Primavera
¿Semilla de chopo o polen? Claves para distinguirlos
Un manto blanco cubre las riberas de los ríos. Es semilla de chopo revestida de un ‘algodón’ que le da ligereza para espandirse con el viento. Belleza blanca, pero también riesgo porque es muy inflamable


Actualizado el 21/05/2021 a las 06:00
Hay algo bonito cuando caminas sobre la nieve que nadie ha pisado. Esa misma sensación, pero en plena primavera, se tiene estos días con el manto blanco de nubes algodonosas que recubren muchos caminos y calles próximas a los ríos, como algunas zonas del paseo del Arga. En contra de lo que algunos creen, no es polen ni afecta de ninguna manera a los alérgicos. Son semillas de chopo y de sauce recubiertas de una corona de filamentos largos y finos que le confieren esa apariencia al algodón y cuya misión es facilitar su dispersión a través del aire para que no se queden en las ramas.
La profesora de Biología Ambiental de la Universidad de Navarra, Rita Yolanda Cavero, explica este singular sistema de reproducción. “Las flores de los árboles femeninos recibe el polen de los árboles masculinos. Se fecundan y se transforma en fruto. Cuando ese fruto está maduro se abre y suelta el algodón con las semillas”, detalla. Por tanto, los solamente los sueltan estos ‘copos’ primaverales los chopos y sauces hembras.
UNA TREINTENA DE FUEGOS
A diferencia de otras especies, los chopos y los sauces florecen para marzo y es ahora, cuando ya están maduros y dispersan sus semillas. “Son árboles que necesitan zonas húmedas y días claros, por eso están en las riberas de los ríos y, en el caso de Pamplona, están por todo el Arga. Por eso, incluso si se abre una ventana en cualquier barrio te entra estos días alguna pelusa”, añade.
¿Más o menos algodón de chopo que otros años? La profesora considera que las variaciones son casi imperceptibles de un año a otro. “Lo que ocurre es que el año pasado, como estábamos confinados en casa, este fenómeno pasó mucho más desapercibido y esta primavera, como paseamos todos más, nos lo hemos vuelto a encontrar”.
Esta pelusa esconde un lado peligroso. Y es que es altamente inflamable, según advertían este jueves desde Bomberos. “Los incendios a finales de mayo y principios de junio por este motivo son recurrentes en zonas como el Arga. También en Zona Media y la Ribera. Apagamos una treintena de incendios cada año, afortunadamente de pequeña dimensión”, añadía. Por eso, pedían precaución con las colillas y con dejar vidrio en estas zonas que generen focos de calor.