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ENTREVISTA
Entrevista de despedida en 2007

Rafael Gurrea: "La política debe hacerse con alianzas con aquellos que comparten las grandes líneas de la acción política"

Rafael Gurrea , en su despacho del Parlamento de Navarra, con un paisaje del pintor navarro Pedro Salaberri de fondo.
Rafael Gurrea , en su despacho del Parlamento de Navarra, con un paisaje del pintor navarro Pedro Salaberri de fondo.
Actualizado el 24/02/2021 a las 10:41
La siguiente entrevista fue publicada en Diario de Navarra el 24 de junio de 2007, con motivo de la despedida de Rafael Gurrea de la primera línea de la política
Se afilió al partido de Adolfo Suárez cuando todavía no era UCD, sino Unión del Pueblo Español (UPE). Rafael Gurrea Induráin, a sus 67 años recién cumplidos, acaba de ceder su sillón de la sede parlamentaria a la nueva presidenta, Elena Torres, tras 26 años en las filas de UPN, diecisiete de los cuales como secretario general. Casado y con tres hijos, Gurrea se sabe un privilegiado por haber vivido en primera fila, «y tomando decisiones», el despegue de Navarra en estos 30 últimos años. De 1996 a 2003 ha dirigido los departamentos de Presidencia e Interior y de Administración local. El colofón a su trayectoria política ha sido la presidencia del Parlamento, que le ha permitido alejarse un poco de la contienda partidista. «A veces», dice con su fina ironía, «tenía la sensación de que yo era la única persona que estaba escuchando» las intervenciones en el hemiciclo parlamentario.
En su despedida, Rafael Gurrea reflexiona sobre el quehacer político, valora los resultados electorales del 27-M, habla de su partido e interpreta las negociaciones del PSN para formar gobierno con los nacionalistas de Nafarroa Bai.
-¿Rafael Gurrea se va de la política activa como le hubiese gustado?
-Sí. No en el momento que me hubiera gustado. Me hubiera gustado irme un poco más tarde, apurar un poco más el venenillo de la política. Pero me voy con dignidad, con el trabajo bien hecho, no tengo en este momento ningún contencioso con la sociedad, ni con mis amigos, ni con mi partido... Me voy bien.
-¿En qué papel cree que podría seguir?
-No lo sé. Yo sé hacer lo que sé hacer. Soy un político de arriba a abajo y por tanto, en todo lo que tenga que ver con la política creo que puedo ser útil.
-¿Cómo va a matar ese venenillo de la política?
-Si me perdona la irreverencia, pues en la barra del bar, tomando un café, como hace la mayoría de los ciudadanos, criticando al Gobierno... Nada más. Cada cosa tiene su tiempo, a mí me ha llegado este tiempo, lo acepto, lo asumo y no me planteo cómo seguir en política. Que se lo planteen otros, que otros digan dónde quieren que esté, pero yo no voy a andar buscando ahora sitio.
-Ahora, precisamente, que parece que no llegan buenos tiempos para UPN.
-Bueno, yo he estado con UPN más años en la oposición que en el poder. Por lo tanto, si de algo tengo costumbre es de estar en la oposición.
-En los últimos años, la voz de Gurrea ha sido una de las más discrepantes en los órganos internos de UPN. ¿Usted cree que las cosas no se han hecho bien?
-Tampoco hay que exagerar. Hay cosas que se han hecho bien, cosas que se han hecho menos bien y otras que se han hecho mal. Pero las cosas están bien o mal según a cada uno le parecen.
-¿Qué es lo que se ha hecho mal?
-Unas cuantas cosas, pero no las voy a repasar, porque no es el momento de volver a reñir con mi partido.
-Sin embargo, UPN ha conseguido sus mejores resultados de la historia, con 139.000 votos.
-A mí me da mucha risa esto que hacemos todos los partidos, de demostrar que no hemos perdido las elecciones.
-¿Usted cree que UPN ha perdido las elecciones?
-Las elecciones las gana quien forma gobierno. Espero que pronto sepamos si UPN puede formar gobierno.
-Ha tenido más votantes que nunca.
-Los demás también han sacado más votos que nunca.
-¿Y ha hecho un diagnóstico de por qué no ha tenido mayoría absoluta?
-Sí, pero para callármelo y llevármelo a la tumba. Yo tengo una opinión formada, lo cual no quiere decir que sea la verdadera.
-¿Su relación con Miguel Sanz cómo está?
-Bien. Sin especiales cariños, y desde luego sin ningún mal gesto.
-El distanciamiento entre Rafael Gurrea y Miguel Sanz comenzó cuando el presidente le apartó del Gobierno al principio de legislatura?
-Ya había tenido discrepancias incluso dentro del Gobierno con Miguel Sanz. Yo, para virtud o para pecado, siempre he dicho lo que he creído que tenía que decir.
-Se critica a los partidos por no ejercitar la renovación, pero cuando se hace siempre viene mal.
-Es que creo que hay que renovar lo que no valga. Cambiar a todos porque hay que cambiar me parece una tontería.
-Y eso, cree que no tiene que ver con la edad.
-No, no tiene que ver con la edad. Tengo la convicción de que aprendí qué es esto de la política a partir de los 40 años. Hace falta el toque de la madurez en la política.
NEGOCIACIONES DE GOBIERNO
-A unos metros de su despacho se ha estado negociando el futuro Gobierno. ¿Cómo lo ha vivido desde los pasillos?
-Yo creo que a Fernando Puras le está pidiendo su partido un imposible, gobernar con los pocos votos que ha obtenido. Él está intentando cumplir con esa misión y no se da cuenta del berenjenal, la selva amazónica en la que se ha metido.
-Usted decía que no le servían sus 30 años en política para entender lo que está sucediendo. ¿Por qué?
-No, no lo entiendo bien. Yo hubiera actuado de distinta manera, tanto por parte socialista como por parte de UPN. Creo que se pueden hacer las cosas de otra manera. Lo que no puede ser es que UPN y el PSN no pacten en el Ayuntamiento de Pamplona y en el Gobierno. Eso es imperdonable, la negación de la política.
La política debe hacerse con alianzas entre aquellos que comparten las grandes líneas de la acción política. Y UPN y PSN las comparten.
Qué hacen que no han pactado.
-¿A quién achaca esa responsabilidad de no haber pactado?
-La tienen ambos partidos.
-Fernando Puras es quien está negociando con los nacionalistas.
-Pues sí. Esa es la opinión de su partido, de su ejecutiva y yo no sé si él está feliz y contento con esa alternativa.
-¿Le está sorprendiendo la actitud de Fernando Puras?
-Algo ha ocurrido, para que después de estar durante la última legislatura más veces de acuerdo con UPN que con los nacionalistas, a última hora, en los postres, el baile se lo eche con los nacionalistas.
-¿Qué cree que tendría que haber hecho UPN?
-Eso no lo voy a comentar por elegancia con mi partido. Yo ya he dicho a mis compañeros cosas que debiéramos corregir y por lo visto no lo han considerado conveniente o no han podido.
-¿Por ejemplo?
-Es muy difícil para mí hablar de este tema sin faltar a mis compañeros. Lo mejor que puedo hacer es callarme.
-Miguel Sanz ha ofrecido a Puras compartir el Gobierno, la vicepresidencia, cargos... ¿No es suficiente?
-Puras debía darse cuenta de que es un buen ofrecimiento de acuerdo con los votos que ha obtenido y la mayoría que tiene UPN. Es una oferta razonable y que debiera aceptar. Creo que mandaría más en coalición con Miguel Sanz que lo que va a mandar con Nafarroa Bai.
-El presidente Sanz ha dicho que si él era el obstáculo, se hacía a un lado.
-Yo creo que es una declaración para eliminar el factor personal.
Oiga, si yo soy el problema, me aparto. Pero Miguel Sanz sabe que él no es el problema, es UPN.
-¿Cree que hay un rechazo, un odio de los socialistas a UPN, quizás por contagio de las estrategias del PP?
-Han estado repitiendo tantas veces que UPN es el PP que al final se lo han creído. Y saben perfectamente que UPN no es el PP.
Que se le parezca, bueno. Pero no es el PP. Probablemente se han sentido dañados por la manifestación, cuando creo que lo más razonable es que se hubieran sumado y así era un triunfo de todos.
-¿Gurrea estaría de acuerdo con que UPN apoyara a Puras como presidente para evitar un Gobierno con NaBai?
-Es una decisión que no me corresponde a mí. La tendría que tomar el consejo político, las voces de 200 personas.
-¿Y cuál es su opinión?
-Lo que opine yo es una duocentésima parte...
-Si se cediese, ¿no se estaría minusvalorando el voto de 139.000 navarros?
-Pues todo eso es lo que hay que pensar. Que uno no es dueño de sus votos. Lo que no se puede hacer es recibir el voto de 140.000 personas y luego decir bueno, pues que gobierne mengano.
No, no es razonable.
-¿Un gobierno PSN-NaBai supondría algún riesgo para Navarra?
-Yo hasta ahora no tengo motivo para creer que Puras es un hombre falso en el cumplimiento de su palabra. Admitiendo su palabra como prenda, yo creo que no debemos temer nada importante.
-¿Usted cree que los nacionalistas desistirán de llevar adelante parte de sus aspiraciones?
-No, eso es imposible. Eso y una leche negra es lo mismo. Por eso hay que ver si Puras es un hombre de principios o no.
-¿Seria un gobierno estable?
-No, lo normal es que no lo sea. Sería un milagro del arte de la política que cinco o seis partidos, que no sé cuántos son, anduvieran de acuerdo. Lo normal es que estén en desacuerdo y que en un par de años, los desacuerdos vayan haciendo heridas y que, al fin, dé lugar a una ruptura.
-Electoralmente, la experiencia de Nafarroa Bai ha sido positiva.
-Para hablar de Nafarroa Bai hay que esperar un poquito. A estos partidos ómnibus hay que darles cuerda para ver cuánto duran, porque en política he visto muchas cosas y cómo esos proyectos ómnibus se hunden. Tienen muchas probabilidades de acabar explotando.
El grupo de UPN
-¿Cree que al confeccionar la candidatura de UPN se pensó en la circunstancia posible de ejercer la oposición?
-Hay muchas cosas que no se pensaron, evidentemente.
-¿Cuáles?
-Eso queda para la barra del bar.
-¿No le gusta el grupo parlamentario de UPN?
-Yo creo que no es buena la lista para estar en la oposición, porque hay demasiada gente nueva. Si estamos en el Gobierno, la lista es aceptable.
-¿Falta gente con experiencia?
-En la selección cada uno tiene sus ideas. Creo que se podía haber hecho mejor.
-¿Echa en falta nombres concretos?
-Sí. Pero no es el caso de mencionarme ni a mí ni a otros.
-¿Teme que una hipotética vuelta a la oposición de UPN acarrearía un derrumbe del partido?
-No, yo creo que no. Pierdes el poder pero no has perdido el apoyo de los electores. Lo que derrumba a un partido no es perder o ganar el poder, sino perder el apoyo de los electores. 140.000 votos en Navarra son muchos votos y en este sentido UPN se tiene que sentir bien apoyado.
-¿Ha llegado el momento de pensar en un sustituto para Miguel Sanz?
-Él ya anunció que ésta era la última vez que se presentaba, creo. Por lo tanto, UPN buscará y lo encontrará.
-¿Hay dónde buscar?
-Sí, sí.
-¿No tendría que estar en el grupo parlamentario?
-La verdad es que el mejor candidato es el que uno saca del propio Parlamento, porque tiene la notoriedad. Pero con tal de que esté en otra institución pública relevante es suficiente. En el caso de Yolanda (Barcina) ya está en un cargo relevante y tiene la notoriedad necesaria para que los ciudadanos puedan valorarla.
-¿Sería el relevo natural de Sanz?
-Pues por lo que yo he podido ver, sí.
-Uno de los problemas de UPN, similar al del PP, es que o saca mayorías absolutas o tienen muy difícil entenderse con otras formaciones políticas.
-Sí, es un problema de moralidad pública y principios. Desde luego, el relativista, el que todo es según y cómo, pues se puede apañar con cualquiera. Pero las convicciones hay que llevárselas a la cama.
-Y a la oposición, a veces.
-Pues sí.
A Fernando Puras le está pidiendo su partido un imposible, gobernar con los pocos votos que ha obtenido
Es imperdonable y la negación de la política que UPN y PSN no pacten en el Ayuntamiento de Pamplona y en el Gobierno de Navarra
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