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Coronavirus Navarra

El comercio y la hostelería, abocados a despidos temporales masivos

Piden que se puedan tramitar sin autorización previa para evitar el colapso

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El comercio y la hostelería, abocados a despidos temporales masivos
Actualizado el 15/03/2020 a las 09:48
Al goteo de negocios de hostelería y comercio que a lo largo de esta semana han ido adoptando medidas laborales para afrontar la brusca caída de actividad, de hasta el 80% en algunos establecimientos, derivada de la pandemia del coronavirus, se irán sumando en las próximas horas la práctica totalidad de los locales de estos dos sectores. “La presentación de ERTEs (expedientes de regulación temporal de empleo) es la única opción que tenemos y esperamos que se nos permita tramitarlos sin necesidad de autorización previa, como en Cataluña, para evitarel colapso de la administración”, reclamaba este sábado el secretario general de la asociación, Nacho Calvo. Solo el sector de hostelería y turismo emplea en la comunidad unos 18.000 trabajadores, entre asalariados y autónomos. Desde las 12 de esta madrugada, un decreto de alcaldía firmado por Enrique Maya obliga al cierre de todos los establecimientos de restauración y ocio de la ciudad. Desde bares a cafeterías, pasando por restaurantes, sociedades gastronómicas y locales de ocio de jóvenes. También, establecimientos de espectáculos públicos y actividades recreativas. En el caso de las panaderías con degustación de café, remarca el decreto, “su actividad se limitará a la venta de sus productos de alimentación, permaneciendo cerrado el servicio de cafetería”. Se trata de algunos de los establecimientos de restauración y de ocio que engrosan el anexo de la declaración de alarma en la que se establecen medidas de contención en el ámbito de la actividad comercial y otras referidas a establecimientos y actividades recreativas, actividades de hostelería y restauracióny otras como verbenas, desfiles y fiestas populares.
Ya este sábado, tras la recomendación el viernes de la Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra (AEHN) a sus más de 600 asociados de cerrar los establecimientos para tratar de contener la pandemia, fueron mayoría los que optaron por no levantar la persiana. Los que lo hicieron, sobre todo cafeterías y bares, la terminaron cerrando conforme pasaron las horas. “Estamos esperando la declaración de alarma para empezar a tramitar los ERTEs”, aseguraba al mediodía el responsable de un bar de San Nicolás. En la barra de su local, cuatro clientes conversan sobre la pandemia zurito en mano. Lo mismo aseguran en otro de los establecimientos que este sábado estuvieron abiertos en esa calla. Ninguno tenía ya reservas para comer. “La actividad ha caído en picado desde el jueve; ya hemos mandado a gente a casa”, asegura.
Una situación que tras la declaración del estado de alarma decretada en todo el país y que incluye “la suspensión de apertura” al público de todos los establecimientos de restauración, a excepción de los que venden alimentos de primera necesidad, irá a más. La restricción se empezó a aplicarse el sábado en comunidades como Madrid, Valencia y Galicia. Pero a partir de la publicación en el BOE del Real Decreto por el que se declara el estado de alarma ya no habrá en ningún rincón de España actividad alguna en locales de hostelería y restauración. Todos los restaurantes y cafeterías deberán permanecer cerrados al público aunque podrán prestar servicios de entrega a domicilio. Un limitado margen de maniobra para los negocios que les obliga de manera casi irremediable a la tramitación express de despidos.
El cierre también fue este sábado casi generalizado en tiendas de ropa, calzados y complementos. Pero, a media tarde, los comerciantes de Navarra, a través de sus asociaciones, conocían perplejos que las medidas establecidas por el Gobierno no les obliga de forma expresa a cerrar a tiendas de ropa, calzado o complementos, pese a que como el resto de los establecimientos, razonaba el gerente de la Asociación de Comercio, Hostelería y Servicio del Casco Antiguo, Carlos Albillo, son un foco para la propagación de la pandemia. “Es un contrasentido que nosotros podamos abrir, pero las personas no puedan venir a comprar”, asegura en alusión a la prohibición de los desplazamientos que no sean de fuerza mayor.
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