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Parlamento

A Chivite sólo le aplauden los suyos

Y los suyos ni siquiera fueron este jueves todos los consejeros de su gobierno de coalición. Mientras en el salón de plenos hablaban unas y otros, fuera, en la calle, hacía frío

El vicepresidente Javier Remírez habla con la presidenta María Chivite en presencia de Toni Magdaleno, José Luis Arasti y Bernardo Ciriza
El vicepresidente Javier Remírez habla con la presidenta María Chivite en presencia de Toni Magdaleno, José Luis Arasti y Bernardo CirizaJosé Carlos Cordovilla
Publicado el 05/11/2021 a las 06:00
En el atrio del Legislativo había bullicio como antaño. Parlamentarios, asistentes de los parlamentarios, asistentes de los asistentes de los parlamentarios... También medios de comunicación. También invitados por los partidos para seguir en vivo el espectáculo. Ambiente de cita grande. O simplemente esa sensación a nuevo que provoca la normalidad retomada, después de que las restricciones de aforo frente a la covid hayan desaparecido en la Cámara. En los minutos previos a que el debate sobre el estado de Navarra comenzara, había bullicio dentro y hacía frío fuera, la calle, donde los ciudadanos seguían a eso tan suyo de vivir como se pueda.
A ellos se dirigió María Chivite en el arranque y la fase final de su discurso. Por si acaso alguno estaba escuchando. “Gracias a la ciudadanía por ser parte de este proyecto de comunidad, por la paciencia en momentos duros como los que hemos pasado, y por confiar en que juntas y juntos hacemos y haremos una Navarra mejor”, afirmó la presidenta. En hora y tres cuartos de intervención, bebió agua dos veces y coló también en un par de ocasiones el lema del reciente congreso de su partido, ‘Navarra avanza’. “Este gobierno gobierna. Hace. Navarra avanza”, dijo por ejemplo. Bildu le riñó por ello. “No sabemos si se ha confundido de foro y no sabía si estaba hablando en el congreso del PSN o en el Parlamento de Navarra”, señaló Adolfo Araiz. También regañó Bildu a Chivite por “ventilarse en un minuto” lo relativo a la política lingüística, motivo de disputa entre los socialistas y sus socios. “Quiero pensar que por falta de tiempo”, ironizó la portavoz abertzale Bakartxo Ruiz, ante lo que Javier Esparza (Navarra Suma) rió. En lo de ventilarse rápido algún asunto sensible Bildu también se exhibió: su despliegue retórico acerca de ETA o las víctimas que causó o la condena de su terrorismo contabilizó cero palabras.
NA+ GANA EN EL PALCO
Cuando Chivite terminó de hablar, hubo aplausos. Pocos. Sólo por parte de los parlamentarios y los consejeros socialistas. Los representantes de Geroa Bai y Podemos, aliados del PSN en el gobierno de coalición, no aplaudieron. Ni siquiera los consejeros de ambas formaciones, circunstancia llamativa teniendo en cuenta que la presidenta había tratado de defender la gestión del conjunto de su gabinete, incluida la de los departamentos de José María Aierdi, Ana Ollo, Itziar Gómez, Mikel Irujo y Eduardo Santos. Pero no. Únicamente calentaron palmas los socialistas.
Javier Esparza no aplaudió. Obvio. El portavoz de Navarra Suma y líder de UPN sí sorprendió a quienes le preveían poniendo a Bildu sobre la mesa desde el primer instante en su fiscalización a Chivite. El regionalista invirtió la mayoría de su discurso en contrarrestar las bonanzas verbalizadas previamente de la presidenta con datos y testimonios de sindicatos, empresarios, autónomos o colectivos sociales en la línea contraria.
-No se ría, señor Alzórriz -le afeó al portavoz socialista, a quien todavía en otra ocasión recriminó que le dirigiera muecas o comentarios desde su escaño.
Esparza mencionó a Bildu para considerar que el “deterioro” de Navarra se debe a que la coalición abertzale tuvo la llave de la gobernabilidad en la pasada legislatura con Barkos y la sigue ostentando en ésta con Chivite. Pero cuando de verdad se revolvieron en sus asientos la actual presidenta, Alzórriz y el vicepresidente Javier Remírez fue cuando Esparza aludió a un ausente:
-En Navarra quien manda es el señor Cerdán, una pena que hoy no esté aquí.
El de Navarra Suma fue el portavoz que contó con el mayor acompañamiento desde el palco de invitados. Allí estuvieron, entre otros, los alcaldes de Pamplona (Enrique Maya), Tudela (Alejandro Toquero), Egüés (Amaya Larraya), Noáin (Sebastián Marco), Marcilla (Mario Fabo) o Berrioplano (Raúl Julio Bator); las concejalas pamplonesas María Caballero, Ana Elizalde y María Echávarri; o el senador Alberto Catalán. Ente los invitados por el resto de siglas, el delegado del Gobierno central, José Luis Arasti, y el senador Toni Magdaleno (PSN); el alcalde de Zizur, Jon Gondán (Geroa Bai); o los responsables de Podemos (Begoña Alfaro) e Izquierda Unida (Carlos Guzmán).
Chivite, Remírez y Alzórriz no escondieron su incomodidad con las palabras de Esparza, pero se limitaron a mirar o a lo sumo anotar en un papel cuando les metieron el dedo en el ojo Uxue Barkos y Bakartxo Ruiz, Geroa Bai y Bildu respectivamente. La primera salida al atril de Barkos fluctuó entre collejas con palabras bonitas y atribución de méritos expuestos por Chivite a la continuidad de lo emprendido en la legislatura pasada, cuando la nacionalista presidió. Era la época en la que el PSN era oposición y presentaba enmiendas a la totalidad de los presupuestos de Barkos y votaba en contra de ellos.
-Cuando usted hacía eso, ¿también estaba despreciando a Navarra como nos acusa ahora a nosotros? -le interrogó Javier Esparza a Chivite.
Y la parlamentaria de Geroa Bai y exconsejera de Educación María Solana asintió con la cabeza.
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