesó que “estaba un poco nerviosa”, que tenía “una sensación rara”. Casualidad o no, le tocó en suerte una enfermera de la cuadrilla de su madre, Leire Sanzberro Ohárriz, de Sunbilla. Para no caer presa de las aprensiones, se dejó guiar por el consejo de “no mirar la aguja”. “Todo es nuevo pero si dicen que hay que vacunarse, se vacuna”, indicaba la madre. Un asomo de travesura asaltó la mente de la hija porque -como confesó- quiso “vacunarse en el brazo derecho para decir mañana (por este jueves) en clase que me duele” y eludir, de esa manera, escribir.
Leire Sanzberro Oharriz y su hija, Sara García
Leire Sanzberro Oharriz y su hija, Sara GarcíaJ. A. Goñi
Ese precisamente no era el problema de Alartz Ezkurra Sanz, también de Sunbilla, que, al aproximarse a recibir la inyección, descubrió su hombro derecho, “zurdo como es él”, según apuntaba su madre, Jaione Sanz Mariezcurrena. “Me da más seguridad”, respondió a la interpelación de la vacuna administrada a su hijo.
EN TAFALLA
“No me ha dolido nada”, así de tajante se mostraba Rubén Sanz Gorri, olitense de 9 años, minutos después de que se le hubiera suministrado la vacuna contra la covid. Un testimonio tranquilizador y dirigido al resto de niños y niñas que aguardaban su turno, algunos más inquietos que otros, en una ordenada fila en el centro cultural Tafalla, adecuado ayer como centro de vacunación infantil y que hoy y mañana albergará la tercera dosis de la vacuna a unos 3.000 mayores de 60 años. Pero el miércoles era el turno de los más pequeños. A vacunarse en la ciudad del Cidacos se había citado a unos 500 niños, de entre 9 y 11 años, de las zonas básicas de salud de Tafalla, Olite y Larraga.
Junto a Rubén estaba su madre, Eva Gorri, quien no ocultaba la tranquilidad que otorga esta primera dosis en un momento en que los contagios en las aulas son muy elevados. “En Olite en concreto están saliendo muchos casos entre alumnado del colegio. Aunque se tomen precauciones, el virus está, así que mejor que estemos todos protegidos, niños y mayores”, opinaba. El mismo discurso compartía Iván Álvarez, vecino de Larraga que se desplazó hasta Tafalla para acompañar a su hijo Adrián Álvarez Arizcun, de 10 años. El pequeño confesaba estar “un poco nervioso” pero se mostraba convencido ante una vacunación que, deseó, ayudase a quitar más pronto que tarde la mascarilla.
Explicaba su padre que, en casa, de momento no han vivido ningún confinamiento escolar y veía “muy adecuada” la decisión de vacunar al segmento de población entre los 5 y los 11 años. “De hecho, yo personalmente pienso que ellos, los niños, deberían haber sido los primeros en vacunarse. Es mi opinión. Pero bueno ya ha llegado el momento”, refería. Laia Gorri Jiménez, tafallesa de 10 años, tampoco ha vivido ningún confinamiento en su clase de la ikastola. Junto a ella, su madre, Rocío Jiménez, comentaba que ve esta vacuna “como una más” de las que se les inoculan a los niños.
La vacunación en Tafalla arrancó a las 16.00 horas y estaba previsto que se prolongase hasta las 22.00 horas. Hasta el centro cultural se acercó el alcalde, Jesús Arrizubieta, evidenciaba su satisfacción por el inicio de la vacunación en los más pequeños, sobre todo por el elevado número de contagios que se están dando en el ámbito escolar. De hecho, en la ciudad del Cidacos, que en los últimos días lleva registrando una incidencia especialmente alta -220 casos en los últimos ocho días-, el pasado martes se contabilizaron 27 positivos, de los que 10 correspondían al ámbito escolar, según concretó el alcalde. “La vacunación no evita el contagio pero sí protege. Por eso es tan importante que los más pequeños estén protegidos”, decía.
Y en esa protección, sobre todo de los más mayores, pensaba Conchi Lezano, vecina de Caparroso, mientras acompañaba a sus dos hijos, Carlota y Ezequiel Pejenaute Lezano, de 11 y 9 años respectivamente. Ambos algo nerviosos pero convencidos de dar un paso que, coincidían, contribuya a volver “a la vida de antes”. Ayer ocuparon las primeras filas en la clase de vacunación.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE