Aventura deportiva
Cáncer, contra viento y marea
Lourdes Arana, de 55 años, ha sido preseleccionada entre 300 mujeres supervivientes de cáncer para emprender un reto: alcanzar el Polo Norte en velero. En julio sabrá si se embarca en esta aventura


Actualizado el 13/05/2021 a las 06:00
Lourdes Arana sueña con embarcarse en un velero y recorrer el océano Atlántico para alcanzar el Polo Norte. Pero no es solo una quimera, de esas a las que se aspira dormido o despierto, sino una realidad que casi acaricia con los dedos de la mano. Desde que ha sido preseleccionada entre 300 mujeres supervivientes de cáncer para participar en una aventura deportiva de alta intensidad, el ‘Reto Pelayo Vida’. Pamplonesa de 55 años, Lourdes Arana Pombar también pasó un cáncer, de mama, en su caso, cuando tenía 36 años.
Le extirparon parte de un pecho y vivió un año entre goteros de quimioterapia y sesiones de radiación. Pero, hoy, totalmente restablecida, se dedica a lo que más le gusta: practicar y enseñar deporte. Monitoras de pilates, tonificación o gimnasia de mantenimiento en el Club de Tenis de Pamplona, se prepara ahora a fondo para participar en un fin de semana de navegación. Serán quince las mujeres que recorrerán el Mediterráneo, entre Denia y Baleares, a finales de junio. Y entre ellas, elegirán a cinco para surcar el Atlántico, en la séptima edición de este reto que busca demostrar que no solo hay vida, “sino mucha vida y muy feliz” tras el cáncer. Y que las mujeres supervivientes pueden subir al Kilimanjaro, como ocurrió en ediciones anteriores, o alcanzar el Círculo Polar Ártico. Con pareja y sin hijos, Arana se ha federado en vela en Navarra y aprende ahora el sentido de los vientos y los nombres de los aparejos de navegación con su instructor, Ángel Luis González.
El diagnóstico de ‘cáncer’ llegó a la vida de Lourdes cuando tenía 36 años y se descubrió un bulto en la mama izquierda. “El ginecólogo me dijo, al principio, que sería algo fibroso y no le dio importancia”, recuerda. Pero, como seguía creciendo y le molestaba para hacer deporte, volvió y fue entonces, cuando, en una mamografía, le dijeron la palabra que nunca quiso escuchar. “Me quedé helada y se me vino el mundo encima. ¿Qué me estaba pasando? ¿Cómo era posible que estuviera enferma si no me dolía nada?” Pero el miedo, la angustia y la incertidumbre encontraron cobijo en la asociación Saray, de cáncer de mama. “Me informaron de todo y me ayudaron muchísimo”. Y una vez superadas las fases del tratamiento, añade, volvió a hacer una vida más que normal. “Además de clases, en que cojo peso, practicaba submarinismo, escalada...”
Y fue precisamente en una reunión del Club de Montaña Adebán, en el que participa, cuando conoció el reto, en una mesa redonda sobre cáncer y deporte. “Unas chicas que habían participado me animaron a apuntarme”. Con el recuerdo lejano de la enfermedad pero el miedo en la boca del estómago cuando se acercan las revisiones, Lourdes anima a las mujeres que ahora pelean contra el cáncer a seguir una buena dieta y hacer ejercicio. Mientras sueña con el Polo Norte.
‘Reto Pelayo’ o exprimir la vida tras el cáncer
El ‘Reto Pelayo Vida’ es un proyecto deportivo para sensibilizar en la prevención del cáncer femenino y demostrar que hay “mucha vida” tras la enfermedad. Con ese objetivo y por séptimo año consecutivo, el próximo septiembre, cinco mujeres supervivientes de cualquier tipo cáncer se embarcarán en un velero en Vigo (Pontevedra) para alcanzar el Círculo Polar Ártico. “Como prueba de superación personal, fortaleza psicológica, valor y optimismo ante la vida”. Son mujeres, apuntan los organizadores, que visibilizan “la posibilidad real de dominar el cáncer y ser felices”. El reto arrancó en 2015. Entonces, el periodista y escritor Eric Frattini, tras la muerte de su mejor amigo por cáncer, ideó el ascenso de cinco mujeres supervivientes al monte Kilimanjaro, el techo de África.