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El chabolismo urbano en Pamplona desafía al sistema de protección social
¿Cómo evitar que haya personas malviviendo entre escombros y basura?


Actualizado el 03/02/2017 a las 09:48
En pleno centro de la ciudad, ocultas en viviendas abandonadas o en un solar discreto, grupos de personas han vivido entre escombros y basura en los últimos meses en diferentes puntos de Pamplona.
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Ha ocurrido al menos en tres ocasiones: en una finca junto al Club de Tenis y en sendas casas en ruinas en la cuesta de Beloso y en la de Curtidores. Ni la Administración ni las organizaciones sociales descartan que hoy existan más casos de chabolismo urbano, ni que se vuelvan a reproducir.
De hecho, días después de que los accesos a la casa de Curtidores fuesen cerrados, al menos una persona ha logrado esquivarlos y la utiliza para dormir pese a las bajas temperaturas que se han experimentado en las últimas semanas y ante el progresivo deterioro de la estructura tras las lluvias.
“Que haya una persona en Curtidores es un caso de desprotección que no se puede permitir”, considera Rubén Unanua, vicepresidente de la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión.
Colectivos vulnerables
En los tres casos ocurridos en los últimos seis meses, las personas sin hogar eran de origen extranjero, un colectivo especialmente vulnerable en estos momentos, como subraya Josune Anocíbar Blanco, trabajadora social de Cruz Roja Navarra.
“La crisis ha influido de forma determinante en el proceso de integración de muchas personas inmigrantes. Por una parte, no pueden mantener sus permisos de residencia al perder el trabajo. Por otra, las personas recién llegadas, obligadas a demostrar una residencia continuada en el país de tres años antes de poder regularizarse, no tienen medios para subsistir”, añade Anocíbar.
1.¿Existen alternativas a la oferta actual de los servicios sociales?
2. ¿En qué otros lugares de la Comarca de Pamplona malviven personas sin hogar?
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Javier Erro, sociólogo de la UPNA que lideró el estudio, explica que entonces “aparecía un perfil ligado a personas de origen extranjero” que solían permanecer en grupos pequeños “para no llamar demasiado la atención y no causar molestias”.
“Les facilitamos ayuda”
Conchi Igea, trabajadora social de Cruz Roja Navarra con una experiencia de 30 años en el sector, recuerda que “siempre llegan noticias de personas que están debajo de un puente o de que se ha asentado un grupo en tal sitio. No es habitual, pero sí se presentan casos así. Encuentras personas sueltas, más cuando se cronifica la exclusión y no se dan soluciones definitivas”.
“Cuando tenemos conocimiento, vamos y les facilitamos ayuda, como en el caso del Tenis o en la Milagrosa, donde hubo hace varios años un pequeño asentamiento de rumanos”, describe Igea. También menciona que en Echavacoiz, hace unos diez años, detectaron que había unas casas cerca de las vías ocupadas por un grupo de inmigrantes y una persona que dormía bajo el puente del Sadar.
Desde la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza, Rubén Unanua añade que se han dado casos puntuales de personas viviendo en bajeras, en solares o en lomas con tiendas de campaña. “Son sucesos aislados, pero puede haber más y en cualquier momento puede ocurrir de nuevo”, destaca.
En opinión del delegado de Cáritas Ángel Iriarte, “las personas que no tienen derecho a percibir ninguna ayuda pública”, por no estar en el padrón o no contar todavía con los años de empadronamiento requeridos, “sobreviven como pueden”.
¿Cuántos lugares inseguros como los mencionados hay en Pamplona y cuántas personas viven en ellos?
Una familia de ciudadanos rumanos acampó en el solar del Tenis durante meses/ L. Carmona
“Hay un listado de máximo 50 personas que sabemos que están en la calle. Puede ser en un cajero, una pensión o habitación de forma temporal, no pernoctan cada noche al aire libre”, explica Idoia Saralegui, técnica de Alta Exclusión del Ayuntamiento de Pamplona.
“Estos tres casos (Tenis, Beloso y Curtidores), mediáticamente fueron muy vistosos, pero estaban detectados y se llevaban trabajando mucho tiempo”, asegura Saralegui. El Ayuntamiento de Pamplona dedica dos educadores de calle a recorrer la ciudad de día y de noche para localizar y atender a personas que duermen en la calle. “A partir de ahora, se valorará que haya tres”, anuncia Saralegui, ya que “está creciendo la intensidad de las intervenciones”.
“Cuando alguien se encuentra en la calle suele ser una decisión personal. No podemos hacer caridad, ofrecemos alternativas, damos información y les acompañamos en sus decisiones personales, respetándolas”, resume la técnica de Alta Exclusión.
Elección condicionada
Sin embargo, la coordinadora de proyectos de París 365, Eliana Alemán apunta que hay elecciones muy condicionadas. “Considerar que una persona que tiene un problema de consumo elige libremente es muy complicado, ¿hasta qué punto puede elegir?”.
Según el estudio 'Bajo un cielo abierto', del Observatorio del fenómeno del sinhogarismo en Pamplona de 2014, “nueve de cada diez personas con las que se trabaja en el servicio (del Centro de Personas Sin Hogar) muestran síntomas de problemas de salud mental”. De hecho, desde hace ocho meses, una enfermera de la Red de Salud Mental acude semanalmente al albergue.
El representante de la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza reconoce que para ellos, “es muy difícil adaptar los recursos”. “Hay gente que se queda fuera del sistema”, señala Unanua.
Una idea sobre la que profundiza Jesús Sandín, responsable del programa de personas sin hogar, de la organización madrileña Solidarios para el Desarrollo.
“Nuestro sistema de protección social es insuficiente. Llevamos 200 años tirando del sistema de albergues y con el discurso de que la gente está en la calle porque quiere. La gente no está en la calle porque quiere, sino como resultado de un proceso muy complejo de pérdidas y hay que preguntarse qué alternativas les damos y si les sirven de algo”.
El chalé de Beloso fue derruido en diciembre tras la denuncia de ocupación/ E. Buxens
Sandín ejemplifica cómo, concretamente, las familias gitanas de Europa del Este “no van a acudir a una red de recursos normalizada, porque está pensada para personas solas y sin vínculos, justo lo contrario de lo que son ellos”.
Desde el 1 de noviembre hasta el 1 de marzo, se activa el protocolo de Ola de frío y todas las personas que están en Pamplona pueden dormir en el Centro para personas sin hogar situado en Trinitarios.
En dicho albergue se les ofrece alojamiento, manutención y actividades ocupacionales. Hay programas para itinerantes, que pueden dormir tres días y luego se les facilita un billete de autobús para su próximo destino; y estancias de hasta seis meses para empadronados.
El sociólogo de la UPNA Javier Erro explica que acudir a los servicios municipales significa para personas en riesgo de exclusión “reconocerse institucionalmente como persona sin techo y eso, psicológicamente te destroza”.