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Entrevista
Bullying y ciberbullying

Óscar Azparren: “El silencio de los demás es lo peor para quien sufre acoso”

Pasó buena parte de su infancia buscando un refugio que lo liberara de ser el blanco de las burlas y agresiones de sus compañeros. Ahora ha decidido contar su experiencia en un libro que espera “llegue a los adolescentes”

Entrevista a Óscar Azparren

El periodista navarro habla sobre su libro, 'Sombras de un pasado', en el que cuenta en primera persona su experiencia con el acoso escolar.

Diario de Navarra
Óscar Azparren, graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra y autor del libro sobre su experiencia como víctima de acoso escolar 'Sombras de un pasado', trabaja en la Cadena SER.

Óscar Azparren, graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra, trabaja en la Cadena SER.

Actualizada 22/09/2017 a las 10:28

Hace años que Óscar Azparren Barrena (Pamplona, 1994) escribe sobre el acoso. Primero, en su blog (maminuto.wordpress.com), aunque le costó “desnudarse” y poner la primera persona a sus reflexiones. Después, en un puñado de folios que guardaba para sí, pero que un día pidieron crecer para contarlo todo sobre aquellos años infantiles marcados por la angustia en un colegio público de Pamplona. El resultado verá la luz a finales de octubre bajo el título de Sombras de un pasado, un libro autopublicado por este recién graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra que sueña con “presentar un informativo”.

¿Cuándo ocurrió el acoso?

Entre 3º y 5º de Primaria. Antes, ya había muestras de que yo intentaba amoldarme y no había manera. Pero que una persona tenga problemas de integración no es acoso, hay que diferenciar. Yo era una chaval alegre, muy hablador, detallista. No era el típico chico tímido, pero no me gustaba jugar al fútbol y soy muy patoso. Cuando ya comenzaron a acosarme, sí me volví un niño retraído.

¿Cómo empezó?

Al principio era algo psicológico, un todos contra mí. Empujones, burlas, no dejarme jugar. Lo típico. Había un cabecilla que decidió que todo el que no fuera contra mí lo iba a pasar mal. Yo lo comentaba en casa, pero mis padres trataban de quitarle hierro y el colegio, aunque sabía lo que sucedía, no quería verlo. Decían que me lo inventaba, que era un exagerado, un hijo único que buscaba llamar la atención. Hubo una temporada que me sentí bastante solo. Mis padres debieron de pasarlo bastante mal, pero tampoco encontraron apoyo para poner remedio a la situación.

¿Cuál fue el detonante para tomar medidas?

Que empezaron las agresiones físicas. Me clavaron un boli en el oído, me lanzaron un cuchillo al ojo en el comedor, me amenazaron con una navaja. La más gorda fue cuando me pegaron con una matrícula en la cabeza y caí desmayado. Aquella vez ni siquiera querían llamar a mi madre. Otra vez, jugando a pillar, le bajé un poco sin querer el pantalón a un compañero. ¿Cuál fue el castigo? Ponerme en un banco delante de toda la clase con los pantalones bajados. La profesora me dijo que si lloraba, también me bajaba los calzoncillos. He hablado años después con la que era la directora entonces, y me dijo que ella no vio nada de eso. Claro que lo vio.

¿Cómo se sentía?

Fatal, insignificante, sin motivación. No he tenido infancia, siempre me he relacionado con gente mayor. Mi único refugio era el pueblo de mi madre, Lezáun, a donde íbamos el fin de semana y los veranos. Allí era otra persona y todavía sigue siendo un sitio muy especial.

¿Ningún compañero se posicionó con usted, actuó como aliado?

Había un chico, pero estaba muy amenazado. A veces quedábamos, pero procuraba que fuera en casa de alguno de los dos, para que nadie nos viera. Tenía miedo.

¿Hubo mucha gente que actuó como cómplice con su silencio?

El silencio es lo peor de todo, el de los profesores, el de la gente de clase. Desde mi perspectiva actual, no lo entiendo; pero cuando tienes esa edad y estás en ese ambiente metido, la cosa es distinta.

¿Cuándo terminó el acoso?

Me cambiaron de colegio en 6º de Primaria. Llegué al centro nuevo en un curso complicado, con los grupos ya hechos, y me convertí en un marginado. En 1º de Bachiller repetí curso y, aunque tenía pánico a caer otra vez en una clase distinta, fue genial. Por fin encontré un grupo y empecé a ser yo.

¿Cree que la sensibilidad hacia el acoso escolar ha cambiado mucho en estos años?

De forma teórica, sí; en la práctica, no. Hay muchos programas, mucha teoría, asociaciones, charlas, folletos y protocolos, pero creo que con eso no se termina el problema.

¿Y qué se puede hacer?

Planteo una pregunta. ¿Por qué cuando hay un problema se tiene que marchar el acosado? ¿Por qué tienen que ganar los acosadores? ¿Por qué no se les echa a ellos? ¿Cómo un centro permite eso?

¿La responsabilidad es del centro, entonces?

La primera responsabilidad es de los padres, que tienen que educar a los hijos y, ante la primera sospecha, no cerrarse en el ‘mi hijo es el mejor, mi hijo no hace eso’. Pero después está el centro, que tiene que tener profesionales capaces de enfrentarse a estas situaciones. Reconozco que el problema es muy complicado.

¿El acoso ha marcado la persona que es hoy en día?

En la Universidad me integré muy bien. He pasado de ser alguien que siempre se escondía a hacer Periodismo para ponerme delante de una cámara o un micrófono, y me encanta. El proceso de cambio ha sido brutal. También fue clave el apoyo del psicólogo Emilio Garrido. Gracias a él conseguí dormir solo, porque antes tenía que compartir cama con mi padre o con mi madre. También tengo la autoestima por los suelos y estoy continuamente preguntándome qué pensarán los demás sobre mí, y agota mucho. Eso es lo negativo.

¿Pero hay positivo?

En mi caso, sí. Me ha hecho tener un sexto sentido, algo así como un arma secreta para relacionarme con los demás. Además, creo que la gente que logra sobrellevar el acoso se convierte en un gran apoyo para otros.

¿Ha sentido alguna vez la tentación de vengarse?

Nunca. En aquel momento me hubiera gustado que desaparecieran de mi vida, pero nada más.

¿Qué recomendaría a alguien que esté pasando por lo mismo?

Por supuesto, contarlo; y saber que es algo pasajero, que terminará antes o después. Pero apelaría también a quienes están viendo esa situación, porque su testimonio puede tener mucho valor. No es lo mismo que te acosen 10 y que 90 miren para otro lado, que que te acosen 10 y esos 90 estén contigo. El silencio es lo peor para la persona que está sufriendo acoso.

 

‘Coque’ de ‘La que se avecina’ firma un capítulo

 

 

Sombras de un pasado se publicará a finales de octubre con una tirada inicial de 500 ejemplares. “Los venderé a 10 euros a través de mi correo electrónico (oscarazparren@gmail.com)”, explica el autor. El volumen, de unas 100 páginas, cuenta con un prólogo del psicólogo Emilio Garrido y la introducción es obra de Nacho Guerreros, el actor que da vida a Coque en la serie ‘La que se avecina’, también víctima de acoso escolar. Además, hay un capítulo en el que colaboran periodistas como África Baeta (ETB), Fernando Ballesteros (TVE) y José Luis Gómez (13TV).

 

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