Psicólogas de la Asociación Aralar
Vanesa Gargallo y Ángela Ugarte: “Creemos que la sorpresa vendrá después”
En Aralar, la Asociación de Ludópatas de Navarra, valoran que la situación más crítica la pueden estar sufriendo las personas “que todavía no habían aceptado su problema”, más que aquellas ya en proceso de rehabilitación


Actualizado el 13/04/2020 a las 06:00
Para las personas que sufren una adicción al juego, esta está siendo una época ambivalente. Por un lado, bares, salas y casas de apuestas permanecen cerrados, lo cual supone “una barrera natural”, explican las dos psicólogas de Aralar, Vanesa Gargallo y Ángela Ugarte. Por otro lado, la tecnología se ha adueñado todavía un poco más de nuestras vidas, de modo que el riesgo se concentra en el juego on line, cuyo uso es “muy fácil de esconder al entorno de la persona que está jugando”. En la asociación, que atiende a unas 250 personas entre afectados y familiares, siguen trabajando recurriendo a medios telemáticos, para no tener que dejar los procesos de recuperación “en pausa”. “Además del teléfono y el correo habitual de la asociación, que sigue funcionando con normalidad, hemos creado cuentas de correo electrónico para la atención directa a nuestros usuarios y usuarias, y cuentas en plataformas de teletrabajo para poder realizar citas mediante vídeollamadas”, apuntan en una entrevista a dos manos.
¿Están notando un pico de trabajo en el tiempo que llevamos de confinamiento?
No estamos notando un pico excesivo de trabajo con respecto al ritmo normal. Quizá en este momento, y debido a la situación, las personas que están ya en procesos de rehabilitación, es decir, las que ya tienen ciertas herramientas y cierta conciencia de problema, han modificado un poco su escala de prioridades y están dando espacio a otras cosas, además del problema que tienen. Otra cosa son las personas que tienen un problema pero todavía no lo habían aceptado antes de esta situación. Ahí es donde se pueden generar problemas importantes.
¿Qué sensaciones transmiten los usuarios?
Depende mucho de cada persona en particular, pero por lo general estamos percibiendo bienestar y tranquilidad en los usuarios de la asociación. Sí es verdad que están apareciendo algunos problemas de ansiedad, de mala gestión del tiempo, de falta de habilidad para generarse rutinas, etc. Estas cosas las vamos trabajando individualmente.
¿Está habiendo recaídas, personas que tenían el proceso de recuperación encauzado y que se hayan descontrolado durante estas semanas?
No hemos detectado ninguna recaída durante estos días de confinamiento. No obstante, creemos que es algo que habrá que valorar más adelante. La realidad es que el acceso al juego presencial no es posible en estos momentos, lo cual supone una barrera natural, y eso, en cierta manera, les ayuda. Otra cosa es el juego online, que es donde está el riesgo en estos momentos. Las personas que están en nuestra asociación, desde el momento que inician su proceso, realizan la autoprohibición de acceso a través de Internet. Esa también es otra barrera que les está ayudando en estos momentos a mantener la abstinencia.
¿Consideran que el confinamiento un factor de riesgo en sí mismo?
El confinamiento puede ser un factor de riesgo o un espacio de aprendizaje y reflexión que les puede ayudar a encauzar su problema, depende de cómo cada persona lo enfoque. Tratamos de que sean conscientes de que esta situación puede aumentar el uso de nuevas tecnologías, con el riesgo que eso conlleva. Por eso, se han dado pautas como limitarlo a un tiempo determinado establecido con antelación, usar estas tecnologías en presencia de otras personas, establecer controles parentales para limitar el acceso a juego u otras plataformas con riesgo, fomentar otro tipo de actividades, etc… También formamos a las familias o personas de apoyo para que, de esta manera, también puedan estar al corriente de la realidad y apoyar.
¿Han detectado que les están llamando personas nuevas, aquellas para las cuales el confinamiento ha sido el factor desencadenante de la conducta adictiva?
La asociación no está recibiendo llamadas ni consultas de personas nuevas, lo cual no significa que no se esté dando una problemática. Sí nos llega desde otras asociaciones del mismo ámbito que están aumentando este tipo de consultas, pero, de momento, no es nuestra realidad. Lo que nos preocupa es que las personas a las que se les puede estar descontrolando este tema no sean conscientes de ello en este momento, y que sea por este motivo por lo que no buscan ayuda. Así, tememos que todas las consecuencias salgan a la luz cuando esta situación termine. Hay que tener en cuenta que es muy fácil jugar online y que nadie del entorno lo detecte. Creemos que la sorpresa vendrá después.
¿Hay algún consejo o pauta general que se le pueda ofrecer a alguien que note que empieza a tener este tipo de comportamientos?
En primer lugar, aconsejamos llamar a nuestra asociación para poder hablar en concreto sobre estos comportamientos y adaptar las pautas a la situación real que esas personas puedan estar viviendo. Aun así, podríamos decir que es fundamental la comunicación, el tiempo en familia y el no aislamiento. Proponer actividades que puedan realizarse en grupo, así como limitar el uso de internet y las nuevas tecnologías, es clave para la promoción de un ocio saludable y la prevención de las conductas adictivas. Estas personas no deben olvidar que hay personas en su entorno que les pueden ayudar a parar esto y a generar otras alternativas de ocio y tiempo libre.
¿Creen que todo esto tendrá repercusiones a medio y largo plazo o es una coyuntura tan puntual que los efectos se diluirán rápido en el tiempo?
Creemos que es una situación puntual y excepcional que está teniendo diversas consecuencias en las personas. Por un lado, es verdad que vemos una pérdida de control sobre algunas conductas por falta de estímulos o escasa capacidad de gestión del tiempo libre, pero también estamos viendo cómo facilita a las personas el ser conscientes de muchas cosas que hay en sus vidas, y a las que antes no se les estaba prestando atención. Es algo que agradecen enormemente. Es difícil saber que pasará después, dependerá mucho de las habilidades de cada persona. Habrá personas que serán capaces de reconducir sus conductas, pero probablemente, habrá otras que necesiten ayuda para hacerlo. Es una situación nueva para todos, por lo que no sabemos qué consecuencias generará.

