Campamento de verano
Isterria, compromiso y dedicación
Isterria alberga desde el 3 de agosto hasta el 21 de agosto un campamento de verano. En él sus alumnos podrán disfrutar de actividades y diversión tras estos meses sin acudir al centro


Actualizado el 18/08/2020 a las 06:00
Los calendarios de las aulas de Isterria siguen marcando la fecha del 13 de marzo de 2020. Ese día los 90 alumnos que estaban allí tuvieron que volver a sus casas en una situación de incertidumbre y desconocimiento. Pero en el colegio tenían una cosa clara, iban a ofrecer el mejor servicio tanto al alumnado como a las familias.
Isterria es un centro de educación especial que depende de la Fundación Caja Navarra. Durante el confinamiento, profesores y alumnado, mantuvieron una relación muy estrecha. Todos los días preparaban actividades en sus redes sociales o por videollamada para que los alumnos no dejasen de aprender y ocupar los ratos.
“Nos hemos querido poner en el papel de las familias para superar una situación difícil de gestionar y desconocida”, señala José Andrés Burguete Torres. Ha sido durante 31 años profesor del centro y lleva dos años como director escolar. Destaca que no solo se ha mantenido un vínculo educacional, también acompañamiento emocional.
Cuando se levantó el Estado de Alarma, los profesionales del centro se desplazaron a los distintos puntos de la geografía navarra donde había un alumno para poder dar paseos terapéuticos.
De esa necesidad de ofrecer un mayor servicio a las familias nació el campamento de verano de Isterria. Durante tres semanas del mes de agosto, del 3 al 21, se ofrece este servicio no solo con carácter académico, también lúdico y social. La respuesta ha tenido muy buena acogida entre las familias, ya que la mitad de los alumnos está participando en sus dos modalidades, el campamento diurno y con pernocta, es decir, los que se quedan a dormir. A esta modalidad diurna acuden entre 8 o 10 alumnos, dependiendo de la semana. Los grupos están sectorizados y cada uno tiene su espacio, preferiblemente al aire libre. En cuanto a los que se quedan a dormir de lunes a viernes, hay cuatro residencias a las que denominan “casitas”. En cada una hay una educadora que acompaña siempre a los alumnos, junto a una limpieza exhaustiva.
Además, antes de entrar se toma la temperatura y se lavan las manos. Aitor Ciriza Gil, profesor desde hace dos años en el centro, es el encargado del campamento. En él, se realizan muchas actividades individuales como manualidades, juegos o cocina. Los profesores y profesionales del centro han mostrado un alto grado de compromiso y dedicación dispuestos a sacrificar sus vacaciones de verano, pero como afirma Burguete Torres: “Se lo debíamos a las familias”.