Seguridad
La Guardia Civil destruye en Navarra más de 543 armas, de las que 521 eran de fuego
Fueron reducidas a chatarra mediante un proceso de fundición


Publicado el 29/09/2021 a las 13:22
La Guardia Civil en Navarra ha destruido un total de 543 armas, entre las cuales más de 521 eran de fuego (55 de ellas armas cortas, y 466, largas). Estas actuaciones se enmarcan dentro de la normativa vigente en España y se suma al Programa de Acción de Naciones Unidas sobre el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras, que tuvo su origen en la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras celebrada en Julio de 2001.
La importancia del control de las armas, los explosivos, la cartuchería y la pirotecnia, regulado desde su fabricación, la tenencia y uso, las importaciones, transferencias, tránsitos comunitarios, hasta la destrucción, hace necesaria una labor inspectora específica para prevenir que dichas materias puedan salir de los circuitos seguros, garantizando en todo momento la seguridad ciudadana.
Control del acceso legal a las armas
Actualmente, la competencia en materia de armas y explosivos que el Estado tiene, se materializa por medio de las Intervenciones de Armas y Explosivos de la Guardia Civil.
Estas Unidades, controlan el acceso legal a las armas, para lo cual el Reglamento vigente establece unos requisitos, entre los que se encuentran la carencia de antecedentes penales así como la superación de pruebas teóricas y prácticas sobre el uso y manejo.
Así mismo, para evitar que un arma pueda ser utilizada indebidamente cuando el titular deje de tener derecho a su tenencia y uso, la normativa establece que sean inutilizadas o destruidas.
La inutilización de un arma, a partir del año 2011, está regulada por una normativa muy severa, de tal modo que es sometida a un proceso que afecta a todas las piezas fundamentales de ésta, siendo imposible volver a usarla con plena capacidad de funcionamiento.
Igualmente, la Guardia Civil, periódicamente, lleva a cabo la destrucción de armas de fuego de diversos calibres, así como armas blancas prohibidas. Algunas de ellas están implicadas en ilícitos, penales o administrativos y tras el correspondiente procedimiento se determinan su destrucción; y otras, que por cesar sus titulares en el derecho a la tenencia y uso y no haber sido adjudicadas en subastas, tienen el mismo fin. Ello permite que las armas sean reducidas a chatarra mediante un proceso de fundición o similar.