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La magia de los "bertsos" hecha cine

  • La película "Bertsolari", del cineasta guipuzcoano Asier Altuna, traslada a la pantalla la emoción de improvisar versos en euskera. Avalada por el Festival de San Sebastián, el viernes llega a los cines.

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El director guipuzcoano Asier Altuna posa en Pamplona junto a l cartel de la película, que muestra a un bertsolari caminando por la "cuerda floja" en el momento de crear los bertsos. CALLEJA
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La bertsolari Miren Amuriza, en la escena del acantilado, rodada en la cantera navarra de Aldatz. TXINTXUA FILMS
  • NEREA ALEJOS . PAMPLONA
Actualizada 12/10/2011 a las 01:02

NO parecía fácil hacer una película sobre el bertsolarismo, y menos aún relatar las claves de ese mundo a través de un viaje emocional. Es lo que ha logrado Bertsolari,estrenada con éxito en el Festival de Cine de San Sebastián y que estará en la cartelera a partir del viernes. El cineasta guipuzcoano Asier Altuna (Bergara, 1969) ha trasladado a la pantalla el complejo entramado que se pone en juego a la hora de recitar versos en euskera ante un público expectante.

Lo hace además con una propuesta muy visual y poética, rica en metáforas que fueron surgiendo a raíz de las propias palabras con las que se expresaban los bertsolaris a la hora de retratar sus sensaciones. Además, Altuna decidió trasladar el espíritu de improvisación al propio rodaje de la película, a medida que se iba alimentando de las conversaciones con bertsolaris y expertos.

Ese "saber adónde ir, pero no cómo llegar" es fiel reflejo de la manera de actuar del bertsolari, que empieza a componer sus bertsos pensando en el final. "Como creador, aprender a improvisar ha sido un ejercicio muy interesante. Me dejé llevar por la intuición", contó Asier Altuna durante la presentación de Bertsolarien Pamplona, la semana pasada.

Altuna, que se dio a conocer con la exitosa comedia Aupa Etxebeste! (2005), dirigida junto a Telmo Esnal, ha explorado una manera distinta de crear una película, dejándose llevar por la imaginación y cierto surrealismo. Incluso el propio montaje de Bertsolari se dejó sin "afinar" del todo.

"La bertsolaritza tiene mucho éxito en Euskal Herria, pero también sería interesante darlo a conocer fuera de aquí", pensó Altuna. Cuando estaba en la fase de investigación y aún no sabía si podría hacer una película sobre bertsolaris, asistió a un acontecimiento nunca antes vivido en el mundo del bertsolarismo: en diciembre de 2009, ante 14.000 personas, Maialen Lujanbio se convertía en la primera mujer bertsolari que se enfundaba la txapela en el campeonato de Euskal Herria, arrebatándosela al hasta entonces imbatible Andoni Egaña.

El vértigo y el precipicio

Fueron precisamente Egaña y Lujanbio, los más grandes referentes del bertsolarismo actual, quienes se prestaron a aportar el hilo conductor a Bertsolari, junto a los también bertsolaris Miren Amuriza y Jon Sarasua. Altuna no se decidió a aventurarse con la película hasta que montó un trailer con una entrevista a Egaña, las imágenes de la final del campeonato de Euskal Herria y las palabras de John Miles Foley, un experto estadounidense en tradición oral. "Con esos tres elementos monté un trailer de diez minutos y entonces me di cuenta de que era un tema buenísimo para hacer una peli, porque vi que la gente se emocionaba".

En la película, parte de esa emoción consiste en que el espectador mastica la tensión previa en la que se sumerge el bertsolari antes de romper su silencio ante el micrófono. Son unos diez segundos de inmersión en la mente, como buceando entre las miles de palabras que navegan en su cerebro.

"Un precipicio se abre a tus pies al cantar, cada vez mayor y más profundo", expresa el bertsolari Jon Sarasua en un momento de la película. Sus palabras inspiraron una escena poética y a la vez impactante, donde la joven bertsolari Miren Amuriza, de 19 años, se asoma a un espectacular precipicio. La escena se rodó en la cantera de Aldatz, junto a Lekunberri, para ilustrar la sensación de vértigo que atenaza durante los primeros segundos ante el micrófono.

De Aldatz a San Francisco

Asimismo, las escenas que se rodaron con Andoni Egaña en la playa de Zarautz surgieron espontáneamente. "Él cogió un palo y se puso a escribir palabras en la arena", recuerda Altuna. Además, parte del rodaje de Bertsolarise trasladó a la ciudad de San Francisco, que sirve para conectar una tradición oral tan remota con el mundo del siglo XXI.

Aprovechando que Lujanbio y Egaña debían viajar a esa ciudad para ofrecer una actuación en la "Euskal Etxea", Altuna les acompañó y allí entrevistó a otras dos voces de peso: el antropólogo Joseba Zulaika y el experto en tradición oral John Files Foley.

"Me parece ejemplar cómo se ha conseguido transmitir el bertsolarismo de generación en generación, haciendo que la transmisión oral pase del entorno rural a la ciudad, abriéndose también al mundo", considera Altuna. Antes, esa transmisión se restringía al ámbito familiar, lo que permitió que se salvara gracias a la memoria de las miles de mujeres que recitaban bertsos sin salir de las cocinas de las casas.

Ahora, la nueva era del bertsolarismo pasa por la fusión con la poesía y la música, e incluso hay cantantes que se han atrevido a romper moldes "rapeando" los bertsos de la abuela, como Fermín Muguruza. Eso sí, hay algo que no cambia: los bertsolaris vascos cantan sin moverse, con las manos hacia atrás, mientras en otras culturas la improvisación de versos se suelen acompañar con música, como sucede con los "repentistas" cubanos.

Altuna reflexiona asimismo sobre los valores que sostienen el mundo del bertsolarismo, como el aprendizaje mutuo entre veteranos y jóvenes, o la "solidaridad" que se establece a la hora de competir, incluso al más alto nivel. "Siempre trabajan en equipo, apoyándose unos a otros", recalca.

El cerebro de los bertsolaris, un experimento para la ciencia

El rodaje de Bertsolari sirvió para poner en marcha un curioso proyecto de investigación científica en el campo de la neuropsicología: estudiar qué estímulos se producen en el cerebro de un bertsolari al improvisar un bertso. Altuna decidió hacer un experimento con el propio Andoni Egaña, a quien acompañó al Basque Center on Cognition, Brain and Lenguage (Centro Vasco en Conocimiento, Cerebro y Lenguaje), recientemente puesto en marcha en San Sebastián. "A los investigadores les pareció muy interesante y decidieron poner en marcha un estudio con 15 bertsolaris de primer nivel". La visita al BCBL sirvió para crear una de las escenas más surrealistas de la película, en la que Egaña canta un verso desde el interior de la máquina que sirve para examinarle las reacciones que se producen en su cerebro. "Los bertsolaris organizan su lenguaje de otra manera, tienen una manera distinta de almacenar la información. Ellos organizan las palabras por grupos de rimas", explica Altuna.

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