Muere un motorista de Irurtzun de 19 años en un accidente en San Cristóbal

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Muere un motorista de 19 años en un accidente en San Cristóbal

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Rubén Elizari

Actualizado el 21/07/2017 a las 09:29

El viernes de la semana que viene, el día 28, Imanol Gárate Lamberto, habría cumplido 20 años. El joven, de 19 años de edad, empadronado en Irurtzun y vecino de Huarte, falleció en un accidente de moto ocurrido en la noche del miércoles en la bajada del Fuerte San Cristóbal, en el monte Ezcaba. Agentes del equipo de atestados de la Policía Foral investigan lo ocurrido.

El joven acabó su jornada laboral en el lavadero de la gasolinera de Villava el miércoles sobre las 21.15 horas. Según el relato de su padre, Eusebio Gárate, el joven salió, “como otros tantos días”, a dar una vuelta con su moto, una Suzuki GS 500. No llevaba teléfono móvil. Lo había dejado en casa.

Desde su lugar de trabajo, Villava, se dirigió hacia el Fuerte San Cristóbal, una ruta que solía hacer con frecuencia. El camino que conecta la urbanización de Artica con el edificio militar se encuentra en muy mal estado, tal y como advierte una de las señales. Debido al terreno sinuoso y a los múltiples baches, la velocidad se encuentra limitada a 40 km/h.

A una hora sin determinar, y ya cuando bajaba por la carretera que conduce desde el Fuerte de San Cristóbal a Artica, se salió en la primera de las curvas, bien asfaltada y sin baches. El desnivel medio en este tramo es del 7,8%. En vez de girar, continuó recto por un sendero -es el que conecta el monte Ezcaba con Orvina- hasta que acabó chocando. Aunque llevaba casco, salió despedido por el impacto. Murió en el acto. Sus amigos sospechaban ayer que la causa del accidente pudiera haber sido que un animal se hubiera cruzado en su trayectoria.

A las 6.46 horas de ayer, un vecino de 60 años de Orvina y que pasea todas las mañanas por este monte, el Ezcaba, encontró el cuerpo sin vida del joven. Alertó al teléfono de emergencias del Gobierno de Navarra. Hasta el lugar acudió una patrulla de Policía Foral, que después, solicitó la presencia de atestados.

A las 15.30 horas de ayer aún había restos de la moto en el lugar del suceso. Con el fallecimiento de Imanol Gárate ya son 17 las personas que han muerto en las carreteras navarras en lo que va de año.

Estudiante de Donapea

 

Pese a su juventud (28 de julio de 1997), Imanol Gárate Lamberto era un experto motorista. “Desde que era pequeño las ha conducido”, contaba su padre. Esta era la segunda motocicleta que había adquirido. Lo había hecho con el dinero que ganó durante el verano pasado trabajando en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) de Noáin. Exalumno del IES Pedro de Ursúa, de Mendillorri, le faltaba un año para terminar sus estudios de mecánica en el FP Donapea. Desde marzo los compatibilizaba con el trabajo en la gasolinera de Villava, donde cubría la baja de su padre, con el que vive en Huarte. El fallecido tenía una hermana mayor, Itxaso. Entre sus aficiones, además del mundo motor, se encontraba sobre todo la caza, afición que practicaba junto con su padre, y la informática. “Tenía un gran corazón. Ayudaba a todo el mundo. Era un joven muy sano. Ni bebía ni fumaba”.

“Le ha tenido que sorprender algo en la curva para salirse recto”

 

La muerte de Imanol Gárate Lamberto sorprendió a su amigo Miguel Gallo Valdés a las nueve y media de la mañana, desayunando. “No me lo podía creer”, recordaba. Miguel conocía a Imanol desde hacía años y ambos compartían su afición por las motos. “Era responsable y trabajador y conocía bien esta carretera”, apuntaba. “Algo le ha pasado. Algo le ha tenido que sorprender en la curva para salirse recto”.

Seis horas después de conocer la noticia, “con la idea de estar y rendirle un homenaje” en el mismo lugar de su muerte, Miguel subió a su moto y condujo hasta la última curva antes de coronar la cima del monte. Allí, gracias a la orientación de uno de los dos testigos que vieron el cuerpo a las seis de la mañana, pudo ubicar el punto exacto del accidente: un camino de tierra y piedras que lleva a Orvina. A las 15.30 horas recogió los últimos pedazos de la moto que quedaban en el suelo y dedicó a su amigo un momento de recogimiento. “La mayoría de los jóvenes motoristas no somos unos locos. Imanol era prudente y responsable”, expresaba, llevándose la mano a la cara. “Algo le ha ocurrido para desviarse de la curva...”, reiteraba. Mañana (por hoy) los amigos de Imanol tienen previsto hacerle un homenaje en fiestas de Irurtzun.

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