Radiografía de la Sanidad en la Zona Rural (II)

Ana Lusarreta: “Mucho Plan del Pirineo, pero nos quitan un médico”

Los vecinos claman ante la pérdida de un facultativo en Roncal

Charo Lus Ambustegui firma contra el recorte de una plaza de médico, días atrás, en la farmacia de Roncal que gestiona Javier Sanjuán Elizondo
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Charo Lus Ambustegui firma contra el recorte de una plaza de médico, días atrás, en la farmacia de Roncal que gestiona Javier Sanjuán Elizondo
Charo Lus Ambustegui firma contra el recorte de una plaza de médico, días atrás, en la farmacia de Roncal que gestiona Javier Sanjuán Elizondo

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Aser Vidondo

Publicado el 27/09/2021 a las 06:00

EL 80% de los vecinos del valle de Roncal ha dicho “no”. Un “no” rotundo a la supresión de una plaza de médico en el turno de atención matutina prevista por el departamento de Salud del Gobierno de Navarra a partir de este otoño. Las plazas de facultativo pasarán de 3 a 2, manteniéndose las 3 del turno de urgencias. Seguirá habiendo, eso sí, 3 enfermeras tanto por las mañanas como en urgencias. Ante el malestar generado, una iniciativa ciudadana ha posibilitado recoger 1.014 firmas contra este recorte en la atención sanitaria sobre un censo de 1.275 personas empadronadas en las siete villas.

“Argumentan que se va a reorganizar todo y que se mejorarán servicios, pero eso es intentar vender algo que no es cierto. Maquillar la situación. Para una cosa decente que teníamos...”. Así lo cree Javier Sanjuán Elizondo, farmacéutico de Roncal. Su local ha sido uno de los puntos habilitados para firmar (los ha habido en todos los pueblos) donde los roncaleses han acudido “en masa” a plasmar su rúbrica. Firmas de descontento que se han entregado ya para su tramitación oficial a la Junta del Valle.

Hasta ahora, un cupo médico ha venido atendiendo los pueblos de Uztárroz e Isaba; otro, los de Urzainqui, Roncal y Garde; y un tercero, los de Burgui, Vidángoz y, ya fuera del valle, Castillonuevo. Ahora, con la pérdida de un médico, Urzainqui pasaría al cupo de Isaba y Uztárroz, y el resto de pueblos del sur del valle se agruparía en otro cupo.

“Si no es rentable mantener los médicos, un servicio básico, nada lo es. Fuera la línea de autobús, fuera la fibra óptica... Dicen que somos pocos vecinos, pero tenemos una importante población flotante de turistas, esquiadores, segundas residencias, etc., y este recorte también les afecta a ellos. Además, no olvidemos que este es un territorio muy envejecido y muy alejado de Pamplona”, valora Sanjuán.

POBLACIÓN DISPERSA

Las distancias y la dispersión poblacional son dos de las problemáticas especiales a la que deben hacer frente los equipos de sanitarios que atienden el valle, que han preferido no ofrecer valoraciones para este reportaje. Hay consultorios en cada pueblo, y el centro de salud está en Isaba.

“Las distancias a cubrir son grandes, sobre todo ante urgencias, y no siempre la carretera está perfecta en invierno. Si no, que me lo digan a mí”, asegura Mª Isabel Urzainqui Ansó, vecina de Garde de 60 años y cartera de Correos en el valle. Y pone un ejemplo personal. “A mi madre le dio un infarto estando en Garde y tuvimos suerte de que el médico estaba cerca, en Roncal (6 km). Si llega a estar más lejos...”, señala.

Resaltan los vecinos además que, si se reducen las plazas de médico a dos y surge alguna baja, puede quedarse este territorio amplio de 438,9 km2 (incluyendo todo el valle de Roncal y Castillonuevo) con solo un facultativo por las mañanas. De hecho, desde primavera estaba vacante ya la plaza de médico de Isaba-Uztárroz, siendo atendida por los otros sanitarios. Separan Uztárroz (el pueblo más al norte) de Castillonuevo 35 km y unos 43 minutos en coche.

“La preocupación es muy grande. No todo puede basarse en el número de tarjetas sanitarias, como en la ciudad. Aquí tenemos otras circunstancias especiales, vivimos mucha gente mayor”, señalan por su parte tres vecinas de Roncal, Charo Lus Ambustegui, de 71 años; Patro Artuch Marco, de 83; y Mercedes Garate Jiménez, de 73. Y resaltan un hecho: “En Pamplona tienen el hospital al lado para una emergencia, pero aquí estamos a 100 km. Necesitamos un médico cerca, y hasta ahora estábamos muy bien atendidos. ¿Por qué tocarlo?”.

El afianzamiento de servicios es una de las reclamaciones principales del Pirineo como forma de luchar contra la despoblación. “¿Quién se va a quedar o va a venir a vivir aquí si cada vez quitan más atenciones?”, se pregunta Ana Lusarreta Gale, roncalesa de 62 años. “Nos sentimos un poco abandonados. Mucho Plan del Pirineo para revitalizar la zona, pero nos quitan un médico. No se va a poder atender igual con 2 que con 3”, añade, resaltando además el hecho de que debido al interés del valle como “pulmón verde” de Navarra hay épocas del año en las que “se duplica o triplica la población” (campaña escolar de esquí, campamentos de verano, turismo, segundas residencias...).

Un malestar social que, a través de las citadas firmas, ha trascendido ya a las administraciones locales. “Aquí el sentir de la gente es que se habla mucho de la lucha contra la despoblación y de que se van a tomar medidas, pero luego la realidad es bien distinta, y se recortan recursos que no favorecen ni a sujetar la población existente”, recoge Eneko Eguiguren Ruiz, presidente de la Junta General del Valle de Roncal. 

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