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Camino de Santiago

Así funciona la seguridad en la 'calle Mayor' de Europa

Policía Foral, Guardia Civil y Bomberos velan por los miles de peregrinos que cruzan Navarra a diario

Dos agentes de la brigada de protección Medioambiental de Policía Foral patrullan en el alto de El Perdón junto a la escultura monumento al peregrino, obra de Vicente Galbete.

Dos agentes de la brigada de protección Medioambiental de Policía Foral patrullan en el alto de El Perdón junto a la escultura monumento al peregrino, obra de Vicente Galbete.

Actualizada 23/02/2017 a las 16:26

En la lista de asuntos pendientes de Policía Foral aún se encuentra la investigación de un hombre que robó e intentó agredir sexualmente a una peregrina de nacionalidad coreana el pasado 21 de enero cuando estaba llegando a Los Arcos. La pregunta que se encuentra detrás de este suceso es si los casi 150 kilómetros de Navarra por los que transcurre el Camino de Santiago entre Valcarlos y la muga con La Rioja -es el camino francés- son seguros. Esta reflexión parece aún más necesaria a la vista de las últimas estadísticas que indican que la cifra de peregrinos que inician la Ruta de las Estrellas no para de incrementarse año tras año. A lo largo de todo 2016, un total de 66.646 peregrinos sellaron su credencial en la Colegiata de Roncesvalles, un nuevo récord histórico. Esta cantidad equivale al triple de los habitantes con los que cuenta Barañáin, por ejemplo, o más de tres veces el aforo de espectadores del estadio de El Sadar.

El clérigo alemán Hermann Künig Von Vach escribió en 1495 una de las más famosas guías de peregrinación. Indicaba los trayectos menos ingratos, aconsejaba sobre dónde alojarse y sobre todo, advertía de los pícaros que rondaban la ruta. Más de 520 años después cualquiera de las guías de peregrinación que pueden encontrarse en cualquier librería siguen aconsejando sobre cómo prevenir los hurtos, dónde se debe llevar la documentación o con cuánto dinero se debe recorrer cada etapa.

Quienes velan por la seguridad de los peregrinos en Navarra son, además de bomberos, Guardia Civil y Policía Foral. Durante todo 2016 Policía Foral registró un total de 29 denuncias. O dicho de otro modo. Al mes se registran una media de 2,4 denuncias. El hurto del teléfono móvil o la pérdida de la cartera suponen la principal actividad policial que genera la ruta jacobea a su paso por Navarra.

Ahora bien, ¿una treintena de denuncias al año es un número elevado o reducido? La tasa de criminalidad de España se situó el año pasado en 43,7 delitos por cada 1.000 habitantes. Si el Camino de Santiago a su paso por la Comunidad foral fuera una ciudad, su tasa de criminalidad sería de 0,43 por cada millar de peregrinos, 43 puntos más baja que la de España. O dicho de otro modo. Sólo el 0,043% de los peregrinos que pasan por Navarra ha sufrido algún percance que ha requerido ser denunciado, cifra muy lejana de, por ejemplo, el 26% de Badajoz, una de las ciudades más seguras de España. “El Camino de Santiago es seguro”, afirman desde Policía Foral con las cifras en la mano.

El Camino de Santiago, “la calle Mayor de Europa”, como lo consideró la Unesco en 1993 designándolo Patrimonio de la Humanidad, también es una caja de resonancia que concede a los delitos un efecto multiplicador, como ocurrió con el crimen de una peregrina estadounidense en Astorga en 2015. Así funciona la seguridad a lo largo de los 150 kilómetros del Camino de Santiago a su paso por Navarra

EN EL ADN POLICIAL

Un mural de unos dos metros y medio de ancho por uno y medio de alto, sirve para decorar una de las salas de la comisaría de Policía Foral de Beloso, en Pamplona. En él aparece una decena de fotografías en blanco y negro que recogen diferentes momentos de trabajo de los “agentes pioneros” del cuerpo. En una de esas imágenes se puede ver a un casi irreconocible Gerardo Goñi, anterior jefe del cuerpo y ahora, comisario de la brigada de protección medioambiental. Aparece sonriente junto a a otros compañeros en un momento de descanso de una jornada de verano. Todos, sentados en el suelo, utilizan un Land Rover para apoyarse. La foto se tomó en 1990, en los primeros compases de la recién creada brigada: “Teníamos mucha pasión y poca cabeza”, recuerda el propio Goñi entre risas.

Uno de los primeros cometidos que les encomendaron fue la vigilancia y protección de los peregrinos del Camino de Santiago: “El año 1993 fue Año Jacobeo. Nos tocó participar en la reunión de organización de seguridad con otras policías. Siempre hemos tenido muy interiorizado el tema de la seguridad”.

La seguridad empieza con la prevención. Por eso, justo después de las Javieradas, los agentes de la patrulla ecológica recorrerán todo el Camino de Santiago para “ver los efectos del invierno”, como explica el responsable de la unidad, y comprobar si la señalización no se ha deteriorado.

Sólo el año pasado los agentes de esta brigada de Policía Foral realizaron más de 200 patrullajes. La máxima que impera en el cuerpo autonómico es “ofrecer cercanía con el peregrino”. “Es importante que los peregrinos sepan que cuentan con alguien que les puede ayudar si se desorientan, si sufren una torcedura de tobillo o tienen cualquier problema”, cuenta el jefe de la brigada.

La brigada de Medio Ambiente y la de Seguridad Ciudadana programan patrullajes cuatro veces por semana, tanto en el propio camino como en albergues y la zona de Roncesvalles, Burguete, Pamplona, Cizur Menor y Puente la Reina. “Incidimos mucho en todo lo que tiene que ver con la prevención. Les aconsejamos que pongan en práctica medidas de seguridad como no dejar las bicis sin candar o las mochilas a la vista”, dice un agente.

Si el Camino de Santiago es la “calle mayor de Europa”, los albergues actúan como faros, en muchas ocasiones salvadores, para los peregrinos. Charo Gambart Zozaya, hospitalera del albergue de peregrinos de Monreal con más de 15 años de experiencia, lo sabe bien. Relata que podría contar “mil y una anécdotas” que ejemplifican que la seguridad del Camino de Santiago es efectiva. Y en concreto, recuerda una que ocurrió en abril de 2014, y que recoge la hemeroteca de este periódico.

Ya había anochecido y un peregrino de 64 años de nacionalidad holandesa y que tenía una reserva para pernoctar en una casa rural, no había aparecido. Tampoco respondía al teléfono móvil. Hasta su albergue acudió el propietario del establecimiento hotelero, y le preguntó si tal vez había pasado por ahí. No había ni rastro. Telefonearon al 112 y, de inmediato se puso en marcha el dispositivo de búsqueda habitual en el que participan agentes de Policía Foral, Guardia Civil, bomberos, voluntarios y perros de salvamento. El peregrino fue localizado 24 horas después. ¿Dónde? En su casa. “Estaba cansado, vio un autobús y decidió regresar a su país. No lo comunicó a nadie”.

Este es solo un ejemplo de la importancia de los albergues. Ellos son centros neurálgicos del Camino de Santiago para los peregrinos. “También intentamos coordinar con el personal de los albergues cualquier dato de interés sobre sospechosos, vehículos o actitudes delictivas con el fin de que nos los hagan llegar para tenerlo en cuenta”. Los agentes que se encargan de esta labor son, sobre todo, los agentes de la brigada de Seguridad Ciudadana.

RESPUESTA EFECTIVA

Por su parte, Guardia Civil puso en marcha el año pasado y por primera vez un plan específico. Se denominó Plan de Seguridad Jacobea 2016. Este plan, actualizado en 2017, consiste, entre otras acciones, en difundir carteles informativos para que los peregrinos puedan recurrir a ellos en caso de cualquier problema.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando un asunto sin resolver, como el del agresor a peregrina coreana puede trascender las fronteras de Navarra? “Si hubiese un caso que nos preocupa, lo más efectivo es una llamada de teléfono”.

Resulta relativamente sencillo encontrar en Navarra noticias sobre búsquedas de peregrinos, rescates o incluso accidentes por negligencias atribuibles al factor humano, pero no así casos que generen actividad policial. Uno de los últimos casos que preocuparon en Policía Foral fue el de un exhibicionista que hizo saltar las alarmas. Ocurrió en 2005. El número de denuncias por este asunto había aumentado ¿Cómo dar con él? Dos mujeres, agentes de la Policía Foral, cambiaron su uniforme por el atuendo de una peregrina. Juntas, se lanzaron al camino durante varios días hasta que consiguieron detenerle. “La seguridad volvió al Camino”.

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