Mejorana critica el "preocupante" incremento de las contenciones mecánicas en Salud Mental
En 2020, 213 personas fueron objeto de esta práctica con una duración media de 19,49 horas


Publicado el 26/03/2021 a las 15:15
La Asociación Mejorana, de personas con diagnostico de Salud Mental de Navarra, ha advertido de la "preocupante situación" respecto a las contenciones mecánicas en el sistema público de Salud Mental. Según ha explicado, en 2020 se abrieron 340 fichas de medidas especiales en el sistema público de Salud Mental de los 934 ingresos, lo que representa un 36,40% de contenciones, un incremento del 6% respecto al año anterior (30,71%), según datos de la Gerencia de Salud Mental a los que ha tenido acceso la asociación.
Estos datos se han dado a conocer en una rueda de prensa en la que han participado Sandro Iaboni, Eva Roncero y Manuel Vázquez, en representación de Mejorana, quienes han explicado que esta práctica supone "atar a la cama a personas con trastorno mental y sufrimiento psicosocial" y que "según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es tortura" y "vulnera los derechos de las personas". Han reconocido, asimismo, haber sido objeto de estas "practicas abusivas, obsoletas, para nada terapéuticas y que marcan para siempre".
Según los datos a los que ha tenido acceso Mejorana, un total de 213 personas ingresadas tuvieron algún episodio de contención en 2020, 188 en la unidad de psiquiatría del CHN, 27 en el Hospital Reina Sofía de Tudela, dos en la UME y otras dos en Urgencias del Hospital de Navarra. Por sexos, 145 eran hombres (68%) y 68 eran mujeres (32%). Además, 12 de las contenciones se practicaron a pacientes menores de 18 años. El promedio de edad de las personas que han tenido algún episodio de contención es de 37,3 años y la duración media de esta práctica fue de 19,49 horas.
Las cifras no incluyen las contenciones realizadas en el sistema privado "pero nos consta que se realiza", han subrayado los representantes de Mejorana, que han considerado que estos datos "son extremadamente preocupantes".
"A pesar de que conseguimos que en el Plan de Salud Mental 2019-2023 se incluyera el horizonte de contenciones cero, vemos que hay un incremento de las mismas", han criticado desde Mejorana, que han recordado que han comparecido dos veces en el Parlamento de Navarra en mesas de trabajo, fruto de las cuales "conseguimos que hubiera un registro público de las contenciones".
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Han asegurado que la anterior Gerencia de Salud Mental se comprometió a bajar las contenciones mecánicas "un 50%" ya que "el horizonte cero, con las condiciones de espacio y personal actual lo veían imposible".
Sandro Iaboni ha explicado que "estamos hablando de una personas que tiene un momento de crisis" y "se le ata a la cama" con el argumento médico de "evitar que nos autolesionemos o que hagamos daño al auxiliar". "Hablamos de estar atado horas si no días, con poca frecuencia de atención por parte del personal", "haciéndote tus cosas encima y no atendiendo a ninguna petición de coloquio", ha destacado. Ha asegurado que, antes de que hubiera este registro, "muchas veces se ataba por castigo, porque estabas molestando".
Ha remarcado que la alternativa a las contenciones es que "no exista" y ha explicado que en países como Noruega "existen las aulas de crisis con psicólogo que se encierra con la persona que está pasando una crisis".
Manuel Vázquez ha resaltado las "secuelas físicas y mentales" de esta práctica a la que ha unido la "contención clínica", basada en la medicación del paciente y que es, ha censurado, "del todo punto injusta y fuera de lugar". "Necesitamos más terapeutas y menos medicaciones", ha reivindicado.
Por su parte, Eva Roncero ha subrayado que las personas afectadas con un problema de salud mental "podemos hacer una vida normalizada" y ha llamado la atención ante el "estigma y el autoestigma". "Tienes la vergüenza de hablar de esto
con alguien; intentas buscar alternativas, interiorizar tu sufrimiento para no volver a entrar en agudos", ha remarcado. Por eso, ha resaltado, "nos empoderamos y salimos del armario porque otras personas no pueden hacerlo, porque hay un estigma y un autoestigma".
"Llegará un día en que no se ate y que, si se ata, pueda ir a pedir daños y perjuicios y haya una demanda, y esto se está intentado hoy en día a nivel estatal", ha explicado.