Educación emocional
Mercé Conangla:“Hay alumnos ‘deshinchados’ e irritables por la pandemia”
Maestros de Infantil y Primaria se forman en educación emocional


Publicado el 25/07/2021 a las 06:00
Regular la convivencia en los colegios a través de la educación emocional y aprender a resolver los conflictos. Son los principales objetivos del programa ‘Laguntza’, impulsado por la asesoría de Convivencia del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra. Y los doce centros piloto, una docena de colegios públicos de Infantil y Primaria que han comenzado el último curso con esta iniciativa, expusieron recientemente sus experiencias. Lo hicieron en unas jornadas organizadas por esta asesoría, en las que participaron dos ponentes de ámbito nacional.
Los doce centros piloto son Amaiur Ikastola (Pamplona), Doña Álvara Álvarez (Falces), Ibarberri (Lekunberri), Buztinztxuri (Pamplona), Cerro de la Cruz (Cortes), Joakin Lizarraga (Sarriguren) y San Miguel (Aoiz). Y participarán en este programa durante tres años. Las ponentes que ofrecieron formación a los docentes fueron las psicólogas catalanas Mercé Conangla (en Primaria) y Carme Boqué (en Infantil). Conangla es la presidenta de la fundación Ecología Emocional y Boqué, profesora de la Universidad Ramón Llull, experta en mediación y convivencia y autora de 20 círculos restaurativos y una asamblea en el aula.
Entrevista a Mercé Conangla, psicóloga, enfermera y presidenta de la fundación ‘Ecología emocional’
Niños que se conocen a sí mismos. Adolescentes que saben relacionarse con sus compañeros de clases, profesores y, por su puesto, su familia. Menores que son capaces de poner nombre a sus emociones y que, a diferencia de sus padres, están aprendiendo en la escuela que lo más importante no son las matemáticas o las redacciones de inglés sino saber cómo resolver un conflicto o compadecerse de un amigo que llora. Y no son solo palabras bonitas. Sino una realidad. La que la Mercé Conangla ha transmitido a maestros de Primaria de centros públicos de castellano y euskera de Navarra para que ellos, a su vez, puedan formar en esta educación emocional a sus alumnos. Psicóloga clínica y educativa y enfermera de Pediatría, Conangla (Manresa, Barcelona, 1958) impulsó hace veinticinco años la Fundación de Ecología Emocional e imparte ahora formación en escuelas y empresas donde enseña destrezas para ser resilientes (aceptar la adversidad) “sin romperse ni deprimirse”.
¿Qué es la ecología emocional?
Etimológicamente, significa conocer la casa de tus emociones. Y supone el arte de vivir vidas emocionalmente sostenibles y éticas. Es lo contrario a esas personas que se quejan de que no pueden con su vida, que cargan con emociones que no asimilan y van ‘duchando’ a otros con su basura emocional. Es importante poner nombre a las emociones, no ser analfabetos y contar con un vocabulario emocional. Así, sabremos que no es lo mismo sentir furia que rabia. La furia se dirige hacia fuera y la rabia, hacia dentro. El planeta es nuestra casa y la casa se cuida.
¿Es un modelo para escuelas?
Lo aplicamos con los menores en las escuelas pero también en las empresas, como por ejemplo, en el Hospital Clinic de Barcelona, donde llevan cinco años trabajando con nuestro modelo. Pero aprender educación emocional no se soluciona escuchando charlas o leyendo libros.
¿Y qué hay que hacer entonces?
En el caso de la escuela, ofrecer una formación a los docentes. El programa Laguntza, del Gobierno de Navarra, es un referente porque ofrece una formación común y no solo es asunto de unos pocos centros. Además de los materiales, nos pidieron una formación. Y les hemos explicado las entrañas de lo que hacemos. Es muy importante que el que educa sepa impregnarse del modelo y manejar su propia vida.
¿A qué se refiere?
Pues a que un profesor no puede entrar en el aula gritando y diciendo que van a dar educación emocional. Sería paradójico. El aula debe ser un espacio seguro y protegido. Y, aunque las actividades que proponemos sean muy sencillas, los docentes deben hacerlas primero ellos mismos para ver dónde hay resistencias. En general, los resultados que obtenemos son muy buenos. Hemos puesto todo el amor y el trabajo en equipo ha sido genial.
CULTURA DE LA PAZ
¿En qué se concreta?
En la prevención y la generación de la cultura de la paz. Ofrecemos tres maletines con materiales para los tres niveles de Primaria (6-7 años / 8-9 / 10-12), cada uno adaptado a esas edades. Hacemos una analogía entre el clima exterior y el emocional (de dónde sacamos la energía para salir adelante, lo que también se conoce como motivación). Trabajamos con el eje PEA (pensamiento, emoción y acción) y cada escolar tiene un cuaderno personal de ‘explorador emocional’. Debe darse cuenta de que un pensamiento genera una emoción y eso que piensa y siente lleva a cabo una acción. Con todo esto, buscamos personas CAPA (creativas, amorosas, pacíficas y autónomas). En este modelo está el núcleo de la ecología emocional, en la escuela y las empresas. Si una persona reúne estas cuatro características será resiliente, no se romperá ni deprimirá.
Dice que en su modelo es importante el ‘taburete de las tres patas’. ¿En qué consiste?
En la importancia de la relación de cada persona con uno mismo, con los demás y con el mundo. Por eso, en las actividades, hemos integrado acciones en las que el niño va a aprender a conocerse mejor (autoestima), a trabajar su relación con los demás (empatía, capacidad de compasión) y a cuidar el mundo (el planeta es la casa y la casa se cuida). Todos los maletines giran sobre estos tres ejes adaptados a la edad. El objetivo no es solo que el alumno se lo pase bien, que es positivo, sino que a través de estas actividades vaya integrando herramientas que le den una ventaja importante para el futuro.
Aunque todavía es incipiente, está claro que la educación emocional ya es algo habitual en los centros escolares. Y los niños aprenden conceptos que sus padres nunca habían escuchado...
Así es. Ahora ya no hay que justificarlo y menos, en pandemia Cuando comenzamos con esto, en 1996, había que convencer a los centros para que apostaran por la educación emocional y no por la informática que, según decían, era algo más visible y se veían sus resultados. Pero en el mundo emocional lo que vale es la subjetividad de cada uno.
Se ha superado ya el curso de la pandemia. ¿Cuál es la salud emocional de los alumnos?
La gran mayoría ha aguantado bien el curso porque, en general, los niños tienen una enorme capacidad de adaptación. Y los que viven en una familia amorosa y han ido a una escuela que mantenido el contacto con ellos, tejiendo diferentes fórmulas de mensajes, lo han llevado bien. Ha sido importante el equilibrio entre profesores y familias para sostener los confinamientos.
Pero no todos los menores lo han llevado igual de bien...
Hay alumnos que sufren hartazgo e irritabilidad, que están hasta las narices de esta situación y solo tienen ganas de amigos. Y en el otro polo, están los se han ido ‘deshinchando’, a los que se les ha acaba el aire de los neumáticos. Los menores que peor lo han pasado son los que sufren o presencian malos tratos y los que conviven con personas frías, a quienes parece que les molesta su presencia y descargan su tensión de adultos (por perder el trabajo) en los niños. Muchas situación irán apareciendo en el futuro y debemos estar atentos para que los menores elaboren su propio relato. Como decía el poeta Miquel Martí i Pol: “Lo que está claro en las palabras está claro en la vida”.
DNI
Psicólogoa y enfermera Mercé Conangla (Manresa, Barcelona, 1958) es psicóloga clínica y educativa y enfermera de Pediatría. En 1996, hace 25 años, fundó con el también psicólogo Jaume Soler la Fundación Ecología Emocional, que ahora preside. Ha escrito libros sobre esta temática, como ‘Ecología emocional’, ‘La vida viene a cuento’ o ‘Aplícate el cuento’.