La diáspora
Un estudiante navarro de Ingeniería Industrial en Michigan
Declarado admirador de la cultura “competitiva, sana y trabajadora” en EE UU, Pablo Rípodas Laquidain cree que a la sociedad americana le falta lo que abunda en Navarra en cuanto a la vida social con amigos y familia


Actualizado el 16/10/2017 a las 06:00
Tras completar su tercer curso de Ingeniería Industrial en la Lawrence Technological University, situada en la localidad de Southfield en el estado de Michigan (EE UU), Pablo Rípodas Laquidáin (Pamplona, 1996) tuvo el pasado verano su primer contacto con el mundo laboral. En vez de volver a Pamplona, como hizo en años anteriores, se buscó trabajo como becario en una empresa de automoción, donde tuvo la oportunidad de empaparse de la cultura “competitiva, sana y trabajadora” que impera en Norteamérica. Aunque eso no quita para que no vea tan bien que el modelo privado en la educación y la sanidad tenga “precios muy poco asequibles”.
“Aquí se reconoce y se premia que las cosas se hagan bien”, afirma Pablo, lo que a su juicio lo convierten es uno de los principales atractivos del país y que no duda en calificar de “envidiable”. Y esa misma cultura “de la honestidad” se respira en la universidad, donde “rara vez” se copia en un examen o se plagian deberes, ya que “los americanos son muy orgullosos de su trabajo y no permiten que les pisoteen con trampas”.
En su cuarto año de estudios superiores en EE UU, asegura no arrepentirse de haber cruzado el charco para ampliar horizontes. Tomó la decisión de hacer la carrera en Michigan siguiendo la estela de su hermano mayor, Íñigo, que actualmente trabaja en la escudería de Tommi Makinen-Toyota en Finlandia. Pablo puso toda la carne en el asador y logró una beca “mezcla de académica y deportiva” que cubriera los gastos de la matrícula, muy elevados y que normalmente los estudiantes estadounidenses pagan con créditos personales. Le facilitó las cosas su trayectoria como jugador de fútbol desde los 6 hasta los 18 años en el San Juan y la Mutilvera, aunque para conservar esta ayuda debe mantener un elevado rendimiento académico y deportivo: “Aquí nadie te regala nada”.
Pablo es actualmente el capitán del equipo de fútbol de la Lawrence Technological University, actividad que compatibiliza con sus estudios y una amplísima agenda social. Además de embajador de la Cruz Roja Americana, es el presidente de la Asociación de Atletas, senador en representación de los intereses de los alumnos en el Gobierno de Estudiantes, vicepresidente de la Asociación de Estudiantes de Habla Hispana y cofundador y miembro del Consejo de Estudiantes para la Filantropía. Este despliegue de energía le deja poco tiempo para el ocio, aunque siempre encuentra un hueco para ver deportes con los amigos y salir a cenar “si los partidos del fin de semana lo permiten”.
Una vez concluya sus estudios de ingeniería, prevé dedicar otros dos cursos a realizar un máster y, posteriormente, afrontar su etapa profesional. Reconoce que le encantaría “seguir viajando por el mundo durante un tiempo” antes de asentarse de vuelta en Pamplona. A pesar de su espíritu inquieto, echa de menos costumbres como el juevintxo: “Representa lo que aquí no hay, ir a tomar algo con tus amigos, disfrutar de la compañía y una buena comida”.