Noah Wyle ('The Pitt'): "El famoso 'bajón de la segunda temporada' es real"
"Tomamos el pulso de lo que pasa en medicina", asegura R. Scott Gemmill, creador de 'The Pitt', que regresa el 9 de enero a HBO Max


Publicado el 07/01/2026 a las 05:00
Cuenta Noah Wyle (Los Ángeles, 54 años) que cuando 'The Pitt' entró en fase de preproducción, uno de los primeros ejercicios que el equipo llevó a cabo fue escribir sobre una pizarra blanca todos aquellos temas que no habían podido tratar en 'Urgencias'. "Nos sorprendió lo rápido que la llenamos, ya fuera hablando de fentanilo, de los derechos trans, de las armas, de la escasez de enfermeras o de la crisis en la atención sanitaria", explica el actor, que en septiembre de este mismo año recibía su primer Emmy por su papel como el doctor Robby, el jefe del servicio de Urgencias de un hospital ficticio de Pittsburgh.
Seguro que no miente, porque la nueva temporada echará a andar el 9 de enero en HBO Max, exactamente un año después de que se estrenara la primera. Aquí la acción salta diez meses en el tiempo, "el suficiente para que el doctor Langdong (Patrick Ball) salga de rehabilitación", expone a su lado R. Scott Gemmill, creador de una serie que cuenta entre sus productores con John Wells, artífice de títulos como 'Urgencias', en la que 'The Pitt' no deja de mirarse.
Los tres participan en esta rueda de prensa virtual organizada para dar a conocer los quince nuevos episodios que, como en la anterior entrega, relatarán las quince horas de un turno en el 'foso', tal y como el doctor Robby denomina al servicio de urgencias de este hospital. La acción en esta ocasión se sitúa en el 4 de julio, el Día de la Independencia de Estados Unidos, y comienza a las siete de la mañana con su llegada a las instalaciones y un anuncio: hoy es su último día porque se va a tomar tres meses sabáticos y debe ceder el testigo a la doctora Baran Al-Hashimi (Sepideh Moafi). En estos primeros compases, ya pueden observarse diferencias a la hora de llevar el mando que pueden dar mucho juego a lo largo de la temporada.
El realismo continúa siendo una de las claves de la ficción. Por supuesto, los actores pasaron bastante tiempo en la sala de Urgencias de un hospital y pudieron hablar con enfermeras y médicos que desempeñan día a día esta labor, pero, para no caer en errores de continuidad hicieron un ejercicio que, a la postre, se comprobó muy necesario: tratar de mantenerse en pie durante 15 horas. "Lo hicimos -desvela Wyle- para anotar, por ejemplo, en qué parte del cuerpo sentíamos tensión, qué parte se cansaba primero, cuándo teníamos hambre, cuándo sentíamos que teníamos que ir al baño... Escribimos esas cosas en nuestros guiones y, cuando esas horas del turno llegaban, ya sabíamos cuál era lenguaje corporal apropiado".
Dado el éxito que tuvo la anterior entrega, cabe preguntarles si han vivido con cierta presión la puesta en marcha de esta nueva tanda de episodios. "Claro que la sentimos", se sincera Wyle, pese a la negativa inicial de sus dos compañeros. "El famoso 'bajón de la segunda temporada' es real. Y cuando tienes algo tan impactante y exitoso como lo que tuvimos, es inevitable tener que enfrentarse a las expectativas", apunta. Fue Wells, recuerda el también guionista, director y productor ejecutivo, quien de alguna manera les alivió buena parte de esa presión cuando les dijo que la ficción no debía ser ni más grande, ni más rápida. "Basta con que lo hagáis de nuevo y con que recordéis lo que hicisteis la primera vez y os mantengáis fieles a los personajes", les aconsejó.
Lo cierto es que el de la primera entrega fue un éxito bastante orgánico o, al menos, así es como lo vivió el actor. "Sentí que la comunidad médica la abrazaba primero y con fuerza. Su sello de aprobación dio a otras personas la confianza para verla", explica Wyle, cuya fama echó a volar cuando irrumpió como el pipiolo John Carter en 'Urgencias' en 1994, una ficción que le valió cinco nominaciones a unos Emmy que, sin embargo, nunca logró conquistar.
Se convirtió en el último integrante del reparto original en abandonar la producción, en 2005, aunque volvió como invitado en su última temporada en 2009. En aquellos días, recuerda, su madre que era enfermera le daba consejos para actuar como un médico profesional. "Ahora, gracias a internet, tengo como ocho millones de madres que me llaman para decirme: 'Creo que tu estetoscopio estaba al revés, idiota'", dice entre risas.
RODAJE EN LOS ÁNGELES
Curiosamente, 'The Pitt' no se rueda en Pittsburgh, sino en Los Ángeles. Bien es verdad que los personajes salen a veces a la calle y esas secuencias sí que se filman en la ciudad, pero el grueso del rodaje se realiza en un estudio. "Lo hacemos así de manera intencional, porque es una experiencia claustrofóbica e inmersiva que trata de mantenerte en la sala de urgencias todo lo que se pueda", desarrolla Wyle. Pero, además, estar en un set les permite "controlar la mayor cantidad de variables posibles", añade.
'The Pitt' toca de lleno temas que afectan al sistema de salud de EE UU. "La covid -dice Scott Gemmill- tuvo un gran impacto en la atención médica, así que queríamos abordar eso. También creo que la cantidad de desinformación que existe es algo con lo que nunca tuvimos que lidiar antes". De hecho, una de las cosas que hacen antes de preparar cada temporada es sentarse con expertos de la salud para preguntarles qué asuntos deben contar que no se estén contando. "Esa es la manera en que obtenemos los casos de nuestras historias médicas. Tratamos de tomar el pulso de lo que está pasando en la medicina".