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Joaquín se va a Japón: "Somos una familia que discute mucho, pero terminamos dándonos un abrazo"
Antena 3 estrena este miércoles ‘El Capitán en Japón’, el viaje del exbético Joaquín con su mujer y sus dos hijas al país del sol naciente


Publicado el 04/02/2026 a las 08:30
Tras el éxito de la primera temporada viajando por América, Antena 3 estrena este miércoles, después de El hormiguero, una nueva aventura con Joaquín Sánchez y su familia. El exfutbolista del Betis protagoniza 'El Capitán en Japón', un road trip con el que vuelve a descubrir mundo acompañado de su esposa, Susana Saborido, y sus hijas Salma y Daniela, en una aventura que ha recorrido de norte a sur el país del sol naciente.
En esta ocasión, la familia Sánchez Saborido cambia de continente para adentrarse en una cultura radicalmente distinta, marcada por la tradición, la espiritualidad y el contraste entre lo ancestral y lo moderno. El viaje arranca en Sevilla, desde donde la familia vuela hasta Tokio para iniciar una ruta que incluye algunos de los enclaves más emblemáticos de Japón, como el monte Fuji, Takayama, Nara, Kioto, Osaka u Okinawa, entre otros parajes milenarios.
A lo largo de esta nueva aventura, el programa vuelve a mostrar la faceta más cercana y familiar de Joaquín, que destaca la naturalidad con la que han vivido la experiencia y la facilidad para olvidarse de las cámaras. En la mochila de este divertido y particular viaje han metido también un claro objetivo: discutir menos y aprender a convivir. “Vamos siempre con la intención de disfrutar y pasarlo bien. Es verdad que somos una familia que discutimos mucho. Pero todas las noches nos terminamos dando un beso y un abrazo y enamorándonos cada día más”, se sincera el bético.
El futbolista andaluz reconoce que el viaje ha sido una experiencia intensa y enriquecedora, tanto por lo vivido como por el tiempo compartido con los suyos: “Yo puedo decir que he disfrutado desde el primer día hasta el último. Se me ha pasado superrápido la cantidad de cosas que hemos hecho. Cada día es una sorpresa”, avanza. Además, subraya el valor personal del proyecto, en el que ha vuelto a compartir noche y día con su esposa e hijas. “Me siento feliz por poder hacer este tipo de cosas con mi familia y creo que eso también es de las cosas más importantes que me llevo: el poder conocer a mi familia muchísimo más”, destaca.
Joaquín también pone el acento en la conexión que el formato genera con el espectador: “Creo que trasladamos al espectador que está en casa a donde estamos nosotros. Y creo que eso es la magia de la tele”, defiende Joaquín, que confía en que la audiencia disfrute del programa tanto como ellos.
EMOCIÓN AUTÉNTICA
Por su parte, Susana Saborido aporta su visión del viaje, marcada por el esfuerzo, las anécdotas y el aprendizaje cultural. La esposa de Joaquín agradece el trabajo del equipo y recuerda la exigencia del rodaje. “Nos lo han hecho pasar de maravilla. Nos lo hacían todo superfácil porque había días que nos levantábamos a las tres de la mañana y yo no podía comer nada”, comenta entre risas, a la vez que reconoce que no ha aprendido “ningún nombre” en japonés.
Entre todos los destinos visitados, Okinawa ocupa un lugar especial para ella por la carga emocional del encuentro con sus habitantes. “Me quedo con una cosa para mí que fue muy importante en Okinawa. Cuando llegamos estuvimos con abuelos de 90 años que disfrutaron con nosotros y se entregaron. Para mí eso fue maravilloso”, incide.
La directora de programas de Entretenimiento de Atresmedia, Carmen Ferreiro, destaca que en esta segunda temporada hay “más intensidad” en la familia. “Es un viaje físico pero también espiritual”, avanza la directiva, que señala que habrá una “emoción auténtica”, además de mucho humor. En sus anteriores entregas viajando por América, el programa fue líder de audiencia con una media del 13,6% de cuota de pantalla y más de 1,1 millones de espectadores.
En este contexto, el director del formato y subdirector general de la productora Proamagna, Javier Ruiz, pone en valor que El Capitán en Japón es “una mejor temporada que la primera”. “En espectacularidad, en diversidad, en emotividad, y sobre todo en diversión”, explica Ruiz, que subraya el reto que ha supuesto llevar el programa hasta Japón. “Hemos contado con ayuda de traductores, y la verdad es que creo que en Japón también se han enamorado de la familia”, concluye.