Los agentes indican que los disparos de Cáseda son de la escopeta de los acusados

Los tres acusados tenían en sus manos residuos de los disparos. Además, el arma estaba en el coche y había sido recargada

Los agentes indican que los disparos de Cáseda son de la escopeta de los acusados
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Los agentes indican que los disparos de Cáseda son de la escopeta de los acusadosJosé Carlos Cordovilla
Los agentes indican que los disparos de Cáseda son de la escopeta de los acusados

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EFE. Pamplona

Publicado el 26/05/2021 a las 13:53

Los agentes instructores en el crimen de Cáseda han confirmado este miércoles que los tres acusados tenían en sus manos residuos de disparos, que el arma estaba en el coche de estos, que había sido recargada y que el disparo al padre se produjo a muy corta distancia.

Los instructores han declarado en la tercera sesión del juicio con jurado por el fallecimiento de Fermín J.E., de 50 años, y de dos de sus hijos, José Antonio y Cristian, de 20 y 17 años, a consecuencia de los disparos de escopeta que recibieron el 18 de septiembre de 2018.

Los tres fueron tiroteados presuntamente por Juan Carlos J., de 53 años, quien acudió a Cáseda junto a sus hijos con motivo de una disputa conyugal de su hija Amparo con Julián, hijo de Fermín J.

Según ha asegurado uno de los agentes instructores del caso, los cuatro cartuchos que se encontraron en el lugar de los hechos “han sido disparados sin ningún genero de duda” por la escopeta que se halló en el coche de los acusados.

El arma, que según ha señalado fue localizada en la parte de los pies del asiendo trasero del vehículo en el que se detuvo a los acusados, no tenía activado el seguro y ”en su interior se localizan cinco cartuchos”, el máximo que puede albergar esta escopeta, por lo que se concluye que el arma fue recargada.

Los informes, ha apuntado, revelan que Juan Carlos padre y su hijo Emilio tenían residuos de disparo en ambas manos mientras que Juan Carlos hijo tenía residuos en la mano derecha. Asimismo, se constata que había residuos de disparo en el volante del coche.

En la inspección ocular del vehículo, ha añadido, se localizó sangre en el maletero y junto al deposito de la gasolina. En la guantera había dos navajas y en el asiento trasero había también un chaleco con diversa munición y cartuchos de la escopeta con la que se hicieron los disparos.

Además, en el maletero se encontró otra escopeta sin cargar y metida en la funda y en el hueco de la rueda de repuesto tres cuchillos.

En el lugar de los hechos, ha informado, se encontraron cuatro cartuchos de escopeta y, junto al cadáver de Fermín, un bastón con sangre suya y de otra persona que no pueden determinar. Asimismo, junto al lugar en el que los acusados aparcaron su coche había una manta con restos de disparo.

Durante la declaración de los instructores ha podido escucharse la grabación de una persona a los servicios de emergencia para dar aviso de la pelea en la que se pueden escuchar las detonaciones, tres seguidas y una cuarta con algo más de retardo.

Los primeros agentes en acudir al lugar de los hechos, que han declarado que tardaron entre 7 y 8 minutos, han informado de que, cuando llegaron, tanto el padre como Cristian ya habían fallecido, mientras que el otro hijo “tenía pulso” y “síntomas muy leves” de vida, aunque al llegar los sanitarios solo pudieron certificar su muerte.

Tendidos en el suelo, ha señalado el instructor, se localizaron los cuerpos de Fermín y Cristian a cinco metros de distancia y el de José Antonio a diez metros de su hermano y quince de su padre.

El cadáver de Fermín, ha indicado, “presenta un orificio en el pecho producido por arma de fuego” que “está claro que fue realizado muy cerca” puesto que, cuando salen los balines de una escopeta estos se dispersan y en este caso “no hay posibilidad de dispersión”. De hecho, ha comentado, el forense les confirmó que “dentro tenía el taco del cartucho”.

Cristian tenía un orificio en el vientre producido por arma de fuego que parece haberse ejecutado desde mayor distancia por la dispersión de los balines mientras que José Antonio “recibió dos disparos”, uno de ellos con “algún agujero producido por los perdigones en la espalda y otros en el hombro y la cara”.

Los acusados, ha dicho el instructor, fueron divisados por una patrulla de la Policía Foral circulando en un coche por la NA-132, iniciándose una persecución con la sirena y los prioritarios del coche patrulla encendidos, pero “el vehículo acelera y atraviesa San Martín de Unx a gran velocidad”. En un momento dado, ha comentado, pararon y se procedió a su detención.

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