La investigación policial confirma el parricidio de Olite pero no el motivo
La Policía Foral no halló nada en el domicilio donde ocurrieron los hechos que pudiera explicar lo sucedido


Actualizado el 20/04/2018 a las 08:53
La investigación de la Brigada de Delitos contra las Personas de Policía Foral confirma el parricidio de Olite cometido por Ciriaco Casanova Ovejas, vecino de Olite de 47 años. Tanto la inspección ocular como las pruebas halladas en el piso del matrimonio formado por Ciriaco Casanova Gaya, natural de Olite de 81 años de edad, y María Pilar (Pili) Ovejas Saez, de 71 años, y natural de Cornago (La Rioja) revelan que el arma homicida fue una pistola neumática utilizada para sacrificar ganado. La investigación no concluye las motivaciones que llevaron a Ciriaco Casanova a cometer el crimen. Entre padres e hijos no existía ninguna denuncia previa y la relación era buena, según confirmaron sus propios familiares.
En este sentido, Ciriaco Casanova participaba, junto con sus tres hermanos, del cuidado de sus padres. Valeriano Casanova presentaba principios de alzheimer y su madre, de 71 años, tenía movilidad reducida. Utilizaba silla de ruedas por un ictus.
Desde un principio la investigación apuntaba a que este suceso era “tan imprevisible como inexplicable”. El autor de este suceso tampoco dejó ninguna nota antes de quitarse la vida.
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Los agentes de la Policía Científica de la Policía Foral terminaron ayer sus diligencias. El atestado se remitirá al Juzgado de Tafalla.
El crimen se habría cometido poco antes de las 18.00 de la tarde del miércoles en el número 5 de la calle Tafalla de Olite. Sobre esa hora llegó al domicilio Javier, el tercero de los cuatro hijos del matrimonio fallecido. Él fue quien se encontró los cuerpos y avisó a SOS Navarra.
Aunque su madre aún mantenía un débil pulso, las asistencias médicas de Olite y de Tafalla no pudieron hacer nada por salvar su vida.
La investigación también ha confirmado que no había ningún signo de violencia en la vivienda que hicieran pensar que se hubiera podido producir una discusión previa a sus muertes.
Los primeros agentes de la Policía Foral que llegaron al domicilio de los fallecidos, pertenecientes a la comisaría de Tafalla, aseguraron la zona y alertaron tanto a la Policía Científica como a la Judicial.
