Una farmacéutica denuncia que le dieron el alta sin test y después ha dado positivo
La pamplonesa Loli Úriz se hizo un test en un laboratorio privado después de que su centro de salud le consideró apta tras seguir el protocolo


Actualizado el 12/04/2020 a las 06:00
Loli Úriz Pemán, pamplonesa de 59 años, cree que se contagió el coronavirus en la semana anterior al 23 de marzo, cuando por el miedo ante el virus los clientes atestaban las farmacias como la suya, en la Ronda de las Ventas de Burlada y compartida con una compañera desde hace 18 años. “Era como si se fuera a acabar el mundo. Las colas que tuvieron en los supermercados también las tuvimos en las farmacias. La gente hacía un aprovisionamiento inusual de Paracetamol o Flumil y nosotros les decíamos que no iban a faltar porque en los laboratorios como Cinfa estaban duplicando turnos”, explica. “Aquellos primeros días no teníamos nada para defendernos”, agrega, de ahí que sitúe entonces su contagio. “Nosotras mismas en la farmacia pusimos carteles, medidas de separación y mampara”.
A partir del 23 de marzo, Úriz tuvo fiebre. “Desinfecté todo lo que había tocado y me fui a casa”. Los farmacéuticos entran en el protocolo establecido para el personal esencial frente al covid-19. El 26, por la tarde, le hicieron un test rápido en Refena que dio positivo. Úriz siguió confinada en su habitación y una hija con síntomas, en la suya. Otra hija no manifestaba síntomas. Además, su marido y su yerno son trasplantados de hígado y riñón, respectivamente, y ambos han dejado la casa. “El pasado lunes, cuando cumplía los días de confinamiento que me dijeron, hablé con mi médico de cabecera del centro de San Juan. Le dije que estaba cansada pero relativamente bien, pero que soy sanitaria y, si no sé si estoy curada, puedo contaminar a la gente que atienda. Por protocolo, me dijo que tras 16 días me tenía que dar el alta y, en todo caso, me pusiera una mascarilla la primera semana para atender”, asegura la farmacéutica.
Con el alta en la mano, decidió someterse por precaución a un test en un laboratorio privado, el de la doctora Mercedes Moreno. Y volvió a dar positivo. “Lo expliqué en el centro de salud y me derivaron a Salud Laboral. La inspectora me señaló que, en esas condiciones, no podía volver a trabajar porque podía ser un riesgo. Debo seguir confinada”. A Loli Úriz, finalmente, le han alargado la baja. “Me han dicho que tras Semana Santa llame a Refena para ver si me harán un nuevo test”, señala, desconfiada del protocolo establecido: “Está estandarizado y hay médicos que han vuelto a trabajar a la semana. ¿Por qué hay políticos que a las dos semanas les hacen un segundo test y a los demás no nos hacen? Algo falla”.