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Proyecto Hombre Navarra

La mayoría de atendidos por Suspertu son chicos y de entornos 'normalizados'

1.300 adolescentes han participado en el programa de prevención de Proyecto Hombre, que cumple 20 años. El abuso de drogas se alza como el primer motivo, seguido por los conflictos familiares y el fracaso escolar

El equipo de Suspertu. Desde la izda.: María Ruiz Bandrés, Sara Mendizábal Rodrigo, Garikoitz Mendigutxia Sorabilla, Sonia Ituráin Jiménez de Bentrosa y Daniel  Zunzarren Ibero.

El equipo de Suspertu. Desde la izda.: María Ruiz Bandrés, Sara Mendizábal Rodrigo, Garikoitz Mendigutxia Sorabilla, Sonia Ituráin Jiménez de Bentrosa y Daniel Zunzarren Ibero.

01/11/2017 a las 06:00

La proporción de chicos frente a chicas es de 4 a 1, y la edad media ronda los 16 o 17 años. “Cuanto más baje, mejor, porque supone que antes se empieza a intervenir”. Lejos de los prejuicios que se puedan tener, las familias que recurren al apoyo del programa de prevención para adolescentes que tiene Proyecto Hombre, Suspertu, responden a un perfil sociodemográfico “totalmente normalizado”. El 95% convive con el hijo para el que se solicita ayuda y el su nivel cultural es medio-alto; laboralmente están activos y tienen estructuras familiares en su mayoría nucleares. Son padres que llegan “con una elevada sintomatología psicológica asociada” , “especialmente las madres”, con áreas como el trabajo, la vida de pareja y familiar o el tiempo libre “muy afectadas”. Los jóvenes llegan, a su vez, “con mucho malestar psicológico”, que se traduce en “rabia contenida, enfado, niveles de hostilidad muy altos y comportamientos obsesivos”, entre otros.

Así lo pusieron este martes de relevancia los integrantes del equipo de Suspertu, que celebra este año sus 20 años de andadura. A lo largo de este tiempo han atendido a unos 2.300 adolescentes, de los cuales, 1.304 han participado en el programa de forma intensiva. El adjetivo no es gratuito, porque es precisamente el que define el trabajo que se realiza “con las familias”, no sólo con los adolescentes. “Los padres vienen por aquí casi más que los propios chavales”, sostuvo Garikoitz Mendigutxia Sorabilla, director de Suspertu, acompañado en la rueda de prensa por Sonia Ituráin Jiménez de Bentrosa, psicóloga y terapeuta, y por Alfonso Arteaga Olleta, profesor de la Universidad Pública de Navarra.

El principal motivo por el que se acude a Suspertu sigue siendo, igual que hace 20 años, el consumo de drogas. “El perfil no ha cambiado significativamente en este tiempo, aunque sí es verdad que ahora las conductas que motivan la consulta son más amplias, tengan asociado o no el consumo”, concordaban Mendigutxia y Arteaga, exmiembro de Suspertu. La segunda motivación son los conflictos familiares y el tercero, el fracaso escolar (sólo el 11% ni estudia ni trabaja), pero pueden entrar en juego también los problemas con la justicia, de autocontrol, etc.

EL ESTILO PERMISIVO, NOCIVO

Una investigación que ha servido de base para la tesis doctoral de la psicóloga Sonia Ituráin pone de manifiesto, tal y como se detalló este martes, que aquellos padres que ejercen un estilo educativo permisivo sufren en sus propias carnes un efecto nocivo, ya que se relaciona con mayores niveles de afectación emocional y psicológica y de estrés parental. Sin embargo, aquellos que adoptan un estilo ‘democrático’ presentan menos sintomatología de este tipo y menos inadaptación.

Además, el estudio, elaborado sobre una muestra de más de 300 familias, constata también la eficacia del programa que desarrolla Suspertu. En concreto, al término de la intervención y ya en la fase posterior de seguimiento, todas las variables que se estudian (educativas, de comunicación, emocionales, psicológicas) presentan resultados mucho mejores tanto en el caso de los padres como de los hijos.

 

No ven “un perfil propio” de abuso tecnológico

 

 

A pesar de la preocupación social que existe por la adicción a las nuevas tecnologías, este martes en Suspertu confesaban que ellos no han detectado algo que pueda considerarse “un perfil propio” de estas características. “Lo cierto es que nosotros no tenemos esa demanda concreta. Sí es verdad que tenemos chicos que vienen con otra serie de conductas de riesgo, como los consumos y que, además, suelen tenerlas también con las nuevas tecnologías, especialmente con las apuestas por internet o el juego on line”, especificó el director de Suspertu.

Alfonso Arteaga, profesor de la UPNA, quiso por su parte recordar que “cuando se habla de adolescencia y de prevención, el concepto de adicción suele ser raro”. “Hablamos de abusos, de conductas de riesgo, de usos poco adecuados, y con las nuevas tecnologías ocurre lo mismo, que suele ser una más”, sostuvo.

SIN TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

Los adolescentes que acuden a Suspertu suelen presentar baja autoestima, son impulsivos y tienen poca tolerancia a la frustración. Viven “muy centrados en el presente”, “con escasa percepción de las consecuencias de sus actos a largo plazo”. “Yo diría que se trabaja con adolescencias problemáticas, más allá de que con el paso de los años se pueda modificar algo el tipo de consumos o cambie algo la fotografía”, añadió.

 

La marihuana, la droga ilegal más consumida

 

 

La mayoría de los adolescentes entre los 14 y los 18 años no consumen drogas, salvo alcohol. Es una de las conclusiones que arroja un estudio que Suspertu ha realizado en siete centros escolares de toda la geografía navarra, con el objeto de analizar comportamientos de riesgo.

Las sustancias de mayor consumo son el tabaco y el alcohol, en mayor proporción esta segunda. La droga ilegal más consumida es la marihuana pero, aun así, el 71% de estos jóvenes nunca la han probado y sólo el 4,3% reconoce un consumo diario. El resto de sustancias tiene un consumo “residual”.

MÁS ALLÁ DE LA SALUD

Aunque consumir drogas se suele considerar como un problema de salud, este estudio revela relaciones significativas con otras esferas de la vida. Por ejemplo, en el plano educativo, cerca del 60% de los alumnos que han consumido cannabis han repetido algún curso y los índices de absentismo son mayores. En el terreno judicial, el 26% de los consumidores han tenido problemas legales y en el de la salud mental, hay más diagnósticos. Por último, los adolescentes que consumen cannabis y alcohol tienen conductas de riesgo (robos, relaciones sexuales de riesgo) en una proporción que cuadruplica al resto.

 

Jornada en la UPNA el 17 de noviembre

 

La III Jornada de Prevención de Conductas de Riesgo en Adolescentes, coorganizada por Suspertu, el Instituto Navarro de Salud Pública y Laboral de Navarra y la UPNA, tendrá lugar el viernes 17 de noviembre en El Sario. Está abierta profesionales, organizaciones, entidades, estudiantes y también al público general. Lleva por título ‘Adolescencia y Drogas: Prevención basada en la evidencia’ y, en este marco, tanto Garikoitz Mendigutxia como Sonia Ituráin, ambos de Suspertu, presentarán sus tesis doctorales, cuyos resultados avanzaron ayer en la rueda de prensa.

 

 


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