Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
Solidaridad

Vacaciones junto a los refugiados en Grecia

Ana Berruezo Lerga, de Tafalla, y Eider Escudero Casanova, de Olite, cuentan su experiencia como voluntarias en el Victoria Social Center, un oasis frente a la desesperanza para las personas refugiadas en el centro de Atenas

Las clases de inglés son diarias para los niños y también para sus padres. En la imagen, a la izquierda, Ana Berruezo, y a la derecha, Eider Escudero.

Las clases de inglés son diarias para los niños y también para sus padres. En la imagen, a la izquierda, Ana Berruezo, y a la derecha, Eider Escudero.

13/08/2018 a las 06:00
A+ A-

Yusef es afgano. Tiene 11 años y lleva ya un tiempo en Atenas. Es un chaval maduro, educado, simpático. Pregunta de dónde eres. Si la respuesta es España quiere saber si prefieres a Ronaldo o a Messi. Él suspira por cualquiera de los dos. Por un balón, por una televisión donde ver fútbol. No tiene una cosa ni la otra. Pero sonríe y te ofrece agua de la fuente, un 20 de julio, en el estío contumaz de Atenas, a 38 grados de temperatura. “Toma tú, porque si no, me puedo beber yo solo toda la botella”, concede amable. ¿Resiliencia? puede ser. Pero más bien parece dignidad. Humanidad. Y a Eider Escudero Casanova, 22 años, de Olite, le llegó al corazón la historia de este niño despierto y conversador. Voluntaria de SOS Refugiados en Atenas junto a su amiga Ana Berruezo Lerga, de Tafalla, Yusef les contó que quería llegar a Alemania, donde está su madre y están dos de sus hermanos. “Vino con su padre, un tío, un hermano y el abuelo. A pie. Caminaban por la noche, descansaban de día. Pudieron embarcar rumbo a Lesbos, en Grecia. La barca volcó en el Egeo y su tío murió ahogado. Trataron dos veces de alcanzar suelo germano. La policía serbia propinó una paliza al padre delante de la familia. Y vuelta a Grecia. El de Yusef es uno de tantos relatos con rostro, con nombre y apellidos. Con ilusiones que emergen cuando parece que todo se acaba.


Veníamos a ojos cerrados”. Ana y Eider, 22 años ambas, cuentan su experiencia a la sombra de un sol implacable, en las escaleras que dan acceso a la dignidad de las personas refugiadas, que huyen de la guerra en Siria o Irak, o del terror talibán de Afganistán, “en muchos casos sin nada en los bolsillos más que las llaves de sus casas destrozadas por las bombas”. Son voluntarias durante quince días en el Victoria Social Center, el viejo hotel habilitado como centro de acogida, 930 metros cuadrados de solidaridad. Recién licenciada en Derecho Ana, estudiante de Fisioterapia Eider, se conocieron en el instituto Sancho el Mayor de Tafalla. Para entonces ya trataban de encauzar sus veranos al voluntariado. Pero no siempre fue fácil. Colaboraron con un proyecto en Granada, Ana estuvo un mes en Marruecos el año pasado, y esta primavera supieron de la labor de SOS Refugiados en Grecia. “Pero no imaginábamos esto, lo veíamos como un país idílico, no sabíamos bien...”, descubren. Pero en el número 14 de la calle Gkiifordou de Atenas no hay tiempo que perder. “Empezamos a echar una mano, con los niños, a descargar una furgoneta de alimentos cuando llega, repartir pañales, ayudar con las clases de inglés o de español...”, resumen la ingente tarea de SOS Refugiados. La organización reparte cartillas a las familias tras el preceptivo registro. Pero el aforo está ya completo. Es duro decir que no. También inevitable.


LOS IDIOMAS


Las familias tienen acceso a distintos servicios entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde. Los niños a la ludoteca donde juegan, hacen manualidades, reciben clases de inglés y salen al parque acompañados por voluntarios. El paseo es convivencia entre culturas, es asfalto. Rudo, sin concesiones, pero también es vegetación, son fuentes, es agua, son resquicios de aire libre sin temor a una frontera, a una puerta cerrada, a un alambre de espino insondable.


Entretanto, los padres aprenden idiomas. La comunicación es herramienta imprescindible para sustentar en otras tierras un proyecto de vida truncado por las bombas. Y pueden utilizar el gimnasio o la peluquería, todo dentro del calendario diseñado que trata de otorgar cierta normalidad al trayecto de estas personas.


SOS Refugiados les entrega pañales y compresas, y comida sin cocinar. Hasta finales del mes de mayo contaron con la ayuda de Zaporeak, entidad con sede en San Sebastián y delegación en Pamplona que preparaba menús calientes. Repartían hasta 650 raciones diarias. Pero el Gobierno les requirió otra licencia que implicaba obras con un alto coste. La cantidad se antojaba inasumible, de manera que debieron de cesar la actividad.


Varios refugiados son también voluntarios en el Victoria, donde este verano han podido completar el cupo de manos amigas con jóvenes llegados de Valencia, Galicia, Cataluña, Madrid, Navarra.... y con la ayuda de otras organizaciones, como Humanity Wings, de los Escolapios de Mataró. A este grupo pertenece Pep Carbó. Recuerda que cada año colaboran en un proyecto. Este año, Atenas. “Procuramos que cada semana haya ocho personas aquí, de diversos perfiles, familias, jóvenes...”, apunta mientras ejerce de portero en la primera planta del Victoria, donde están la ludoteca, la sala de cine y la de inglés para niños y adultos.


LAS DONACIONES


Para Ana y Eider la experiencia ha sido “muy especial”. “Hablas con cualquiera de los refugiados, y te cuentan su historia con una sonrisa. Me pongo en su lugar y estaría con una depresión de por vida. Y al día siguiente te ven y te dan un abrazo”, valora Eider camino del parque, cuando los niños corren y ellas sudan para no perderles de vista. “En un día pasan muchas cosas”, apunta Ana. Son emociones agolpadas una detrás de otra, tan altas como las torres de Lego de los niños en la ludoteca, tan largas como las colas que se forman en la angosta acera del Victoria, cuando los refugiados esperan ayuda. Las donaciones de comida de España merman en verano, en invierno son más frecuentes, pero los palés que llegan al cercano puerto de El Pireo se exprimen hasta el infinito en el Victoria, donde han atendido a 3.000 refugiados.
Confiesa Eider Escudero que Grecia le ha “abierto la cabeza frente a los prejuicios con la cultura árabe”. Le ha sorprendido “lo agradecidos que son”. E implora “que los ciudadanos envíen ropa, comida, juguetes.... Hace falta de todo”. El problema sigue existe. A pesar de las vacaciones.


SOS Refugiados nació con el objetivo de ayudar de manera inmediata a los que iban a desembarcar por miles a España. “Pero no llegaron”, subrayan. “Muchos de los afortunados que lograban cruzar el Egeo desde Turquía sin dejarse la vida en el mar continuaban hacia los Balcanes, camino de Centroeuropa. Y se cerraron las fronteras. Y empezaron a quedar indefinida e irremediablemente retenidos en Grecia. Meses e incluso años en espera de asilo”, explican en SOS. Hay 60.000 en la calle, en campos, en los squad o casas ocupadas y en centros.
Almacén de olimpiadas


El gobierno griego les cedió un almacén en Elliniko, en Atenas, en las instalaciones de las olimpiadas de 2004. Hasta allí llegaba la comida enviada desde España, que se reparte en centros de refugiados de Atenas, Patras, Thesalónica, Lesbos... En verano de 2017 alquilaron el local de la calle Gkiilfordou, junto a la plaza Victoria. Voluntarios trabajaron en la reforma, entre ellos Agustín Muñoz Pérez, profesor en un instituto de Madrid, que este año ha vuelto. Como Sara Campos Cancela, gallega de Santiago, estudiante de Medicina de 22 años, que llegó con varios amigos dispuesta a colaborar “en lo que haga falta”.


“Aprendimos que no solo necesitan ropa, alimento, o asesoramiento, también que les escuchemos, ser comprendidos, contar sus vivencias y angustias. Aprendimos que no eran tan distintos a nosotros, que cualquiera de nosotros podría, en el juego de la vida, ser uno de ellos”. Y, en este juego, unos y otros se toparon el 23 de julio con los devastadores incendios en la periferia de Atenas. Muerte y destrucción ante las que los refugiados mostraron su solidaridad. En Victoria los niños pintaron pancartas de duelo.

 

Cómo ayudar 
Mediante el voluntariado o económicamente, en www.sosrefugiados.org
Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra