Patrimonio
Banderas militares de la catedral de Pamplona
La petición por parte del Ejército de unas banderas que se flanqueaban a la Virgen de las Buenas Nuevas desató un debate en el cabildo sobre en qué condiciones podían cederlas


Publicado el 30/08/2021 a las 06:00
Un paseo por alguna de nuestras catedrales permite comprobar al visitante cómo estos templos suelen acoger en su interior no solo bienes de naturaleza religiosa, sino también lápidas, inscripciones y objetos que, a menudo, nos hablan de la historia de nuestros antepasados, de su forma de vivir y entender el mundo. Un lugar privilegiado entre todos estos bienes lo ocupan las banderas, pues su capacidad de representar a personajes (reyes o nobles) y colectividades (reinos, países, regiones, ciudades, corporaciones cívicas o militares, etc.) las hace susceptibles de ser colocadas en interiores sagrados con la finalidad hacer presente dentro del espacio sacro la realidad representada por ellas. En España la basílica del Pilar de Zaragoza se decora con las banderas de los países de Hispanoamérica o en el Reino Unido de las paredes de numerosas cuelgan las banderas de regimientos militares o los estandartes personales de los miembros de una determinada orden de caballería.
PARA LAS VIRGEN DE LAS BUENAS NUEVAS Y SU ENAJENACIÓN EN 1926
Siguiendo la costumbre, de los muros de la catedral de Pamplona también colgaron en su día diversas enseñas militares. En este sentido, es preciso mencionar a dos banderas, que creíamos en paradero desconocido y que antaño flanqueaban a la Virgen de las Buenas Nuevas, localizada en un pilar del crucero sur de la catedral, entre el altar de San Gregorio y la puerta del Amparo del claustro catedralicio. Las actas capitulares revelan su traslado en 1926 a la Academia de Toledo, hoy Museo del Ejército, donde se conservan en la actualidad. Son estas actas y la documentación conservada en el Museo del Ejército de Toledo (que nos ha sido facilitada amablemente por los magníficos servicios documentales de dicha institución), las que nos permiten conocer el momento en el que las banderas fueron retiradas, las circunstancias en las que el Cabildo Catedral tomó esta decisión y el destino que finalmente se les dio.
La historia comenzó cuando en la sesión capitular del 9 de diciembre de 1925, el Cabildo leyó una comunicación del obispo de Pamplona, don Mateo Múgica Urrestarazu, trasladando una petición del gobernador militar de Navarra, general Bermúdez de Castro, en la que solicitaba las dos banderas de la Virgen de las Buenas Nuevas para el Museo de la Infantería Española de Toledo. A pesar de que el prelado se manifestaba partidario de ceder a los deseos del gobernador, el Cabildo se reservó el tomar una decisión hasta la sesión extraordinaria del 11 de diciembre. Las opiniones de los canónigos fueron muy dispares, girando el debate en torno a las disposiciones canónicas respecto a la enajenación de bienes eclesiásticos, las condiciones en las que se podrían ceder las banderas y la posible ilicitud de su cesión por su probable carácter de exvoto u ofrenda. Finalmente, los prebendados acordaron desprenderse las enseñas con la condición de que fuese una cesión a precario y en todo momento revocable por el Cabildo. En enero de 1926 el rey don Alfonso XIII, por medio del capitán general de la 6ª Región, agradeció al obispo y al Cabildo este “generoso desprendimiento, que constituye palpable prueba de amor a la Patria y su Ejército”. La entrega se formalizó el 1 de marzo, llegando las piezas a su destino el día 11, según se informó desde Toledo al gobernador militar. Según se concreta en el documento de entrega y me han informado desde el Museo del Ejército, las enseñas en cuestión corresponden a una bandera sencilla del Regimiento de Infantería de Línea de Valençai y a una bandera coronela del Segundo Batallón Ligero de Voluntarios de Cataluña.
LAS DOS BANDERAS
La primera bandera es de color blanco con la cruz de Borgoña, con sus extremos rematados por escudos que representan en su interior las dos caras de la cruz creada por la Corona para premiar a aquellos que acompañaron a Fernando VII en su exilio de Valençai. Al pie de cada escudo, figura bordado en letras blancas el nombre del regimiento, creado en 1815 y que contó con tres batallones, correspondiendo esta bandera al tercer batallón, disuelto en 1818.
La segunda bandera, también de color blanco, acoge en el centro las armas reales con el collar del Toisón de Oro, orladas de motivos militares y rematadas por la corona real y una cinta con el nombre del batallón. En las esquinas, se representan escudos con las cuatro barras de Aragón con un yelmo por timbre, coronado por la cimera del rat-penat o murciélago valenciano, sustituido en este caso por un búho. A los pies de cada escudo, recostados, un león y un grifo, junto a un tridente y a un remo. La enseña fue utilizada por el batallón entre 1811 y 1815.
Es evidente que las unidades militares a las que pertenecieron estas enseñas debieron estar destacadas en algún momento en la plaza de Pamplona, en cuya guarnición se sucedieron diversos regimientos a lo largo de su historia. Algunos de estos regimientos y otras unidades militares, de hecho, solían celebrar en la seo la bendición solemne de sus nuevos pendones, como lo hizo la Milicia Nacional local constituida en 1820, el Regimiento de Zaragoza 11 de línea en 1832 o el Regimiento de Castilla en 1845. De estas tres ocasiones, citadas a modo de ejemplo, cabe hacer especial mención a la segunda ya que el coronel del citado Regimiento de Zaragoza “ofreció las viejas [banderas] para colocarlas en la Santa Iglesia y habiéndolas admitido el M.I. Cabildo, encargó al señor sacristán mayor hiciera ponerlas en el sitio que le pareciese más a propósito, quien eligió el pilar del crucero de la nave principal, frente a el altar de San Gregorio”. ¿Se trataba de nuestras banderas?; de ser así, ¿qué vinculación podían tener con el Regimiento de Zaragoza?
Alejandro Aranda Ruiz Delegación de Patrimonio Histórico Artístico. Arzobispado de Pamplona y Tudela