Covid-19

Un pamplonés patenta una mascarilla que busca mejorar la respiración

Antonio Izquierdo afirma que su mascarilla evita que se empañen las gafas y ayuda a los deportistas

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Un pamplonés patenta una mascarilla que busca mejorar la respiraciónJosé Carlos Cordovilla
Un pamplonés patenta una mascarilla que busca mejorar la respiración

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M. Carmen Garde

Actualizado el 11/03/2021 a las 06:00

Subía casi todos los días las escaleras hasta un quinto piso, sin ascensor, con la mascarilla puesta. Antonio Izquierdo Somovilla, de 54 años, sentía que le faltaba el aire. Fue entonces cuando este ingeniero técnico eléctrico empezó a idear cómo mejorar la mascarilla para evitar esos sofocos. Quizá empezó a indagar mentalmente en alguna innovación porque su trabajo en labores de mantenimiento durante décadas, como cuenta, le ha adiestrado en buscar soluciones “rápidas, eficaces y económicas” a los problemas.

Corría mayo de 2020 cuando preparó un primer prototipo de una mascarilla que, según comenta, ya está patentada y se encuentra en periodo de alegaciones. Explica que la base del funcionamiento de la mascarilla consiste en separar el aire que expulsamos por la boca del que inspiramos por la nariz, mediante la inclusión de unas gomas regulables en la mascarilla en la zona del labio superior, entre la nariz y la boca.

“El problema de la mascarilla convencional es que no respiramos todo lo bien que quisiéramos porque nos tragamos gran parte del aire que hemos expulsado por la boca. Ese aumento de CO2 hace que hiperventilemos , que tengamos la sensación de que falta oxígeno y que no respiremos bien, sobre todo cuando hablamos mucho o hacemos alguna actividad. Es una reacción del cuerpo que nos incomoda y nos quita confort”, comenta Antonio Izquierdo.

Su idea, por tanto, se sustentó en la premisa de que el aire que se expulse por la boca vaya por una ruta diferente a la del aire que se inspira por la nariz, que con su sistema es limpio. “La mascarilla tiene una separación de flujos o, dicho de forma sencilla, tiene dos compartimentos divididos por una goma regulable, una para el aire que se expulsa y otro para el que entra”, detalla.

La eficacia de la mascarilla, según expone, obliga respirar por la nariz y expulsar el aire por la boca. “Al final, se hace de forma instintiva porque te encuentras mejor”. Antonio indica que ya la ha testado la mascarilla con policías municipales de Pamplona, un sindicato de policía foral y hosteleros. “Está especialmente indicada para personas que realicen una actividad poco sedentaria o deporte”.

Aunque Antonio buscaba mejorar la respiración, añade que la mascarilla “consigue de manera también que no se empañen as las gafas porque el aire de la boca no va hacia arriba, hacia los ojos”.

Este ingeniero ya ha empezado a fabricar mascarillas de tela, que permiten 40 lavados, con este sistema en Barcelona, pero su ilusión es dar con algún empresario que se anime a fabricarla en un modelo económico, como la higiénica, y, si es navarro, mejor. “Creo que se puede hacer de manera muy económica. Cambiar la línea de producción no sería costoso y las personas, al mismo precio, preferirían este modelo que es más cómodo y evita esos sofocos”, concluye.

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